Tasa de suicidio es la más alta desde 2002

El año de la crisis sigue registrando el mayor índice de muertes de este tipo

Un uruguayo se suicidó cada 13 horas en 2015. Fueron 643 las personas en el año, lo que determinó que se registrara el mayor nivel de autoeliminaciones (17,7 cada 100 mil habitantes) desde 2002 (20,6), el año en que la mayor crisis financiera de la historia reciente de Uruguay fracturó económica y socialmente al país.

"Se puede salir de esa situación (de pensar en la opción del suicidio) porque la persona no quiere en realidad morir, sino dejar de vivir así", dijo a El Observador la directora de Último recurso, Silvia Peláez.

Esta organización trabaja en prevención y tiene una línea de emergencia a la que las personas que ya llevaron adelante un intento de suicidio o aquellas que piensan en autoeliminarse pueden llamar para recibir ayuda. Los integrantes de la ONG son suicidólogos, una rama dentro de la psicología y la psiquiatría que estudia las causas del suicidio. "La persona puede llamar con riesgo de muerte, pero incluso puede llegar a llamar un allegado que tiene miedo de que alguien más se suicide", contó Peláez.

Con respecto al aumento en las cifras, el ministro de Salud Pública, Jorge Basso, dijo en conferencia de prensa que uno de los mitos que hay derribar es "que de eso no debe hablarse".

El jerarca hizo hincapié en que el suicidio "no es un tema solo de psiquiatras y psicólogos" y que "las personas del entorno" pueden ayudar. "Hay que hablar, con propiedad, sin sensacionalismos, e involucrándonos a todos como sociedad", afirmó el ministro.

Según datos proporcionados por el Ministerio de Salud Pública (MSP) a El Observador ante un pedido de acceso a la información pública, Rocha fue el departamento que tuvo más cantidad de suicidios en relación con su población en 2015, con una tasa de 32,6 cada 100 mil habitantes.

Le siguieron Treinta y Tres con 31,7 suicidios, y Durazno con 27,1.

En el otro extremo, se ubicó Rivera (10,2) y Paysandú (11,8), mientras que Montevideo registró un índice de 15,5.

"La zona de Castillos (en Rocha) es típicamente de muchos suicidios –dijo la especialista–, Último recurso estuvo hace unos años trabajando ahí y logró bajar el índice, inclusive hubo momentos que fue cero absoluto". Peláez explicó que en esa localidad había "una naturalización muy grande del tema" y que se dio un "efecto dominó": "Estaba la idea de que si mueren Juan y Pedro ahora le toca a Diego, así que nos quedábamos esperando el tercer suicidio".

La persona que se quiere suicidar se caracteriza por su falta de empatía, no puede pensar en el entorno que la rodea e incluso puede creer que sus seres queridos van a vivir mejor sin ella. "Está desesperada, es como que le pidiéramos a un hambriento que hace un mes que no come que piense en los demás", agregó la especialista.

De todos modos, cuando alguien llama a la línea de Último recurso y dice que quiere suicidarse, suelen hablarle de sus familiares: "Intentamos nombrarles a sus seres queridos para que momentáneamente eso los pueda ayudar a salir de la crisis".

El índice de suicidios en los hombres es mucho mayor que en las mujeres. Por cada mujer que se autoeliminó en 2015, fueron cuatro los hombres que lo hicieron, según los datos del MSP. "Llaman más las mujeres que los hombres, porque ellas son más de pedir ayuda", señaló la experta. Además, uno de los detonantes del suicidio es la violencia de género: "La agresión hace que la mujer deteriore su autoestima y eso le genera un comportamiento suicida", afirmó.

A último momento

La línea de emergencia de Último recurso funciona 24 horas los 365 días del año. Si la persona que llama ya comenzó el intento de autoeliminación, desde la organización le envían ayuda. "En ese momento lo primero que hacemos es averiguar en dónde está para mandarle una ambulancia", contó Peláez. También suelen buscar en la guía telefónica y contactan a algún vecino para que pueda rescatarlo: "Le pedimos que le golpee la puerta y se la abra, para que la ayuda sea rápida", sostuvo.

Si bien el suicidio tiene muchas causas, la especialista afirmó que hay determinados patrones que siempre se repiten: "Las rupturas amorosas, la violencia doméstica, la adicción a las sustancias legales y no legales, la pérdida de trabajo y las enfermedades psiquiátricas subtratadas son los principales generadores de un comportamiento suicida".

De hecho, Peláez sostuvo que un intento de autoeliminación es "un acto que refleja una necesidad que no se puede traducir en palabras", por lo que "un buen suicidólogo debería ayudarle a descifrar qué quiere expresar".

Nueve uruguayos intentaron autoeliminarse por día durante 2015. "El intento es aquí y en el resto del mundo el principal predictor de un futuro suicidio", señaló la especialista. En total, fueron 3.337 las personas que trataron de autoeliminarse ese año, lo que coloca a Uruguay en el primer puesto en América.

De hecho, en la organización siguen casos que intentaron suicidarse y hoy llevan una vida normal. "El que haga un intento debe ingresar inmediatamente en un plan de prevención de uno o dos años", explicó Peláez. "Hay esperanza; hay que estar dispuestos a ganar lo imposible".

(La línea de emergencia de Último recurso es la única a nivel nacional. El teléfono es 099 738483)

La fe como factor de protección

"Después de consultar a distintos autores que abordan espiritualidad y religión como posibles factores protectores sobre la conducta suicida, podemos concluir que ya no resulta tan ineludible la relación inversa entre ambas variables. Si bien confiar en algo/alguien superior y benefactor brinda mayor seguridad y sensación de protección, esto no alcanza a la hora de tomar una decisión como la de terminar con la propia vida", afirmó el psiquiatra Freddy Pagnussat. Dijo que "la espiritualidad y religiosidad" pueden lograr "un mejor manejo de los cuadros depresivos con riesgo suicida". "La iglesia (...) puede ser de gran ayuda (...) para formar redes de sostén e ir logrando verdaderos educadores sociales que puedan brindar el apoyo en situaciones de crisis", afirmó.

643 uruguayos se suicidaron en 2015. Esta cifra determina que una persona se autoeliminó cada 13 horas


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