Temer enfrenta una sangría en su gabinete a 20 días de asumir

La filtración de nuevos audios referentes a Petrobras precipitaron la renuncia de un nuevo ministro
El pasado 12 de mayo, Michel Temer asumió como nuevo capitán de un barco que parecía destinado a hundirse en medio de las turbulentas aguas en las que navegaba Brasil. La estabilidad económica y política se fijaron de inmediato como metas finales y, a pesar de las críticas del amplio grupo de detractores del proceso que lo llevó a la cima del gobierno, la elección de su gabinete pareció ir, en una primera instancia, en búsqueda de esa solidez. Actualmente, a 20 días de que el nuevo gobierno tomara el mando de Brasil, esa estabilidad parece haberse alejado aún más, tras una sangría en el gabinete que ya ha arrastrado a dos de sus ministros a una muy prematura renuncia.

El primero en caer fue Romero Jucá, ministro de Planeación, una pérdida clave para la reestructuración de un sector tan importante para Brasil. El asunto surgió por la filtración de un audio donde Jucá conversaba con el expresidente de la estatal Transpetro Sergio Machado, ambos sospechosos de participar en la red de corrupción de Petrobras, investigada por la Operación Lava Jato. En ella, Jucá sugiere, todavía como senador, que un cambio en el gobierno y la llegada al poder de Temer podrían propiciar la creación de un "pacto nacional" que "delimitase" las investigaciones sobre ese escándalo. El ministro decidió licenciarse indefinidamente, para no "manchar", el nuevo gabinete de Temer.

Pero el "factor Machado" no sólo tumbó a Jucá, sino que también hizo renunciar a Fabiano Silveira, ministro de Transparencia, luego de que la historia se repitiera: en una serie de audios divulgados por la TV Globo el pasado domingo, se escuchaba a Silveira discutiendo sobre la investigación de Petrobras con el presidente del Senado, Renan Calheiros, y, nuevamente, Sergio Machado. Calheiros también se encuentra investigado por la operación Lava Jato. Según el medio, la grabación fue realizada por Machado en marzo de este año.

En ese momento, Silveira era integrante del Consejo Nacional de Justicia y en la conversación afirma que la fiscalía estaba "perdida" en el caso Petrobras y orientaba a Machado sobre cómo encarar su proceso. En su carta de dimisión, Silveira dijo que nunca imaginó "ser objeto de especulaciones tan insólitas". "Fueron comentarios genéricos y simple opinión, amplificados por el clima de exasperación política que todos testimoniamos. No sabía de la presencia de Sergio Machado. No fui llamado para una reunión", se puede leer en un segmento de la carta, que ha sido reproducida por la prensa brasileña. "El contexto era de informalidad basado en las declaraciones de quien se decía a todo instante inocente", añade Silveira.

Silveria estaba a cargo desde la asunción de Temer del ministerio de Transparencia, creado por el propio presidente interino para la lucha contra la corrupción, flagelo sumamente presente en todos los estratos de la política brasileña. El lunes, funcionarios de este organismo reclamaron la salida de Silveira, pedido que fue acompañado por la ONG Transparencia Internacional y, al final, hecho realidad por el propio ministro.

Actualmente, Machado se ha convertido en uno de los principales colaboradores de la justicia en el mayor escándalo de corrupción de Brasil, principal factor de inestabilidad política del país.
Pese a que las dos pérdidas en el gabinete significan un golpe tremendo para las aspiraciones de Temer, dada la importancia de ambos cargos, el presidente declaró que las investigaciones de Lava Jato no solo continuarán, sino que promete "incentivarlas". Resta saber si esta decisión continuará agrietando su gobierno o si, en cambio, lo fortalecerá.

El PT arremete contra otros 10 ministros

El Partido de los Trabajadores (PT) retomó ayer su ofensiva, tras varios días de silencio en los cuales el partido de la presidenta destituida Dilma Rousseff se abocó a recuperarse de las heridas, y exigió la destitución de diez ministros del gobierno interino de Michel Temer. Este resurgimiento está relacionado directamente con la caída de los dos ministros del actual presidente, que dejaron golpeada la imagen del gabinete.

En este clima, el partido de Rousseff presentó ante la Comisión de Ética de la Presidencia de la República esta demanda en la que acusa a 10 ministros de violar la ética política y la Constitución. Según el PT, hasta su nombramiento, ocho de los 24 ministros de Temer ocupaban escaños en la Cámara baja y otros tres en el Senado, y todos votaron a favor de instaurar el proceso que separó de sus funciones temporalmente a Rousseff, lo cual sugiere que "negociaron sus cargos antes de las votaciones".

La demanda afecta al canciller José Serra y a los titulares de Agricultura, Blairo Maggi; Ciudades, Bruno Araújo; Desarrollo Social y Agrario, Osmar Terra; Transportes, Mauricio Quintella; Educación, José Mendonça Filho; Salud, Ricardo Barros; Medio Ambiente, José Sarney Filho; Minas y Energía, Fernando Coelho Filho, y Trabajo, Ronaldo Nogueira.

También incluye a Romero Jucá, pese a que dejó el gobierno la semana pasada.
"La votación del proceso de 'impeachment', que debía ser jurídica y hecha con base en el interés público, fue motivada por intereses personales y políticos, como denota el hecho de que los denunciados hayan sido nombrados ministros inmediatamente después de que votaron por la suspensión de la presidenta Rousseff", argumenta el PT.

En el caso del canciller Serra, se anexa una demanda particular, en la cual se le acusa de "conferirle un tono nítidamente ideológico a su gestión y obligar a sus subordinados a adherir a su visión específica de los hechos políticos ocurridos en el país".

Según el PT, todos los denunciados violaron el artículo 37 de la Constitución nacional, que se refiere a la "moralidad" y la "ética", y otras leyes específicas de la administración pública, que establecen la "plena separación de intereses públicos y privados".

La demanda puede ser rechazada por la Comisión de Ética de la Presidencia, pero su sola presentación basta para mover las ya de por si agitadas aguas del gobierno de Temer.

Fuente: Agencias

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