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05

2012

Cómo despedirse del pen drive, sin sufrir un ataque de pánico

La "nube" -un vago concepto que intenta explicar dónde se guardan nuestros archivos, cada vez alberga más y más herramientas que permiten almacenar datos virtuales de todo tipo y sin costo

Para captar en su dimensión la evolución de la tecnología, basta con recorrer nuestros propios hábitos de almacenamiento. Y para eso tomemos lo más sencillo y también más querido: las fotos. Desde que la imagen se hizo fotografía, los humanos hemos preservado pedazos de nuestra memoria de esta manera. Durante muchas décadas las fotos sólo podían guardarse en negativo o en papel; los álbumes eran la forma más corriente de exhibirlas. Hasta que llegó la era virtual y aprendimos que esas imágenes podían transformarse en píxeles y que, de alguna manera y por algún misterio que los no técnicos no teníamos necesidad de entender, se guardaban en un diskette primero, un CD más adelante o en el disco duro de la computadora.

En los últimos años, a las anteriores formas de almacenamiento se han agregado los dispositivos móviles, desde un teléfono hasta un disco portátil, hasta el todopoderoso y fácilmente transportable pen drive. Durante mucho tiempo mi pen drive de 8 GB fue algo así como mi pieza de bijouterie favorita. Entre clases, diario y casa siempre me acompañaba colgado al cuello. El pen drive nos dio una libertad que creo que pocos han llegado a calibrar. Nos permitió trasladar casi cualquier archivo de una computadora a otra.

Hasta que llegó el nuevo mojón de la tecnología: los servicios que permiten gratuitamente o a un costo reducido, guardar nuestros datos virtuales en algún lugar…Por algún lugar me refiero a un servidor que no sabemos dónde está ubicado físicamente: tal vez en una “granja” de servidores como la que se dice que tiene Google en una zona apartada de Estados Unidos, tal vez en un hangar ubicado en un país africano. Más allá de dónde estén ubicados en el mundo “real”, lo importante es que estos servicios nos dejan guardar documentos Word, Excel y Power Point, jpgs con fotos queridas, películas favoritas y hasta libros enteros en PDF, para poder acceder a ellos desde cualquier dispositivo: una PC, una notebook, un iPad, un teléfono inteligente y hasta una consola de juegos. La ubicuidad de la nube es su principal ventaja, aunque hay desventajas (para empezar las dudas sobre la seguridad y privacidad de esos archivos, pero ese será tema de otro post).

A esta altura son muchas las herramientas que nos dejan almacenar. Tres de ellas son las más conocidas y asentadas, pero hay otras que vale la pena probar. Dropbox, una compañía todavía independiente –es decir, que aún no ha sido comprada por uno de los grandes, Facebook, Google o Apple- es el favorito de miles. Es algo así como una bolsa virtual en la que se puede guardar cualquier archivo; luego se decide qué hacer con él: puede ser absolutamente privado (lo veo y descargo sólo yo), o puedo compartirlo con las personas que elija (creando una carpeta con permisos especiales) o puedo compartirlo con todo el mundo a través de un link único. En este momento estoy escribiendo este texto en casa, aunque lo comencé en el diario. Está guardado en Dropbox así que basta con abrirlo y editarlo. Este servicio ofrece 2GB iniciales sin cargo, pero el espacio se puede ampliar –gratuitamente- hasta llegar a 8 GB, a medida que tus amigos se suman al servicio. También hay planes pagos.

Una segunda herramienta que en principio permite guardar hasta 7GB gratuitos en la nube, es Skydrive de Microsof, que forma parte del paquete de productos de Window Live (como Hotmail). A veces me pregunto por qué no escucho a más gente contar que lo está usando, y creo que es porque pocos lo conocen. No es tan amigable en cuanto a uso como Dropbox, pero esos 7GB se pueden transformar –al menos por el momento- en 25GB gratuitos (ir a  Manage Storage y elegir actualizar la opción gratuita). Con esta cifra el servicio es más que atractivo para, por ejemplo, respaldar la biblioteca musical de tu computadora y acceder a ella desde cualquier dispositivo. Para ingresar basta tener una cuenta de Hotmail, o crearla. Igual que el resto de los servicios permite subir cualquier tipo de archivo, ordenarlos en carpetas y compartirlos o no con otras personas.

El último en llegar a la fiesta ha sido el servicio de almacenamiento de Google, Drive. Si ya tenés una cuenta de Gmail o utilizás cualquier servicio Google (Youtube, Google maps, Reader, etc), entonces ya tenés una cuenta de Drive, que “regala” 5GB de espacio. Al igual que los anteriores este servicio crea una carpeta en tu propia computadora (además del sitio web); cualquier archivo que se suba en ella se sincroniza y puede ser consultado desde cualquier otro dispositivo. Drive funciona integradamente con Google docs, así que si ya tenías archivos subidos en este servicio pasarán automáticamente a formar parte del nuevo bolsón virtual de Google.

En todos los casos hay aplicaciones móviles que permiten subir, descargar o utilizar los archivos almacenados en casi cualquier dispositivo fijo o móvil. Todas tienen también opciones pagas con diversos planes de almacenamiento. Hay otros servicios (Box, Cloud de Apple son algunos de ellos) similares. Es cuestión de elegir el que mejor se adapte a tus necesidades. O usarlos todos para tener un montón de GB gratuitos. Con algo de pena le he dicho adiós a mi pen drive. Pero no lo extraño.

Imagen: Natalia Balcerska Photography (Flickr)

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2 Comentarios

  • Carina Novarese - 03.05.2012 - 11:36 hs

    Enrique, es una buena idea. Vamos a intentar implementarla. Gracias.

  • Enrique Ustinelli - 02.05.2012 - 17:09 hs

    Muy buen artículo. Estos blogs están tan buenos que valdría la pena que se pudieran guardar en pdf o algo por el estilo, no les parece? Saludos.

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