Theresa May vira hacia la mano dura

Atentado del sábado replantea estrategia anti terrorista y pone al gobierno contra las cuerdas
Treinta y cuatro muertos en apenas tres meses es una carga demasiado pesada. Theresa May lo sabe y sus adversarios políticos también, al punto tal que el tema de la seguridad –asunto recurrente en los últimos tiempos en el Reino Unido– se coló como protagonista estelar en el último tramo de la campaña para las elecciones legislativas que se realizarán este jueves.

Más allá del pedido de renuncia de su rival laborista, Jeremy Corbyn, la primera ministra tiene claro que el tema no da para más.

Es que el atentado del sábado, en el que tres hombres –dos de los cuales ya fueron identificados– embistieron y luego apuñalaron indiscriminadamente a peatones en un sitio estratégico de Londres, con un saldo de 7 muertos y 48 heridos, algunos de ellos graves, fue la gota que rebasó el vaso.

El ataque, que nuevamente fue reinvindicado por el Estado Islámico, reactivó el debate público sobre la estrategia anti terrorista aplicada por el gobierno y obligó a la administración conservadora a considerar un endurecimiento de las penas de prisión por delitos conexos al terrorismo.

La postura de May, que dijo basta a la tolerancia imperante hasta el momento, induce a pensar que el Reino Unido se encamina hacia una política de mano dura, cuyos alcances resulta difícil determinar.
La propia May es partidaria de ampliar las penas por delitos de terrorismo, hasta para menores de edad y pidió a las empresas de internet no incluir espacios dedicados al terrorismo.

Distintos medios de prensa británicos –que se hacen eco de las críticas hacia las políticas de la primera ministra– informaron que también se planea colocar pulseras electrónicas a los eventuales sospechosos y hasta mandar presos a los yihadistas que integren listas de vigilancia.

Según la prensa, las medidas que están a estudio también abarcan chequear el prontuario penal de aquellos que pretendan rentar un vehículo, una de las alternativas más utilizadas por los terroristas islámicos.

No obstante, analistas cuestionan la efectividad de esas medidas. Para Steven Fielding, profesor de historia política en la Universidad de Notttingham, la adopción de esas u otras medidass puede terminar por "radicalizar" a las comunidades musulmanas. Entonces, eso permitiría "que la gente se radicalice", opinó el experto.

A su vez, Corbyn sugirió la contratación de más policías.

Pero para otros analistas, endurecer la legislación vigente o aumentar los poderes de la Policía quizás no alcancen para evitar atentados como el de este sábado, que fue ejecutado apenas con una camioneta y tres cuchillos.

El ataque ocurrió en la zona de influencia de London Bridge y Borough Market cuando tres hombres en una furgoneta embistieron a peatones y luego de abandonar el vehículo apuñalaron a varias personas. Los tres atacantes fueron abatidos por la Policía.

Scotland Yard, que detuvo a trece personas entre el fin de semana y este lunes –de los cuales diez quedaron en libertad–, identificó a dos de los autores.

Se trata de Khuram Shazad Butt, un ciudadano británico nacido en Pakistán, y Rachid Redoune, marroquí y chef pastelero, vivían en Barking, un barrio situado al este de Londres. Shazad Butt aparecía en el documental "Los yihadistas de la puerta de al lado" y fue fichado por el MI5, el servicio secreto británico, por integrar el grupo extremista islámico Al-Muhajiroun. El terrorista, a quien los vecinos describieron como inestable y afable al mismo tiempo, intentó viajar a Siria y era hermano de un soldado británico.

En tanto, los londineses volvieron este lunes a la zona del ataque, sin miedo pero con cautela.

Atentado

El ataque del sábado en Londres, que dejó un saldo de 7 muertos y 48 heridos, se suma al más reciente, ocurrido en Manchester el 22 de mayo, que dejó 22 muertos y 59 muertos.

Tolerancia

La primera ministra, Theresa May, dijo "basta" respecto de la tolerancia que su país ha tenido con el terrorismo.

Campaña

El tema seguridad se inmiscuyó de golpe en la campaña para las elecciones legislativas de este jueves.

Un dolor de cabeza para Theresa May

Las elecciones del jueves tenían que ser una suerte de trámite para la primera ministra Theresa May, pero los atentados y sus vaivenes la complican y, con ello, su aspiración a negociar el brexit en posición de fuerza.

El líder laborista Jeremy Corbyn, de 68 años, demostró, inesperadamente, ser un adversario tan duro como hábil, al liderar una campaña de proximidad sobre temas que afectan de cerca a los votantes –sanidad, Estado de bienestar y desigualdad-, mientras que May, de 60 años, evitó la confrontación de ideas y limitó el contacto con los electores.

Corbyn pidió este lunes la dimisión de May por el recorte de 20 mil efectivos en la policía cuando estaba al frente del Ministerio de Interior, tras el tercer atentado en el país en menos de tres meses.

Las encuestas recortaron drásticamente el margen entre ambos, del 20% a favor de May al principio de la campaña, al 9% actual, según un promedio reciente de sondeos. Y los activistas sobre el terreno está sintiéndolo.

Los conservadores tienen una mayoría absoluta de 17 escaños y esperaban aumentarla a entre 50 y 80 para que May pueda negociar la salida de la Unión Europea con las manos libres y las espaldas cubiertas. "Si logra menos de 50 escaños, será un resultado

muy malo para ella", dijo a la AFP Iain Begg, un analista político de la London School of Economics. "Probablemente gane, pero por mucho menos de lo que pensaba al convocar las elecciones", estimó.

La primera ministra fue ministra de Interior durante seis años, y a los tres atentados que sufrió el país en menos de tres meses, hay que sumar los errores políticos cometidos en campaña.

Promesa de campaña

El Partido Laborista prometió tomar más oficiales de polícía y reforzar la vigilencia de proximidad en los barrios, como forma de endurecer la l ucha contra el terrorismo, que ha jaqueado al Reino Unido en los últimos meses.


Fuente: El Observador y agencias

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