The Vamps: euforia y fanatismo adolescente

La boy band británica pasó por Montevideo Music Box el martes
Por Cecilia Presa, especial para El Observador

"¿Qué hay hoy ahí?", pregunta una vecina, sorprendida por el movimiento alrededor de Juanicó y Dámaso Antonio Larrañaga. Era la hora 16 del martes 17 de mayo y la cuadra del local de Montevideo Music Box estaba copada por una fila de adolescentes, en su mayoría mujeres, que llegaba hasta la calle Urquiza. La mejor forma de explicar a quien desconoce este tipo de fenómenos es decir que The Vamps es una banda de adolescentes similar a One Direction, la más popular en su género y que en 2014 agotó entradas y llenó las inmediaciones del Centenario de adolescentes que acamparon antes de entrar a su concierto.

Los jóvenes músicos de The Vamps, que comenzaron su carrera en 2012 haciendo covers de esa banda, llegaron por primera vez a Uruguay en el marco de su Wake Up World Tour. El nombre se debe a su disco más reciente –el segundo, editado en 2015– que llegó al número 10 en ventas en Gran Bretaña, su país de origen.

La comparación entre boy bands –bandas de pop-rock integradas por jóvenes bien parecidos y dispuestos– es inevitable. Para empezar, el martes quedó claro que The Vamps no convoca lo que One Direction. Es cierto que colmaron la capacidad de la sala Montevideo Music Box, pero aquí no había carpas ni adolescentes cerca de la sala un día antes del show.

Al no haber entradas numeradas, el ingreso fue por orden de llegada. Eso sí generó algo parecido a los arranques de fanatismo típicos de estos recitales: una masa de chicas desesperadas por estar lo más cerca posible de la banda se agolpó al frente de la sala desde que los teloneros comenzaron a tocar sobre las 19.30.

Con los organizadores intentando poner orden –uno de ellos tuvo incluso que subir al escenario para pedir calma– el comienzo de la noche estuvo marcado por la euforia y algún desvanecimiento. Mientras el cantante uruguayo de pop latino Damian Oliver presentaba sus canciones, una chica en medio de la multitud se desmayó. Afortunadamente fue llevada detrás del escenario y se la pudo ver a la hora del concierto de sus ídolos de nuevo entre el público.

Cuando llegaron al escenario los californianos de The Tide, la segunda banda telonera y que gira con The Vamps, muchos padres que llevaron a sus hijos al show pueden haberse confundido. Tanto en su aspecto como en el estilo de su música, tanto The Tide como The Vamps son grupos muy similares. De hecho, los asistentes gritaban y festejaban al grupo como si fueran el acto de cierre.

Globos, confeti y estridentes voces de chicas fueron el marco sonoro del show más allá de la música. Esto llegó a su pico más alto cuando Bradley Simpson, el cantante de The Vamps, llegó al escenario y soltó un bien pronunciado "hola". Pero The Vamps no solo tiene fanáticas: Damián, de 24 años, vio el concierto con una bandera gigante de Reino Unido a modo de capa. "Somos fans de ellos y de One Direction", contó.

Emocionada porque el cantante miró a su cámara mientras lo filmaba en el momento del cover de la canción Cecilia, de Simon & Garfunkel, Florencia estaba en un costado del palco del segundo piso junto a su mejor amiga. Las quinceañeras fueron acompañadas de Luis, el padre de Florencia. La mayoría de los adultos presentes se caracterizan por situarse detrás de los asistentes y por sus caras de póquer. Pero aunque admitió que no tenía idea de qué era The Vamps, Luis no solo acompañó a su hija entre el público sino que aceptó ponerse una camiseta de la banda.

Los músicos tocaron algunas canciones propias como Wake up, pero también hicieron versiones de Justin Bieber, One Direction y OMI, entre otros, sonando bien en todos los casos. Se destacó en el show el solo de Tristan Evans, el baterista. Tocó alrededor de 10 minutos cuando el resto de los miembros de la banda descansaban. A pesar de la falla repentina de un platillo, Evans se adaptó sin problemas.

Tras el final y la despedida, las puertas de MMBox fueron escenario de un desfile de autos. Los padres paraban, recogían a un grupo de vampers y seguían a su casa. En la entrada de la sala, el llanto y los gritos de una adolescente que parecía estar sufriendo por algo hicieron que una mujer que estaba con su hija se acercara a ver qué le sucedía. Sus amigas la rodearon y le preguntaron qué le pasaba. "Me saludó, boluda, me saludó desde el escenario", fue su respuesta, también a los gritos.

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