Transporte de pasajeros interdepartamental evalúa no aceptar pago con tarjetas

Si prospera la propuesta de la gremial, los pasajeros no podrán comprar sus pasajes con tarjeta sino que deberán tener efectivo en la mano

Con las vacaciones de verano a la vuelta de la esquina, muchos uruguayos y extranjeros empiezan a mirar horarios y tarifas de ómnibus para llegar al destino de su descanso. Si prospera una propuesta a estudio de la gremial que nuclea a las empresas de transporte de pasajeros, esas personas ya no podrán comprar sus pasajes con tarjeta sino que deberán tener efectivo en la mano.

¿El motivo? La Asociación Nacional de Empresas de Transporte Carretero por Autobús (Anetra) entiende que el aumento de la participación de los medios electrónicos en la venta de pasajes erosiona la rentabilidad del sector. Hoy, indicó su secretario general, Hugo Luraschi, el 30% de las operaciones se realiza con plásticos.

La gremial –ocho de cada 10 firmas del sector están asociadas a ella– ha hecho gestiones tanto ante el Ministerio de Transporte como el Ministerio de Economía por este tema. También ha intentado dialogar con los sellos emisores de tarjetas, pero no ha llegado a buen puerto. Con esto como telón de fondo, hoy se reunirá la comisión directiva de la Anetra con el planteo de abolir el pago con medios electrónicos como una de la alternativas.

No es la primera industria que alza la voz ante lo que califica como una situación injusta. Tiempo atrás ya fueron los hoteleros y gastronómicos, los propietarios de estaciones de servicio y una gremial de comercio del interior, entre otros. Si bien los sellos se comprometieron a bajar los aranceles en la medida en que el uso de medios electrónicos penetre en la economía en su conjunto (de hecho, ya descendieron a entre 2% y 2,2% para débito y a entre 4,5% y 4,9% para crédito), estos actores exigen cambios ya.

Hasta hace un tiempo, el gobierno argumentaba que se trataba de un asunto entre privados en el cual no debía involucrarse. Sin embargo ese discurso fue matizándose. A fines de octubre en una cena de Somos Uruguay, el coordinador del programa de inclusión financiera del MEF, Martín Vallcorba, se refirió al tema como uno de los desafíos que trajo –ley de inclusión financiera mediante– la transformación del sistema de pagos en Uruguay. "Está sobre la mesa y desde la política pública no podemos mirar para el costado", dijo.

Transporte interdepartamental

El secretario general de la Asociación Nacional de Empresas de Transporte Carretero por Autobús (Anetra) , Hugo Luraschi, dijo que, pese a sus reclamos, no han conseguido ser oídos por los sellos emisores de tarjetas. Según el dirigente, previo a la aparición de la ley de inclusión financiera, 5% de las ventas se hacía a través de plásticos. Hoy ese porcentaje trepó a 30%. Eso "impacta de lleno en la economía de las empresas", agregó. El sector tiene un agravante: no puede trasladar ese costo a precios por ser una actividad tarifada. El arancel por débito que pagan hoy es de 2,2%, y de 4,5% en promedio para crédito. En charlas por ese tema con jerarcas del gobierno, uno de ellos planteó a la gremial que podía no aceptar tarjetas, dijo Luraschi.

Estaciones de servicio

Taxis y estaciones de servicio. El Poder Ejecutivo anunció meses atrás que había decidido sacar el dinero en efectivo de esas dos actividades para mejorar sus índices de seguridad. En los primeros la iniciativa naufragó. En las estaciones sí avanzó, pero los propietarios de esos comercios señalaron que, de concretarse la meta del gobierno de suprimir el dinero contante y sonante, sus gastos por aranceles más que se duplicarían. Actualmente, ANCAP reconoce en su modelo que 35% de las operaciones de estos comercios se hace con tarjetas. La gremial del sector, la Unión de Vendedores de Nafta (Unvenu), reclama que se contemple la pérdida de rentabilidad del sector por este motivo.

Comerciantes del interior

La Confederación Empresarial del Uruguay (CEDU) reúne a 25 asociaciones, cámaras y centros comerciales e industriales del interior del país. En total representa a 8.000 empresas. La CEDU da pelea desde hace un tiempo por alcanzar una reducción de los aranceles que los sellos cobran por cada operación que se realiza en sus comercios. Sus dirigentes han criticado que los comercios más pequeños deben abonar aranceles más altos que las grandes superficies. De hecho, algunas de estas empresas han iniciado acciones de inconstitucionalidad contra uno de los artículos de la ley de inclusión financiera.

Hoteles y restaurantes

Por un decreto –que ya tiene más de una década– quienes pagan su comida en un restaurante con tarjeta u otro instrumento de dinero electrónico tienen un descuento de nueve puntos del Impuesto al Valor Agregado. A eso se sumó en los últimos años un paquete de beneficios –pensado para el turismo en tiempos de administraciones Kirchner al otro lado del río– que generó que los visitantes extranjeros que pagan con plásticos emitidos fuera de Uruguay gocen de la devolución total de IVA en servicios gastronómicos y hotelería. Eso generó que, especialmente en zonas turísticas, los empresarios del sector empezaran a alertar sobre la incidencia creciente de los aranceles sobre sus ganancias.




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