Tesla ya vale más que Ford

Si usamos a los molinos como un ejemplo de país moderno y limpio, deberíamos ya avanzar en la instalación de Tesla y sus competidores en Uruguay

ANCAP no tiene más sentido. En todo caso se convertirá en una mezcla de UTE y ANTEL” me dice el hospitalario amigo que me ha recibido en esta semana de descanso activo. Como tanta gente, especialmente en el agro donde el gasoil caro hace estragos en las cuentas y los ánimos, está indignado con los millones de pérdidas de ANCAP y como muchos está convencido que poner dinero en una refinería es destinar recursos a algo cuya obsolescencia se acerca a pasos agigantados aunque quede todavía un camino por recorrer.

Un siglo atrás la era Ford estaba en su apogeo. Un líder visionario, una nueva forma de producir en las industrias y el ocaso del caballo como medio de transporte. La diligencia, la entrega de leche con carros, duraría todavía. Y por supuesto que en el ámbito rural el caballo sigue siendo de gran importancia en Uruguay. Pero Ford terminaba con una época. Los caballos fueron también todavía en la Primera Guerra Mundial. Pero no tuvieron participación relevante en la Segunda.

La semana pasada Tesla, la compañía que está revolucionando el transporte eliminando el motor a combustión y diseminando los automóviles eléctricos superó a Ford y a General Motors por su valor de mercado. En lo que va del año ha subido 41% su valor en dólares y parece afianzarse por encima de los US$ 300 por acción, en una corrida que recuerda al momento en el que los inversores se dieron cuenta de que Apple al regresar Steve Jobs cambiaría al mundo.

ANCAP no tiene más sentido. En todo caso se convertirá en una mezcla de UTE y ANTEL

Y las noticias vinculadas a Tesla no dan respiro. Este jueves sus acciones volvieron a catapultarse porque su líder, el ingeniero sudafricano ElonMusk ha anunciado la salida al mercado de ómnibus y camiones. Que se suman a los cohetes espaciales, los techos solares, el tren hiperloop y otras maravillas que están eclosionando. Su empresa es la primera automotriz que no es solo automotriz, es en realidad un muestrario de cómo aprovechar el sol de diferentes maneras.

La confianza que está recibiendo de los inversores es tal que ha superado a Ford y a General Motors en valor y ciertamente no lo hace en base a la cantidad de automóviles que vende en el presente, sino en el que se espera venda en el futuro.

Las ventas de Tesla son todavía escasas pero crecen a una velocidad exponencial y en este año el salto será fuerte con la salida de su Modelo 3 Sedan. El año próximo alcanzará los 500 mil automóviles vendidos, lejos de los 10 millones que vende General Motors o los 7 millones que vende Ford. Pero eso es lo importante, su valor de mercado indica que los inversores creen que las ventas de Tesla se dispararán. Desde su primer automóvil vendido en 2008 ha llegado a 180 mil vendidos hasta el presente. Por eso los 500 mil de 2018 serían un buen número.

Por supuesto, como toda novedad, puede que resulte ser una burbuja. Pero si lo es, será porque otros automóviles eléctricos le ganen la competencia, pero el motor de combustión tiene sus días contados.

En Uruguay una discusión a fondo sobre el futuro de ANCAP, será muy poco probable. Decir que ANCAP no tiene más sentido no dará votos. Parecerá algo temerario, pondría en riesgo fuentes de trabajo y posiblemente mantengamos la refinería hasta las últimas consecuencias, como mantenemos regimientos de caballería, para honrar nuestras tradiciones.

Pero en un mundo en el que el cambio climático es una grave amenaza y en el que el dinero del petróleo patrocina a terroristas de la peor calaña, la aceleración en la sustitución del petróleo es un hecho. Y Uruguay debería ser vanguardia en esa tendencia, porque sustituir esa importación debería ser una prioridad. Suele argumentarse que tener una refinería aunque de pérdidas nos da soberanía. Pero eso es paradójico. El sol y el viento son lo que tenemos, petróleo es lo que –afortunadamente– no hemos tenido.

En Uruguay una discusión a fondo sobre el futuro de ANCAP, será muy poco probable. Decir que ANCAP no tiene más sentido no dará votos.

Que cada hogar, que cada campo genere su energía es autonomía y no esa humillante mochila que significa pagar una y otra vez un combustible caro que empeora nuestro balance de carbono. La era Ford era de un vértice desde el que se generaban los conjuntos. Era la era de las grandes petroleras y de las grandes refinerías. Esta es la era de redes y cuando la energía funcione en red y cada techo sea un generador las grandes refinerías dejarán de tener sentido.

Si ya usamos a los molinos como un ejemplo de país moderno y limpio, deberíamos ya avanzar en la instalación de Tesla y sus competidores en Uruguay, y en lograr que la línea de cargadores para automóviles eléctricos que va a funcionar desde Colonia hasta el Chuy sea un suceso. Y que detrás lleguen los tractores que se enchufen tras pasar la noche cargándose.

Eso será incomparablemente más soberano que una refinería de petróleo, saudí o iraní o venezolano. Y más limpio y más acorde a la imagen de país que debemos dar. Cuanto menos demore ese proceso mejor. Y cuanto mejor le vaya a Tesla y sus competidores, también.