El medio no es el mensaje
Los medios de expresión escrita han ido cambiando en la historia de la humanidad, y es esperable que lo sigan haciendo
*Por Mauricio Milano
A todos nos gusta concebirnos a nosotros mismos como personas flexibles, con una mentalidad abierta y adaptables al cambio (que tire la primera piedra el que no incluyó en su currículum alguna de estas cualidades), pero en la vida diaria muchas veces actuamos de manera completamente opuesta, casi siempre sin darnos cuenta (todas las cosas que hacemos sin saber por qué).
Algo que me gusta de TED es que, en el camino de difundir esas ideas que valen la pena, va provocando ideas nuevas y “deja picando” varias otras, que cuando encajan pueden llegar a aclararte completamente la visión sobre un determinado tema.
Eso me sucedió en la última edición de TEDxMontevideo, con la charla de Santiago Bilinkis, que bajo el título “Inventado el futuro”, planteó una pregunta clave: ¿cómo nos vamos a parar, individual y colectivamente, frente a los cambios que el futuro trae?
Como respuesta, Santiago llamó a adoptar lo nuevo, aunque incomode, porque el tren del futuro no se detiene y “negar un problema solo lo hace más grande”. De eso no tengo la menor duda (si alguien la tiene, le recomiendo hablar con Jorge Bafico), pero confieso que me costó tragar sus palabras cuando contó acerca del día en que decidió leer su primer libro electrónico. Lejos de los términos medios, aclaró que ese fue el mismo día que decidió leer su última página hecha de papel: “yo nunca más en mi vida voy a leer un libro en papel”.
Enseguida entré a Twitter a preguntarle por qué esa posición tan radical. ¿No pueden coexistir los libros impresos con los libros electrónicos? Me respondió, yo le respondí, se sumaron algunos a comentar, y a los pocos minutos se había generado una discusión: ¿cuál formato es el mejor?
No lo voy a negar: los libros electrónicos me parecen geniales, especialmente en el área educativa (¿a quién le gusta andar cargando con tomos pesados? ¿Quién quiere seguir haciendo trámites en biblioteca, y sacando libros con fecha de devolución?). Sin embargo, nunca me convenció la idea de leer por placer en un monitor. Pero el hecho de poder tener tu biblioteca personal en un solo lugar, estés donde estés, no deja de ser una ventaja importante.
¿Por qué, entonces, hay algo sobre la idea de leer en un monitor que no termina de convencerme? Quizás porque es algo que traemos de chicos, por estar acostumbrados a ese formato desde siempre, decía Santiago.
En todas esas cosas estaba pensando cuando, en el break, nos cruzamos y conversamos personalmente. Hablando con él me di cuenta de que, en verdad, la discusión en la que nos habíamos metido era totalmente absurda. “El medio no es el mensaje”, me dijo. “Confundir la literatura con el formato impreso es como confundir la música con el cassette”. Si estuviéramos en Twitter… #SayNoMore.
En ese momento, y gracias a la lucidez de Santiago, todas las ideas que tenía dando vuelta en mi mente encajaron rápidamente. Creo que hoy ninguno de nosotros se nos ocurriría escuchar música en cassette. Cuando la tecnología cambió, a ninguno de nosotros se nos cruzó por la mente pensar que la música dejaría de ser música por pasar de una cinta a un disco compacto, o que por esa misma razón dejaríamos de disfrutarla. Entonces, ¿por qué perder el tiempo discutiendo sobre qué va a pasar con las formas de la literatura?
Para despojar a esta cuestión de factores psicológicos o emocionales que puedan pesar… darle a un niño un libro impreso y un e-reader con varios e-books cargados y ver cuál de los dos prefiere es un experimento muy interesante, que sin dudas voy a realizar cuando tenga hijos. Pero no deja de ser algo secundario. El mensaje es lo verdaderamente trascendental.
Los medios de expresión escrita han ido cambiando en la historia de la humanidad, y es esperable que lo sigan haciendo. El mensaje, no obstante, ha perdurado: hoy podemos leer en Wikipedia acerca del significado de cosas que alguna vez fueron escritas sobre piedra.
En la literatura, como en las demás artes, lo que importa es que la obra tenga un mensaje. El medio… vemos.
* Mauricio Milano es escritor, autor de la novela Rompecorazones (Alfaguara, 2011), y Director de Contenidos de PRO Universitarios.

















