Técnica Meisner

Con una gran trayectoria como actor, docente y director de cine, el español Iñaki Moreno visita Montevideo para brindar talleres de actuación sobre la técnica Meisner, una de las preferidas por aquellos que deben enfrentarse a cámara

Por Katya Nantez

Impulso creativo

En una mañana muy calurosa nos encontramos en La Escena, la escuela de actuación y oficios audiovisuales en la que actualmente Iñaki está dictando varios talleres. Confiesa que se siente un tanto incómodo en la sesión de fotos y para romper el hielo nos cuenta que paradójicamente no es bueno para posar ante los flashes.

En el patio de la escuela comienza la entrevista y con una gran fluidez y un castellano muy neutro comienza a explicar en qué consta la técnica Meisner, que introdujo por primera vez en Argentina y ahora en Uruguay. "La técnica Meisner consiste en un mecanismo de repetición denominado 'ping pong', que se basa en que el actor simplemente se planta frente a otro, lo observa, encuentra algo que le llama la atención y se lo dice. La otra persona recibe ese texto y repite exactamente lo que oye, de forma que se entrena un principio básico que es la escucha". Iñaki hace hincapié en que la atención puesta en la otra persona y el escuchar al otro son dos de los aspectos claves que debe practicar un actor. De esta forma, lo que hace en esencia este método es entrenar el "músculo" del impulso.

La técnica fue desarrollada por el actor y profesor de interpretación Sanford Meisner, quien se basó en algunos postulados básicos que planteaba Konstantín Stanislavski: actuar con verdad bajo circunstancias imaginarias, concentrarse en el otro actor y aprender a escuchar.

"A ti te sucede algo en tu comportamiento, eso que te sucede a ti a mí me modifica, y a su vez, lo que a mí me modifica te modifica a ti. De esta forma se atacan los dos problemas que tiene el actor para Meisner: la autoconciencia en escena y, por ende, la falta de escucha real y honesta hacia los otros compañeros y lo que lo rodea", dice el español. Con base en esta afirmación le pregunto si para practicar esta técnica es necesario trabajar como mínimo con dos actores y su respuesta es afirmativa. Pero agrega que, a pesar de que la base siempre es el trabajo en equipo y en contacto con el otro, hay metodologías para trabajar los monólogos o parlamentos largos una vez que estén entrenados los impulsos.

Emociones intrínsecas

Durante todo el transcurso de la entrevista Iñaki se empeña en dejar claro un aspecto fundamental de la técnica Meisner: no hay que buscar las emociones, deben venir solas. "Trato de comunicarle al actor que su principal objetivo no es tener emociones. Las va a tener porque es un ser humano, no le queda otra. Por eso, su atención y su trabajo deben estar abocados a alimentar su imaginación", y así comienza a explicar el trabajo con las circunstancias imaginarias. El ejercicio, a diferencia de las muchas otras técnicas que recurren a la memoria emotiva, no es buscar algo que ya me haya pasado, sino pensar qué me podría pasar. Según Iñaki, Meisner lo llamaba el "como si mágico". Y luego de explicar esto cita al actor William Esper, quien decía que la capacidad del actor para creer en lo que se imagina es uno de los principales músculos que debe entrenar. "Es una virtud creer en esas circunstancias que uno imagina y creerlas de verdad", dice para finalizar.

Por eso, el objetivo de la técnica Meisner es que el actor se imagine una situación hipotética, se sienta parte de ella y la viva como si le estuviera sucediendo de verdad en ese mismo momento, y actúe guiado por sus impulsos.

La diferencia con otras técnicas de actuación más tradicionales es que este es un entrenamiento a largo plazo. "Las escuelas de teatro normalmente trabajan con resultados. Viene el actor y desgraciadamente lo que quiere —por este sistema en el que estamos— es triunfar. Con la técnica Meisner nos importa que el actor trabaje la realidad del hacer, haciendo cosas de verdad", concluye.

Luz, cámara, acción

A medida que avanza la entrevista, Iñaki responde muy seguro, mientras habla se expresa mucho con sus manos y se nota su intensa pasión y convicción por lo que enseña. Según su parecer, es la mejor técnica para entrenar actores cinematográficos y esto es porque la filosofía de esta es vivir cada momento y cada escena como si fuera nueva, se trabaja momento a momento, el aquí y el ahora bajo unas determinadas circunstancias. En el cine cada toma es diferente, se olvida el pasado y se está atento y enfocado en las nuevas circunstancias. Asegura que también en teatro es una técnica muy apta para hacer muchas funciones y vivirlas como si fueran la primera vez.

"En cine la cámara es muy fría, no es un ser humano, entonces, o haces de verdad lo que estás haciendo o fracasas. Si el actor fuerza la emoción, la cámara lo que ve es un actor esforzándose por emocionarse y eso genera una distancia terrible, porque no le pasa de verdad lo que le está sucediendo. En cambio, si el actor hace de verdad y las emociones vienen de forma natural, lo que vemos es una persona haciendo cosas de verdad, que es lo que nos interesa", dice y finaliza afirmando con certeza que lo principal es ser honestos con quienes nos están viendo, comportarnos como seres humanos reales y ser nosotros mismos con lo que nos pasa.