Tras las huellas del significado

El periodista uruguayo Ricardo Soca ha superado los 210.000 suscriptores con una página que envía etimologías de palabras del idioma español; lo hace desde una pequeña habitación de la calle Yi

La historia tiene algo de Onetti, de Borges, un toque de ciencia ficción quizá mezclado con una gota de Levrero. Un hombre casi anónimo, desde una habitación de bibliotecas revueltas en su apartamento de la calle Yi, en Montevideo, investiga y pergeña historias de palabras, y desde una computadora con el mouse en un cajón del escritorio envía por correo electrónico a más de 200 mil personas el fruto de su investigación.

Expliquemos un poco: salvo para absolutos fanáticos, leer un diccionario de etimología no es el mejor plan para pasar una tarde divertida. El origen de las palabras de un idioma determinado puede enganchar a fanáticos o expertos, pero en general queda por fuera del gran público masivo.

Eso sucede hasta que, de pronto, cambia el formato de presentación: en vez de una añejada y polvorienta entrada de diccionario con una seca definición lingüística, se cuenta una historia en formato digital. Entonces las cosas cambian y la etimología se vuelve un hobby atractivo e incluso adictivo.

Esto fue lo que hizo Ricardo Soca, un periodista uruguayo que desde su despacho, lleno de libros y diccionarios (y con la presencia silenciosa y fiel de Gina, su perra collie), manda día por medio a 211.866 personas en todo el mundo la etimología de alguna palabra del español. El servicio es gratuito y se llama La palabra del día.

El camino de Ricardo Soca hacia el mundo de las palabras estuvo lleno de idas y vueltas. Soca estuvo preso entre 1972 y 1978. Lo liberaron en 1980, se fue a vivir a Río de Janeiro, donde vivió hasta 2004, cuando regresó a Uruguay.

Estando en Brasil, las palabras volvieron a su vida e inició una carrera como investigador y periodista. Trabajó para Cuadernos del Tercer Mundo. Colaboró con Radio Suecia. Fue corresponsal de El País de Madrid. En 1996, cuando internet penetró en Brasil, Soca abrió una página muy primitiva sobre el idioma español, elcastellano.org. Ese fue el inicio.

Saber contar una historia
La palabra del día surgió en agosto de 2002. Desde su creación Soca ha mandado la etimología de unas 1.500 palabras diferentes. El etimólogo aficionado confiesa que hay algunos términos que se repiten cada cuatro años, más o menos.

“El aburrimiento que a priori puede producir una etimología desaparece si uno sabe contar una buena historia detrás” afirmó Soca, quien cree recordar que la primera etimología que colgó en la web fue la de la palabra ‘moneda’. Su origen viene de la casa en la que acuñaban dinero en la antigua Roma, que estaba junto al templo de la diosa Juno Moneta, esposa de Júpiter. “Moneta” viene de “monere”, que en latín significa “mirar” o “monitorear”. “Los gansos que vivían en el monte Capitolio, junto al templo, avisaron a la población de la presencia de los galos y Roma se salvó de esa invasión. La diosa ayudó a la ciudad y los romanos bautizaron ‘moneta’ al dinero”, explica Soca.

Hoy, por un tema de tiempo (Soca estudia lingüística en la Facultad de Humanidades), las etimologías no se mandan todos los días, aunque sí con una frecuencia de dos o tres por semana. En muchos casos, las palabras se adaptan a la realidad del presente. Por ejemplo, en la época del mundial de Sudáfrica, las etimologías se refirieron a los nombres de los países que enfrentaban a Uruguay. 

La página ha ido cambiando con el tiempo. Ahora se le agregaron orígenes de apellidos, frases latinas y dudas sobre la ortografía del idioma.

Soca utiliza varias fuentes. Las principales son el buscador Google, el diccionario de etimología española de Joan Corominas, el de etimología inglesa de Eric Partridge, uno de Larousse para etimología francesa, un diccionario de lenguas africanas del portugués, dos diccionarios de mitología y más de 40 libros más. 

El cambio en los contextos
“La lengua está siempre cambiando. El cambio lingüístico es lo único constante en las lenguas”, afirma Soca, quien cree que esas variantes –que suceden en vocabulario, en la entonación, en los significados de los términos– tiene un carácter “darwinista”, porque son constantes adaptaciones a nuevos contextos que surgen de la realidad.

Ya el filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein había sentenciado en la década de 1950 que el significado de una palabra depende de su contexto. 

“Constantemente están surgiendo palabras nuevas y significados nuevos de palabras en el español de Uruguay. Estamos cambiando los matices, los fonemas (o sea, los sonidos de como pronunciamos), y todo eso es muy rico, pero las normas y las reglas van muy por detrás de esta realidad”, sostuvo Soca.

El factor político
Según las investigaciones lingüísticas el español tiene casi un millón de palabras, en más de 25 países que hablan esta lengua. Pero solo 90 mil están en el diccionario de la Real Academia Española.

En opinión de Soca, el estado español, a través de la Real Academia (RAE), ha tomado a la lengua como un instrumento de poder económico y pretende determinar qué está bien y mal en su normativa. 

“La historia de las palabras es la historia del cambio. El cambio no es bueno ni malo, es. Cuando la RAE dice que ‘unifica y limpia’ quiere fijar algo que es un ser vivo. No hay norma que pueda con el uso”, concluyó tajante


Fuente: Valentín Trujillo

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