16

07

2012

La magia de vivir sin miedo a jugar

La charla de Hockenberry -y sobre todo su decisión de usar rueditas de colores en su silla de ruedas- demuestra que cuando nos animamos a ponerle color a nuestra vida, todo mejora.

*Por Gonzalo Frasca

No es una charla perfecta ni nada por el estilo. Tiene momentos confusos, algunas partes sensibleras. No termina de convencer. Y sin embargo, tiene la parte de las rueditas.

La parte de las rueditas empieza por el minuto 4. Pasen y vean, miren y vuelvan. ¿Volvieron? Si hicieron trampa, todo bien. Las hijas del conferencista lo convencieron para que instalara una rueditas con luces de colores en su silla de ruedas. Hockenberry cuenta cómo esas rueditas le cambiaron la vida. A partir de ese momento, los mismos niños que antes le temían por discapacitado, ahora pensaban que era cool y hasta querían pasear en su falda.

Apenas unos colores pueden cambiar una vida. Unas lucecitas brillantes y el monstruo se transforma en bueno. Esa es la magia de vivir sin miedo a jugar. Yo sé que suena terriblemente hippie pero hay que tratar de jugar siempre que se pueda. La moda y el diseño parecen frívolos y sin embargo son la única manera de lograr que carnaval sea todo el año. Triste es el pueblo que sólo se permite colores durante un mes al año.

Por suerte Uruguay cada vez está más colorido. En la Universidad ORT, en el piso de abajo donde doy clase de videojuegos, está la carrera de modas, con sus maniquíes, retazos y bocetos. Confieso que a veces tengo ganas de colarme, con tijera y costurero, a jugar con las máquinas de coser. Mal por mí por no hacerme un tiempo para aprender un nuevo oficio. Capaz que un día me animo y me cambia la vida. Por ahora me conformo con vestirme con algún pañuelo de colores, sin preocuparme si es de nene o de nena. Todos podemos animarnos a más.

Mucho más que su charla, me gustaron las rueditas de Hockenberry.
Y más me gustaron sus hijas, quienes fueron las que lo convencieron de comprarlas e instalarlas.

Al principio Hockenberry fue reacio. Les explicó que él era un periodista importante y no podía andar con ruedas que brillan en la oscuridad.
La respuesta de sus hijas fue categórica: “¿para qué sos importante si no podés hacer lo que tenés ganas?”.

*Gonzalo Frasca PhD, es diseñador, empresario y académico. Es catedrático de Videojuegos de la Universidad ORT y columnista en CNN en Español y El Espectador.

+ ampliar

Comentar

Por favor inicie sesión para comentar:

0 Comentarios

Denunciar comentario

Título del post

Comentario

Denunciar

Copyright © 2011 El Observador | Montevideo - Uruguay



Link para crear nuevo widget