Tirar o usar: ¿qué hacer con la comida vieja?

Desde las latas y los aceites hasta la comida mohosa, ¿cuáles son los mejores consejos para no desperdiciar productos?
Una buena limpieza de la cocina siempre es necesaria, pero encontrarse con una heladera desbordada y una multitud de jarros y latas acumulados en cada resquicio puede ser avasallante. ¿Cómo saber si algo puede ser recuperado o si va más allá de cualquier arreglo? ¿Cómo saber si guardarlo o tirarlo?

Latas expiradas y comida empacada

Pese a que las fechas de expiración de la comida enlatada o empacada pueden ser un indicador práctico para determinar su vida útil, pasarse de esa fecha no significa que se deba tirar de inmediato. La fecha indica la ventana de tiempo que el fabricante proyectó para la calidad óptima del producto.
Así, una barra energética puede ser un poco menos crujiente o una mostaza menos color acre, pero hay chances de que la diferencia no sea notoria en un paquete que no ha sido abierto meses o incluso un año después de su fecha de expiración. Una excepción importante es la leche de fórmula para bebés, que no debe ser usada más allá de la fecha de expiración.

Se deben tirar los envoltorios con roturas, índice de que pueden estar contaminados con botulismo. Para asegurar una mayor vida útil, es menester mantener la comida en un lugar fresco, seco, o sellada y refrigerada una vez que se abre. También ayuda ubicar las compras más nuevas detrás de las más viejas en los estantes.

Aceites, nueces y granos integrales

Los aceites, las nueces y los granos son especialmente propensos a la rancidez, lo que implica que la gordura en ellos se divide para producir olores y gustos desagradables, así como radicales libres –compuestos oxidados– potencialmente insalubres. Oler estos productos es fundamental para deshacerse de cualquiera que huela raro.

Para evitar el desperdicio, lo mejor es planificar a la hora de comprar: no comprar grandes botellas o bolsas de nueces o granos. En lo que se refiere al almacenaje, hay que evitar la tentación de mantener el aceite cerca de las hornallas o el horno. En vez de eso, guardarlo y mantenerlo sellado en un lugar fresco y oscuro. Lo mismo se aplica a las nueces o los granos integrales, que pueden ser guardados en la heladera para extender su utilidad.

Mezclas para hornear y leudantes

Dado que la potencia de los leudantes se degrada con el tiempo, es necesario atenerse a las fechas de expiración y tirar harinas leudantes o mezclas para hornear para asegurar que los productos tengan la consistencia y la textura óptima. Si un producto huele bien, es posible salvarlo, pero el resultado será menos mullido y se deberá agregar dosis extras de polvo para hornear. Para probar si el bicarbonato de sodio sigue cumpliendo su función, poner un cuarto de cucharadita del producto en media taza de agua tibia con un cuarto de cucharadita de vinagre. Si genera un efecto efervescente, sigue activo; sino, hay que descartarlo. Lo mismo con el polvo para hornear, omitiendo el vinagre.

Productos mohosos

El moho se reproduce en condiciones cálidas, húmedas, pero también puede crecer en temperaturas bajas. Algunos mohos, como los que se usan para hacer queso, son beneficiosos, mientras que otros pueden desencadenar alergias y problemas respiratorios o incluso pueden contener compuestos tóxicos que generen enfermedades.

Cuando una comida tiene una capa gruesa de moho en su superficie, las sustancias también se habrán propagado al resto del alimento, así que, aunque el moho solo sea visible en la superficie, el producto no se puede rescatar solamente sacando el moho. El moho no puede penetrar quesos duros como el parmesano y el cheddar, así que este tipo de productos sí pueden rescatarse simplemente sacando un par de centímetros de la superficie. Los embutidos o jamones curados también son rescatables.

Comida congelada

Cada tipo de producto tiene su propio tiempo de duración dentro de la heladera. Sin embargo, con el tiempo las texturas pueden sufrir o pueden generar sabores desagradables, especialmente cuando no han sido envueltos de la manera adecuada. Para asegurar una calidad óptima, se debe optar por los envoltorios dobles y marcar las fechas de refrigeración.

Fuente: The Washington Post

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