Theresa May se encamina a ser la nueva "Dama de Hierro"

La conservadora obtuvo 199 votos de 330 en la interna y es favorita para suceder a Cameron
Por Alex Morales
The Washington Post/Bloomberg

Boris Johnson gastó más de 200.000 libras en tres camiones con cañones de agua alemanes de segunda mano cuando era alcalde de Londres, pensando que la ministra del Interior, Theresa May, avalaría su uso por parte de la Policía. Estaba equivocado.

Después de hablar con los jefes de Policía, realizar ensayos y estudiar el efecto de los equipos de multitudes, May llegó a la conclusión –13 meses más tarde– de que los cañones no eran aptos para su uso. Al Parlamento le dijo que su estudio había sido "lo más profundo y exhaustivo posible".

El episodio ilustra la diligencia y ejecución que May vierte en un trabajo que ha sido un cementerio político para muchos, pero que ella mantuvo más tiempo que nadie en 65 años. Ahora , esta hija de un clérigo –al igual que la canciller alemana Angela Merkel– de 59 años de edad, está en la cúspide para suceder al primer ministro David Cameron y trazar el rumbo del Reino Unido fuera de la Unión Europea (UE).

"Ay del ministro que va a una reunión con Theresa May sin prepararse", dijo el ministro de la Oficina del Gabinete, Matthew Hancock, en una entrevista telefónica después de que May ganó la primera ronda de votación en la carrera por el liderazgo del Partido Conservador el martes. "Ella tiene tanto la fuerza de carácter como la experiencia probada para ofrecer".

May todavía debe vencer a Andrea Leadsom, ministra de Energía, para convertirse en primera ministra en setiembre, después que los legisladores conservadores redujeron de cinco candidatos a dos. Los corredores de apuestas la colocaron como favorita después de que se asegurara el apoyo del 60% de los conservadores en el Parlamento. May ahora tiene que convencer a los otros 125.000 miembros del partido que merece su apoyo, a pesar de que ella se opuso al voto para el brexit que fue ampliamente aprobado por los conservadores.

En su tiempo en el gobierno, May no ha rehuido a una pelea. Cuando ella y Michael Gove se enfrentaron hace dos años sobre el extremismo islámico en las escuelas, May se impuso cuando poco después su contrincante fue depuesto. Chocó con el ministro de Hacienda, George Osborne, sobre la inmigración y defendió el presupuesto de su departamento contra los recortes de costos con ferocidad.

May "era una negociadora dura y luchó por su lugar propio con determinación", escribió David Laws, ex secretario jefe del Tesoro de Cameron, en su libro "Coalición".

Año tras año, May ha pronunciado discursos ante un hostil sindicato policial, al ofrecer un menú de recortes presupuestarios, congelamientos salariales y reformas impopulares. Se han reído de ella, la han abucheado, y los oficiales le dijeron que renunciara.

"Ella es dura como una roca", según Norman Baker, un demócrata liberal que fue ministro en su departamento durante 13 meses.

Sus partidarios argumentan que su trayectoria le da una ventaja sobre su rival cuando se trata de la quita de concesiones por parte de la UE una vez que se apriete el gatillo y el reloj comience para dos años de conversaciones.

En su ascenso en la escala conservadora, su actitud fría cosechó una serie de apodos despectivos entre sus colegas masculinos, escribió Law. El viceprimer ministro Nick Clegg le estampó un "Doncella de Hielo".

"Theresa es una mujer difícil de sangre caliente", le dijo su antiguo compañero de gabinete Kenneth Clarke al ex ministro de Asuntos Exteriores, Malcolm Rifkind, en un comentario que fue capturado por el canal Sky News. "Pero usted y yo ya trabajamos para Margaret Thatcher", la famosa y dura ex primera ministra conocida como la "Dama de Hierro".

Mientras que sus colegas la encuentran fría, los lectores de tabloides la conocen por su gusto por los zapatos de taco con estampados de leopardo.

Carrera ascendente

Nacida en Eastbourne, en la costa sur de Inglaterra en 1956, era hija única de un vicario de la Iglesia de Inglaterra. Estudió geografía en la Universidad de Oxford, donde Benazir Bhutto, futuro presidente de Pakistán, le presentó al hombre con quien se casó.

Comenzó su vida laboral en el Banco de Inglaterra antes de trasladarse a una asociación de comercio de servicios financieros como consultora. Luego llegó una llamada para entrar en la función pública: primero como concejal en Merton, al sur de Londres, por ocho años, seguida de dos fracasadas postulaciones al Parlamento antes de alcanzarlo en Maidenhead, al oeste de Londres, en 1997.

May subió a la esfera nacional en 2002, cuando, como primera presidenta mujer de los conservadores, le dijo a los delegados que el público los consideraba el "partido desagradable", una crítica que todavía provoca malesta y amargura en alguna de las bases.

"No ha habido nada ni antes ni después de que sugiere una gran afinidad entre May y la política de los miembros del Partido Conservador," afirmó Ben Harris-Quinney, miembro del partido y presidente del Bow Group, un think-tank conservador.

Sea como sea, sobrevivió en su puesto actual más que sus cuatro predecesores sumados.
Al anunciar su candidatura, reconoció que "no es una política vistosa". "No hago giras por estudios de televisión", dijo entre aplausos la semana pasada. "No ando chusmeando sobre la gente durante el almuerzo. No voy a tomar a los bares del Parlamento. Solo hago el trabajo que tengo delante de mí".

También ha sido más explícita sobre su vida privada. Ella y su marido, Philip, no pueden tener hijos. Si bien eso la "afectó", dijo que "uno acepta la mano que la vida le da".

May es euroescéptica desde hace mucho tiempo, y sin querer se puso del lado de la permanencia en la UE, aunque rara vez se la vio durante la campaña.

A raíz de los resultados del referéndum, no perdió el tiempo. "Brexit significa Brexit", declaró para enfrentarse a Johnson, el entonces favorito, que horas más tarde dijo que no se presentaría.

"He hecho esto: Me he sentado alrededor de la mesa, sé lo que se siente en esas reuniones europeas. No es que simplemente lo haya hecho, he funcionado", dijo. En cuanto a Johnson, "la última vez que hizo un trato con los alemanes regresó con tres camiones con cañones de agua casi nuevos".

Leadsom, con la bandera del brexit

Andrea Leadsom es la secretaria de Estado de Energía. De 53 años y euroescéptica, anunció su candidatura invitando a "sacar el mejor rendimiento del brexit". Procedente del mundo de las finanzas, saludó el brexit como "el día de la independencia" del Reino Unido.

Prácticamente desconocida antes de la campaña, acabó segunda en la primera ronda de votación de los diputados y se erige como la gran esperanza de los partidarios del brexit, que desconfiaban de un Michael Gove etiquetado de traidor compulsivo y que ayer cayó en la carrera.

En los últimos días sostuvo que la salida de la Unión Europea es una "enorme oportunidad" para el país y asegura que comunicaría oficialmente a Bruselas el deseo británico de abandonar el bloque tan pronto como fuera nombrada primera ministra.

Nació el 13 de mayo de 1963 en Aylesburty, en el condado de Buckinghamshire, al sur de Inglaterra, y es diputada desde hace seis años.

Pasó tres décadas trabajando en finanzas, y suele presentarse como una mujer que gestionó grandes equipos y que fue responsable de invertir millones y millones de libras, aunque el diario The Times cuestionó esta semana tales méritos.

Está casada con Ben Leadsom y es madre de tres hijos. (Agencias)

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