Tenue luz en educación

El mejorado desempeño de Uruguay en las pruebas PISA es una buena noticia a medias

El mejorado desempeño de Uruguay en las pruebas PISA es una buena noticia a medias, ya que el país sigue por debajo del promedio que exige la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Es una tenue lucecita en el páramo de la educación pública, que debe servir de aliciente a las autoridades de la enseñanza para introducir reformas que siguen en el tintero y que son indispensables para acercar al país a los niveles de formación requeridos por el mundo actual. Es destacable, de todos modos, la conclusión de OCDE de que Uruguay alcanzó en 2015 su mejor resultado en lengua y ciencias desde 2003, cuando el país empezó a participar en las pruebas PISA que realiza ese organismo, y que haya avanzado, aunque en menor grado, en matemática, la tercera disciplina evaluada.

Pero existen factores que relativizan estos logros en las pruebas, que incluyeron a 6.000 estudiantes de 15 años . Uno es que, como consecuencia del alto nivel de repetición, especialmente en Secundaria, el 40% de los estudiantes cursan estudios con atraso, en grados inferiores a los que corresponde a su edad. Otro es que el mejoramiento no fue general sino que se centralizó en los alumnos de los estratos socioeconómicos más desfavorecidos. Esto se refleja en la disminución del número de estudiantes que en el último estudio en 2012 estaban por debajo del nivel 1, el peor de todos, de 29,2% a 12,4% el año pasado, en tanto se mantuvieron iguales los resultados en niveles más altos. Desde la OCDE se señaló además que los resultados no están acordes con la inversión que realiza el Estado. Y pese a los avances, el 40% de los estudiantes está por debajo del nivel de competencia que marca la OCDE en ciencias y lectura, porcentaje que trepa al 52% en matemática.

Uruguay ocupó el año pasado el segundo lugar en América Latina, detrás de Chile, pero lejos de los niveles de Singapur, Japón, otros países asiáticos, Estonia y Finlandia, que encabezaron el ranking mundial. En esas naciones los estudiantes que no alcanzan el nivel de competencia no llegan al 10%, o sea unas cinco veces menos que en nuestro país. María Sánchez, técnica de la Administración Nacional de Enseñanza Pública (ANEP) que participó de la presentación del informe, señaló que “si se mira el desempeño de Uruguay a nivel mundial, este se ubica entre los países por debajo del promedio de OCDE, es decir, con malos resultados”.

La conclusión es que si bien el país mejoró globalmente su posicionamiento, sigue lejos de alcanzar márgenes educativos, especialmente en el sector público, que lo acerquen a las naciones que forman adecuadamente a sus estudiantes. Wilson Netto, presidente del Consejo Directivo Central (Codicen) de ANEP, sostuvo que “queda en evidencia un trabajo que está dando resultados”. Su afirmación refleja un optimismo excesivo, dado los muchos elementos que condicionan los adelantos mostrados en las pruebas PISA. Más realista sería, además de congratularse equilibradamente por los avances, admitir lo mucho que falta por hacer y empezar a implementar las múltiples reformas que necesita el sistema. Las han planteado desde hace años reputados técnicos del área y los presidentes de los dos últimos gobiernos del Frente Amplio, José Mujica y Tabaré Vázquez, pero han sido frustradas una y otra vez por inacción ejecutiva, falta de visión y oposición en la propia ANEP y en los sindicatos docentes.


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El Observador

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