TEDOliver
La conferencia TED de Oliver tiene ‘mente, corazón y acción’. Son las “3H” de la comunicación que hace años Wiliam James proponía como imprescindibles
*Por Gustavo Rey
"Una presentación nos recuerda que las palabras, como los niños, hacen danzar al más viejo y torpe de los corazones". Peggy Noonan
Jamie Oliver es un cocinero inglés nacido en Essex. Recibió el premio TED 2010 por su campaña Food Revolution, por su difusión educativa para mejorar la salud de los niños y de la población en general.
En el 2010 fue invitado a realizar su presentación en California y no dudó en ser muy duro con el tema que más le preocupa: la alimentación saludable.
El tema es simple y lo hemos escuchado hasta el cansancio: mejorar las dietas en las escuelas, enseñar sobre alimentación a los niños y combatir la obesidad. Lo diferente, es que esta vez lo estaba difundiendo un chef de culto en el mundo a través de sus apariciones televisivas en la BBC. Y lo relevante fue no solo el contenido de su presentación sino también la pasión con que empleó cada palabra.
No en vano un rabino me enseñó hace pocos días que ‘la lengua es la pluma del corazón.’ Oliver tiene un estilo desenfadado tanto en su presentación como en su vida. Es congruente entre el decir y el hacer.
Con un recurso de alto impacto se preocupó de un momento clave de todo discurso, la introducción; y empezó advirtiendo: “Tristemente al finalizar los 18 minutos de nuestra charla, cuatro norteamericanos que están vivos estarán muertos por la comida que comen”.
Frente al público de Long Beach sentenció que ‘este es un país de los menos saludables del planeta, pues sus hijos morirán diez años más jóvenes’. Previo a esa declaración solicitó que levantaran la mano quienes fueran padres y tíos. Ese recurso empleado, permite al disertante y al auditorio observar cómo la mayoría de ellos estarían siendo cómplices de la situación planteada.
Oliver dejó de ser un eterno adolescente para convertirse en un dedicado padre de dos hijas. Tras recorrer las calles londinenses en una de sus tantas motos Vespa, buscando comida de buena calidad al precio justo, afirma que en los hogares se ha dejado de heredar la cultura de la cocina con productos frescos y naturales.
En el discurso nos presentó a Brittany, su amiga de 16 años que ’vivirá sólo seis años más pues se está comiendo su propio hígado’. La foto impacta porque aparece también su familia obesa y Oliver afirma que nunca aprendieron a cocinar ni en su casa ni en la escuela. Su hermano Justin pesa 120 kilos y es objeto de burla constante.
Avanzado el discurso Oliver plantea una pregunta que deja la respuesta flotando en el auditorio:” ¿cómo pueden decir que un alimento es bajo en grasas si está lleno de azúcar?”
Y luego se toma el trabajo de volcar una carretilla con la cantidad de azúcar que un niño tomará con su leche en el correr de los cinco años de la primaria. Es una demostración visual impresionante, que además refuerza con la idea de que cualquier gobierno que promueva esto es culpable de abuso infantil.
Su comunicación no verbal es una suma de ademanes exagerados y su apoyatura es buena únicamente en el comienzo y al final de su presentación. En el escenario su movimiento es constante durante la exposición y hasta por momentos distractivo. Compensa su nerviosismo corporal con un ingrediente que no debería faltar en toda presentación: entusiasmo.
Proyecta mucha inseguridad con su cuerpo pero no con su voz. Su personalidad vocal sobresale por su muy buen manejo de la articulación, su entonación y sus pausas reflexivas.
La conferencia TED de Oliver tiene ‘mente, corazón y acción’. Son las “3H” de la comunicación que hace años Wiliam James proponía como imprescindibles.
Brinda datos de alto impacto desde su mente racional (head), cuando menciona cómo ha sido la leche adulterada por toneladas de saborizantes, colorantes y azúcar.
No deja de insistir en acciones puntuales a desarrollar (hands) como la necesaria implicación de los Gobiernos en la educación. Todos los niños deberían salir de la escuela con nociones de alimentación, ‘sabiendo hacer diez recetas que le puedan salvar la vida’.
Al final, desde su corazón (heart) sentencia: ‘que entre todos formemos un movimiento fuerte y sostenible para educar a todos los niños sobre la comida, para inspirar a las familias a cocinar otra vez y ayudar a que las personas en todo el mundo puedan pelear de frente contra la obesidad’.
¡Que así sea!
*Gustavo Rey es comunicador, conductor del programa radial Abrepalabra.

















