Apueste por Obama
Salvo una sorpresa de último momento, el presidente de Estados Unidos seguirá otros cuatro años en la Casa Blanca
Faltan 24 horas para la elección presidencial más famosa –e influyente- del planeta, que además ha sido pareja como pocas veces antes. Ante esa paridad, los titulares suelen quedarse en el lugar común del “empate”, la “incertidumbre”, de la “moneda en el aire”: un seguro contra patinadas o sorpresas. Sin embargo, los fríos números de las encuestas dicen otra cosa: salvo que haya varios batacazos de último momento, Barack Obama será reelegido como presidente de Estados Unidos.
¿Cómo funciona? Algunas pistas
-La elección de EEUU es indirecta: lo que se elige son los 538 integrantes del Colegio Electoral, que terminan definiendo al presidente. En un post anterior se explica cómo funciona el sistema. -Si bien hubo muy pocos casos en los que el ganador de la elección no fue quien obtuvo más votos (Bush vs Gore en 2000, la última), generalmente el que obtiene más votos gana la elección. Hay chances ciertas de que Romney gane en el voto popular -se calcula que Obama votará mal en los estados republicanos- pero las encuestas del fin de semana parecen alinear a la votación nacional con el Colegio Electoral: ambos darían un triunfo de Obama, aunque por corto margen.
Los números.
En EEUU hay cientos de encuestas: algunas siguen la elección nacional, otras se centran en un estado, y otras hacen las dos cosas. Ante la avalancha de números, y las diferentes tendencias políticas, son muy útiles los “gurúes”, que usan diferentes modelos para recalcular y hacer “encuestas de encuestas”, los más famosos son Real Clear Politics (del Wall Street Journal) y Fivethirtyeight, del New York Times.
Hay 19 estados en los que el triunfo demócrata es casi seguro: California, New York, Illinois, New Jersey, Washington, Massachusets, Maryland, Minnesota, Oregon, Connecticut, Maine, Rhode Island, Hawwai, Vermont, Delaware, Michigan, Nuevo Mexico, Pensilvania y el Distrito de Columbia, donde está la capital Washington. Eso da un total de 237 votos electorales seguros para Obama.
Del mismo modo, hay 22 donde casi se puede asegurar una victoria republicana: Texas, Indiana, Georgia, Tennessee, Carolina del Sur, Alabama, Kentucky, Louisiana, Oklahoma, Arkansas, Mississippi, Kansas, Utah, West Virginia, Nebraska, Idaho, Alaska, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Wyoming, Arizona y Missouri. Eso le da a Romney un piso de 191 votos electorales.
Hay nueve estados que pueden considerarse muy parejos: Wisconsin, Nevada, Iowa, Colorado, Ohio, New Hampshire, Virginia, Florida y North Carolina (los republicanos agregan Pensilvania, Minesota y Michigan, algo improbable). Las últimas encuestas le dan a Obama Wisconsin (10 votos), Nevada (6) y (6) Iowa. Si el martes usted llega a ver que Obama pierde uno de esos tres, no se sorprenda como lo haría con los primeros, pero sí póngase en guardia porque estaremos ante una noche de sorpresas.
Del lado de Romney está North Carolina (15), con entre 2,6% y 3,8% de ventaja, y una trayectoria en la que Obama apenas lideró en las primeras semana y tras la convención demócrata. Se le pueda agregar Florida (29), un estado siempre parejo, que hace dos semanas parecía ganado por Romney, pero en el que Obama ha ido acortando distancias en las encuestas en los últimos días. North Carolina parece casi en el bolsillo de los republicanos, Florida ya no tanto: pero si Romney llegara a perder Florida, la carrera ya no tendría sentido y pasaría a ser una paliza demócrata.
Hasta ahí, en el mejor escenario republicano, la cuenta da 259 votos electorales para Obama –a 11 de la meta- y 235 para Romney -a 35 de la meta-. Quedan por definir 44 votos, correspondientes a Ohio (18), Virginia (13), Colorado (9) y Hew Hampshire (4). Al presidente le alcanzaría ganar Ohio o Virginia, o Colorado y Hampshire juntos, para asegurarse el triunfo. Romney, mientras tanto, tiene margen de error cero.
Para hacer los cálculos se pueden usar los mapas interactivos de varios medios, en los que el lector puede acomodar los votos de cada estado para uno u otro candidato y ver como la cuenta sube: les recomiendo el del New York Times.
New Hampshire (cuatro votos): Todas las encuestas dan ganador a Obama, entre 1,8% y 3,2%. Solo la consultora Rassmussen, que le ha dado buenos números en toda la campaña a Romney, da ganador a los republicanos. Es el más pequeño de los estados “moneda al aire” (cuatro votos), pero dejaría a Obama en la puerta de la victoria: 263 a 235.
Virginia (13): las encuestas no se ponen de acuerdo, con márgenes de victoria para uno u otro candidato de 1%. La trayectoria tampoco ayuda: ha sido de los más volátiles: Obama llegó a sacar cinco puntos tras la convención, se desplomó tras el primer debate, pero recién la semana pasada Romney logró superarlo, para finalmente reducir su ventaja al mínimo el viernes y quedar ahora en un empate técnico tras las encuestas del fin de semana. Con el panorama anterior, Obama puede asegurarse la Casa Blanca si se anota Virginia. Para Romney es absolutamente imprescindible llevárselo. Por eso, para seguir la cuenta, consideremos que Romney da la primera gran sorpresa de la noche y se impone. Obama 263-Romney 248, con 27 votos por decidir y la cifra mágica en 270.
Colorado y Ohio, las “joyas” electorales.
Colorado (9) es un estado rural, de ingresos medios, históricamente republicano y que se dio vuelta en 2008 para transformarse en la victoria más resonante de Obama. El presidente llevó ventaja clara en toda la campaña, la perdió tras el debate de Denver y ahora la recuperó en la recta final, aunque con un margen de alrededor de un punto que no lo deja respirar tranquilo. Hilando muy fino, la trayectoria del presidente en las encuestas de la última semana es ascendente, por lo que sería la llave para la victoria y para asegurarse la Casa Blanca.
Si Obama gana Colorado tendría asegurada la reelección a falta de un estado y 18 votos electorales. Pero supongamos que Romney da el segundo batacazo de la noche: la cuenta quedaría en Obama 263-Romney 259.
Queda Ohio (18), el “Canelones” de EEUU: ha definido las últimas ocho elecciones. Y allí es donde Obama parece respirar más tranquilo: una ventaja de entre 2% y 2,6%, la delantera en todas las encuestas grandes menos Rasmussen y una trayectoria que lo tuvo arriba en toda la campaña (ventaja mínima de un punto): suficientes argumentos para decir que si fuera para Romney, sería un auténtico batacazo electoral.
Pasando en limpio: para ganar la elección, Romney debería asegurarse sus estados tendientes (North Carolina y Florida), y tres de los “tossups”, como Virginia, Colorado y Ohio. Una tarea posible porque todos están dentro del margen de error de las encuestas, pero claramente de lo menos probable. Sería algo así como ir perdiendo un partido de fútbol 3-0 faltando 15 minutos y terminar ganando 4-3. Dirán los futboleros: Arsenal de Inglaterra lo logró la semana pasada. ¿Pero cuántas veces ocurre?
Por todo eso, lo del principio: si tiene unos pesos para apostar, hágalo por Obama.



















