Testimonio de otra víctima: Wollensak "ya no le hará daño a nadie más"

Estuvo en la secta del alemán que apareció muerto este fin de semana en La Floresta

Katharina Meredith se enteró de que Arno Wollensak había sido encontrado muerto en Uruguay y la noticia la paralizó. “Estas cosas pasan, pero normalmente solo en las películas, ¿no?", comentó.

Meredith fue una de las víctimas que participó de la secta “Oasis de Luz”, liderada por Arno Wollensak, el alemán que el fin de semana pasado apareció muerto en la costa de La Floresta.

Ella había entrado en la secta en 1992 cuando tenía 10 años, junto con su hermano de 8 y sus padres. "Cuando mis padres se incorporaron, pensaron que era una comuna. Era un grupo de personas heterogéneas: algunos hippies, algunos intelectuales, algunos con negocios muy exitosos, gente que tenía familia y amigos. Muchos eran muy idealistas y querían cambiar el mundo. Es un mito que solo las personas débiles o estúpidas se incorporan a los cultos. En la mayoría de los casos son inteligentes e idealistas. Pero, quieren creer en algo de manera tan desesperada que no lo cuestionan. Así ocurrió con mis padres; así también con mi amiga Lea Saskia Laasner, quien logró escapar de la secta, escribió un libro que fue best seller en 2005 y lo denunció a la justicia alemana", contó Meredith en contacto con El País.

Wollensak pretendía extender su secta y por tanto la agrupación se instaló en varios países antes de terminar en Uruguay. Pasó por Austria, Francia, Portugal y Belize.

"Al llegar a Austria, mi hermano y yo tuvimos que dormir en un cuarto con otros seis chicos. No nos permitían llamar a nuestros padres como "mamá" o "papá. No nos permitían hablar mucho con ellos. Había dos extraños asignados a nosotros", reveló.

También contó que los hombres de la secta abusaron sexualmente tanto de ella como de su compañera Lea Laasner, que fue quien tiempo después denunció a la agrupación. "Cuando la atención de los medios se enfocó demasiado en la secta, Arno mudó el grupo a Portugal. Allí empezó a besarnos a Lea y a mí, y alentó a otros hombres a que nos besaran. Después, se acostó con Lea, cuando ella tenía solo 13 años. Por suerte, yo tenía algunos más cuando me asignó a uno de los hombres mayores. Arno insistía que era para nuestro crecimiento espiritual, que era un ritual importante y no nos permitía dudar de ello".

Meredith escapó de la secta cuando tenía 15 años, y años más tarde se convirtió en especialista en temas vinculados con sectas. Además tiene un blog en el que cuenta sus experiencias y da consejos para quienes quieran alejarse de ellas.


"Creo que Arno quería lo mismo. Una vida de lujo sin tener que trabajar para ganársela; pero sobre todo, una vida de poder. Necesitaba ser admirado", señaló Meredith.

En cambio, su madre no siguió sus pasos y se mantuvo en la agrupación de Wollensak y fue una de las mujeres que acompañó al gurú a Uruguay y se instaló con él en Los Cerrillos, Canelones. "Ella pudo huir de Uruguay en octubre pasado, mientras Arno estaba en la cárcel (...). Estoy increíblemente contenta de que mi madre se encuentre de vuelta en mi vida. Me llevará un tiempo volver a conocerla después de todo lo que hemos vivido, pero hoy tenemos conversaciones muy honestas. Ella se está recuperando de toda esa experiencia. Me alegra que ella no haya quedado envuelta en lo que sea que le ocurrió a Arno después que salió de la cárcel".

Según publicó El País, Wollensak había vivido en Ashram, India, en la década de 1980 y era uno de los seguidores de Osho Bhawan Shree Rajneesh, un líder de otra secta que en una oportunidad recibió como regalo de sus fieles 93 autos Rolls Royce.

Lea también: ¿Quién es la joven que acusó de abuso sexual al alemán Wollensak?

"Creo que Arno quería lo mismo. Una vida de lujo sin tener que trabajar para ganársela; pero sobre todo, una vida de poder. Necesitaba ser admirado", señaló Meredith.

"Cuando se está dentro de un culto, no importa lo que se haga ni cuán delirante pueda ser. Tu mente está hackeada. Alguien tiene información sobre tu persona: lo que crees, lo que te atemoriza, tus esperanzas, tus peores vergüenzas, tus debilidades. Usan todo eso para manipularte", comentó luego.

Al enterarse de que Wollensak apareció asesinado en Uruguay, la mujer descartó que pudiera ser un exseguidor de la secta quien lo haya matado: "No lo creo, aunque muchos seguidores de Arno no le deseaban ningún bien. (...) A mí, personalmente, me encantaría que Arno hubiera sido juzgado y que terminara entre rejas", expresó.

Meredith aseguró que esa fue una etapa de su vida superada. Luego de abandonar la secta, se radicó en Suiza, donde es fotógrafa y también se dedica a la pintura. "Yo procesé mi pasado. Estoy muy contenta aquí en Suiza con mi familia y mi trabajo. Sé que Arno ya no le hará daño a nadie más", concluyó.


Populares de la sección