Totoaba, el pez mexicano más caro que la cocaína

Su valor aumentó a raíz de los poderes afrodisíacos y regenerativos que le atribuyen en China
El pez totoaba, oriundo de México, se convirtió en uno de los más codiciados entre los consumidores chinos a raíz de los atributos afrodisíacos y regenerativos que le atribuyen.

El pez mexicano es vendido por pescadores a traficantes asiáticos por un precios que van de US$ 500 y US$ 2 mil el kilo, mientras que esa misma cantidad tiene un precio de reventa de US$ 60 mil.

El pescado totoaba, que suele ser cocinado en sopas, puede llegar a medir hasta dos metros, pesar 100 kilos y vivir más de 20 años.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) sostiene que los narcotraficantes se metieron en este negocio debido a que les es más rentable pescar totoaba que el tráfico de cocaína. El motivo principal es que el gobierno mexicano tiene escasa fiscalización en el rubro medioambiental, informó el portal Gizmodo.

El alto valor del pez surgió con la costumbre china de consumir la vejiga natatoria (el órgano que regula la flotabilidad) del pez "bahaba" en sopas, por sus cualidades afrodisíacas, medicinales y regenerativas. Debido a la casi extinción del "bahaba", los chinos empezaron a usar en sus comidas la vejiga natatoria del pez mexicano.

Su pesca en las costas mexicanas empezó a darse en 1942, momento en que se podían obtener 2.270 toneladas al año. Ya en 1975 solo se adquirían 59 toneladas. Ese mismo año se decretó la veda permanente de pez, con el objetivo de frenar el peligro de extinción.

Luego, en 1993 se estableció la Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, que permitió instaurar la veda total de caza de totoaba.

El problema no es únicamente su venta ilegal, sino que quienes compran los peces le sacan la vejiga natatoria y tiran los restos al mar. "Se encuentran totoabas muertas por todas las playas, flotando en el agua", aseguró Oona Layolle, directora de operaciones de barcos para Sea Shepherd en el norte del Golfo de California.
A su vez, las mallas con las que pescan al pez mexicano están matando a la biodiversidad de la zona, como delfines, tiburones, ballenas, tortugas y rayas.