Tevé que ya no se ve

Una maratón de una de las series más celebradas: Dimensión desconocida
Por Eduardo Espina, especial para El Observador

La palabra en inglés "binge" no tiene una traducción literal al español, aunque puede aceptar varias posibles transliteraciones, entre otras la palabra "atracón". Al acto de tomar por varios días seguidos sin parar, y solo por el hecho de hacerlo en forma compulsiva, se le llama "binge drinking" (borrachera no es exactamente igual), algo parecido a lo que vimos en la película Leaving Las Vegas, en la cual Nicholas Cage tomaba hasta matarse. Lo mismo se aplica al acto de comer en forma bestial, tal cual aparece en la película La comilona de Marco Ferreri (ahí si podría funcionar por aproximación "atracón"). Al acto de mirar televisión en forma descomunal, por horas ininterrumpidas, esto es, comenzar un día y seguir por varios, hasta que el cuerpo ya no aguante, se le llama "binge watching", expresión traducida por algunos como "maratón de series".

La aparición de Netflix en cierta forma impuso esa tendencia, aunque la misma venía de antes, desde la aparición del formato video. "Binge watching" sería, por ejemplo, ver de corrido todos los capítulos de la temporada completa de una serie televisiva. Hay quienes lo hacen, y lo disfrutan. Varias veces estuve a punto de animarme con varias series, pero siempre lo dejaba para la próxima, hasta que la vez llegó. En las horas finales de 2016 y en las iniciales de este nuevo año, hice el primer intento, siguiendo la propuesta de la cadena televisiva SyFy, la cual a partir de las 18 horas del 31 de diciembre emitió sin parar los 156 episodios de Dimensión desconocida, la serie que fue parte de la programación de la cadena CBS desde el 2 de enero de 1959 hasta el 19 de junio de 1964. Por más de 16 horas seguidas a inicios del 2017 vi en vigilia todos los capítulos que ese lapso de tiempo posibilitó, llegando a la conclusión que ya sabía: que es la mejor serie en la historia de la televisión y que ninguna logrará superarla en imaginación, concepto, argumentos y libretos.

En la serie debutaron actores que luego se hicieron famosos, como son los casos de Robert Redford, Robert Duvall, Burt Reynolds, Charles Bronson, Dennis Hopper y Peter Falk, como también participaron estrellas cinematográficas con carácter legendario, casos de Buster Keaton y Mickey Rooney. Además, varios directores de cine hoy famosos encontraron su vocación viendo la serie cada semana, Steven Spielberg uno de ellos.

Cuando la televisión todavía era en blanco y negro y era aún popular el formato de media hora para series dramáticas, Dimensión desconocida fue la primera de ese tipo absolutamente moderna, habiendo transformado la televisión mediante la introducción de un tipo de formato argumental sin denominación.

El televidente tenía problemas para poder clasificar la serie, la cual de un episodio a otro podía ser de suspenso, de acción, de ciencia ficción, de horror, de aventuras del oeste, incluso romántica o comedia. Todo salía de la cabeza iluminada de Rod Serling (1924–1975), el genio más grande que ha dado la pantalla chica, quien cigarrillo en mano abría y cerraba cada capítulo con sus brillantes comentarios metafísicos sobre el mundo y la condición humana. Murió a los 50 años durante una operación al corazón, dejando un enorme vacío de creación que nunca ha sido llenado.

La mayoría de los capítulos fueron escritos por Serling, creador de la serie, guionista de gran cantidad de los capítulos, y cuya voz inconfundible abría las puertas de la dimensión a la cual todos los fanáticos queríamos ir. Además de Serling, entre los libretistas figuraron talentos originales como Richard Matheson (1926-2013), magistral autor de libros de ciencia ficción, entre los cuales figura el best seller I am Legend (Soy leyenda), novela llevada cuatro veces al cine, la última en 2007, con Will Smith de protagonista. Otro de los libretistas históricos fue Charles Beaumont (1929-1967), maestro del llamado género de "ficción especulativa", quien murió de alzhéimer siendo muy joven. Matheson y Beaumont no fueron los únicos guionistas notables que participaron en Dimensión desconocida, pero han sido de los que más capítulos escribieron.

Dimensión Desconocida

Días atrás, durante mi primer "binge watching", gané tiempo que creía haber perdido. Para tanto fue la fiesta, que al ver episodios que ya había visto seis décadas atrás me vinieron ganas de volver a la escuela y hablar con mis compañeros de entonces, tal como hacíamos en aquellos tiempos inolvidables, cuando dedicábamos horas a intercambiar comentarios y opiniones sobre las historias increíbles que habíamos visto la noche anterior en Dimensión desconocida. A principios de la década de 1960 en la televisión uruguaya se emitía semanalmente la serie que, si mal no recuerdo, formaba parte de la programación de Saeta Canal 10. Haber visto días atrás gran parte de la Maratón de Dimensión desconocida" fue algo así como un viaje de ida y vuelta a la infancia, aunque me sobraron ganas de quedarme en el mejor pasado de la vida, y que la maratón continuara transportándome hasta los días cuando veía la serie en compañía de mis padres y mi hermano, en una época de la cual lo que más recuerdo son algunos partidos de fútbol y las series que veía en televisión, siendo la de Serling mi gran favorita, seguida de Los intocables. Nunca ninguna otra serie pudo superarlas.

Me convertí en fanático de Dimensión desconocida cuando recién estaba aprendiendo a leer y escribir, y a ella le debo muchas cosas de las que no encontré en textos escolares obligatorios. Dimensión desconocida fue una lección de imaginación, por lo que haber visto de corrido más de 30 capítulos, ninguno parecido al anterior ni al siguiente, fue una bienvenida salida momentánea del mundo real al cual, precisamente, una de las cosas que más le falta es imaginación usada con rigor y sin hacer concesiones a la banalidad. El ser humano no se conforma con vivir solo en/con la realidad, por lo tanto agradece a todo producto artístico, en la disciplina que sea, que dé rienda suelta a la imaginación, y permita viajar a los confines más secretos de esta, de los cuales proviene siempre el gran arte, incluso el televisivo, el que se adelanta a su tiempo y por eso nunca pasa de moda.


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