Tour Art Basel / Miami

Si hay una ciudad para estar presente la primera semana de diciembre es Miami

Y para sorpresa de muchos, nuestro itinerario no incluyó playa ni (casi) shopping.

En una iniciativa de Tati Paz PR y eventos y Anita Jardi Travel Planner se organizó esta recorrida excepcional de una ciudad que en el imaginario colectivo no está posicionada como destino cultural o artístico, pero vaya que excede todos los pronósticos con creces! Y especialmente esta primera semana de diciembre alberga la tormenta perfecta de eventos, ferias, exposiciones y mezcla cosmopolita de gente que la vuelve un tsunami de información, novedades, vanguardias, modas y creatividad.

Es un lugar que en los últimos cinco años ha sorprendido por una gestión urbana de revisión, reconversión e inclusión de actividades fuera de las que identificaban normalmente a este destino, agregándole atractivos, mercado potencial y nivel de oferta turística y de negocios.

Esta semana es clave ya que se dan cita los millonarios, los artistas plásticos y otros (Leonardo di Caprio, Lenny Kravitz o Sylvester Stallone en esta edición), los trend setters, amantes del arte y la creatividad, agotando reservaciones de hoteles modernos, restaurantes, pasajes de avión, y generando una movida que se da en simultáneo con varios eventos, una vez al año.

La alineación de una feria principal de arte, otra de diseño, más una veintena de ferias satélites y una infinidad de eventos particulares, generan esa tormenta perfecta de afluencia de público, inversiones, consumo y conocimiento del lugar más allá de la oferta tradicional.

Tiene mucho que ver con las oportunidades que dejan las crisis financieras allá por el 2008 donde muchos latinoamericanos, repuestos de las propias, aprovecharon la del norte para comprar terrenos y abordar desarrollos inmobiliarios de gran escala (Faena, Costantini, etc.), incluídos en un paquete de medidas firmadas por Barack Obama para fomentar inversiones y consumo luego de la crisis  ("American Recovery and Reinvestment Act: ARRA). Con medidas concretas para posicionar la ciudad y llevarla al siglo XXI con contenidos sólidos y no sólo formales o paisajísticos, o con la gestión de un cubano perteneciente al Partido Republicano, formado como periodista, actual alcalde de la ciudad desde 2009, Tomás Pedro Regalado. En su campaña -que lo llevó a ganar las elecciones con un 75% de votos- frente a su oponente (el anterior alcalde) prometió cambiar la ciudad para hacerla más atractivas a los visitantes de todo el mundo, que sea mucho más que Miami Beach y que la gestión aporte resultados a los cerca de 500 mil residentes permanentes y no solo a permitir gigantescos desarrollos inmobiliarios.
 
(Abro paréntesis para destacar la sorpresa que en el newsletter julio 2015, del gobierno de la ciudad, del presupuesto general de la alcaldía más de un 70% va destinado a pagar sueldos y beneficios de empleados, y el resto para obras en la ciudad. Esto quiere decir que en todos lados hay similares dificultades, pero las gestiones generan resultados totalmente distintos). 
 
En resumen, hay mucho más que playa para ver; museos con altísimo nivel de obras expuestas y arquitectura de vanguardia, firmada por estudios internacionales de renombre, edificios residenciales que renuevan el parque inmobiliario de los años 60, paseos, parques y plazas que actualizan el equipamiento urbano y sirven de asiento social para esos mismos edificios y actividades; ferias, congresos y exposiciones en edificios como el Miami Convention Center, o carpas climatizadas y perfectamente equipadas en cualquier punto de la ciudad, incluso sobre la playa. 

Basel, por ejemplo, desde el 3 al 6 de diciembre forma parte de un circuito internacional como primera feria de arte que tiene sedes en Basilea, Shangai y Tokyo, y desde el 2002 en Miami. Recibe 70 mil personas de alto poder adquisitivo y la infinidad de ferias satélites otras 20 mil. Todo eso genera además, una oferta gastronómica singular y cosmopolita, eventos, fiestas, lanzamiento de novedades que se alinean con el calendario de exposiciones según la temática. En resumen: un universo inabarcable, interminable, deslumbrante.

En dos días previos se reciben a coleccionistas y compradores que este año batieron récords de ventas, incluyendo un Francis Bacon por 15 millones de dólares.
 
Se dan otras peculiaridades que trascendieron a las noticias locales, como un episodio de intento de asesinato en el que una ciudadana japonesa acuchilló a otra, y la gente se pensaba que era una performance cuando en realidad estaban presenciando un delito: ¡demencial!
 
Pero sigamos con nuestras actividades. La idea era alternar los días con algo de diseño, algo de arquitectura, algo de eventos especiales. El rubro artístico fue ampliamente cubierto, especialmente en contemporáneos, con visitas a Art Basel, la principal de las muestras del rubro en calidad de obras expuestas.
En otros lugares la gente hace colas para conciertos; a las 3PM y con 30 grados la gente espera su turno para ingresar a ver arte contemporáneo.
 
En el Miami Convention Center con una organización, layout y expositores de primera, no sólo es un deleite ver lo expuesto sino observar a la gente que la visita: un desfile interminable de personajes desde coleccionistas a bohemios, creativos, artistas, entre otros. Como mandado por el destino, uno de los primeros espacios que vimos fue la galería Sur que exhibía a Atchugarry, Gurvich, Torres García o Iturria junto a Le Parc, Bottero, Lietchstenstein y demás joyitas. 
 
Otros highlights de la misma: la Galería Landau y Gmurzynska, con exhibición de arte de maestros del siglo XX expuestos en forma más íntima, como aislándolos del caos y flujo de público general. El vip de la muestra estaba ambientado a tono, un descomunal espacio en escala y decoración. Amamos el espacio de Audemar Piguet, un oasis verde de escala pequeña pero asombrosas terminaciones y revestimientos. Luego, las satélites: Pulse, Scope, Context, Pinta, Nada, Ink, etc.  
 
Hay tantos edificios icónicos que -de hecho- nos pudimos permitir estacionar el auto a mediodía en un parking firmado por Herzog y De Meuron, (relatado aquí en nuestro blog anteriormente), y de tarde en uno firmado por Frank Gehry, perteneciente a la New World Symphony donde disfrutamos de un tour guiado, incluyendo la azotea del edificio. Allí en verano proyectan los conciertos con gente sentada en el parque disfrutando al mismo tiempo que los asistentes.
 
Una tardecita, también caminando por la Lincoln que tiene todo lo que necesita una peatonal, observamos negocios divinos, jardinería central super cuidada, iluminación especial, pavimentos, fuentes y canteros a la órden. Terminando en el restaurant Juvia, contiguo al parking 1111, apreciando la vista nocturna pero con reservación para almuerzo al mediodía siguiente.
 
Otro día visitamos las colecciones particulares Margullies y Rubell: galpones de escala gigante cuya mejor decoración son obras millonarias de artistas consagrados como Koons, Eliasson, Miró, Noguchi, Stella, entre otros. 
 
Luego le tocó a Wynwood: el barrio hipster por excelencia, un desfile de excentricidad y murales a cielo abierto, el polo creativo y joven de la ciudad. Una tardecita, a mirar vidrieras y cenar en Bal Harbour. También vistamos el Design District, seis manzanas dedicadas a grandes marcas de moda y decoración con pasajes y plazas que le hacen honor al nombre, monumento a Le Corbusier.
 
Y como no eran suficientes ferias y expos, también está Design/Miami, dedicada al diseño de interiores, con orientación a maestros como Jean Prouvé, Yves Behar, o Kengo Kuma. Una entrada realizada por estudiantes de arquitectura de Harvard con maquetas enhebradas en pilares formando un reticulado de sombras.
Hubo tiempo para asistir a una charla de "Intersección de diseño y alimentos", más tarde venía Yves Behar.
 
Luego tocó el turno a Ocean Drive, algo de Art Deco y algunos hoteles de la zona. No faltó la visita al Perez Art Museum, obra de Herzog&Meuron, al borde del canal, con vista privilegiada y parque perimetral para el disfrute.
 
Para terminar la semana, asistimos al lanzamiento de Quinto La Huella, el restaurant de José Ignacio que abrirá su alter ego en un 5° piso en la zona de Brickell, dentro de un mega desarrollo inmobiliario, el East hotel de la cadena Swire, en el Brickell City Centre.
 
Quedó para la próxima en la lista, entre otras cosas, la CIFO (Cisneros Fontanals Art Foundation) u otros eventos como la fiesta de Faena, pero obviamente son la excusa ideal para intentar volver en ediciones próximas. 
 
 
No se pierdan las fotos del tour acá. 

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