Traslado de ex presos a Uruguay resultó "un fracaso", según experto

Seis reclusos llegaron al país en 2014
La acogida de personas que estuvieron recluidas en la cárcel de Cuba por más de 10 años fue toda una experiencia de buena fe que quiso llevar a cabo el gobierno del expresidente José Mujica. No resultó lo esperado.

Los primeros problemas comenzaron cuando dos de los seis que llegaron a Uruguay les pegaron a sus mujeres en varias ocasiones. El tunecino Adel Mohammed, concedió una entrevista a Deutsche Welle y dijo que está "trabajando feliz". "Si bien no da mucho la plata en lo que hago me las arreglo con la ayuda del gobierno de Uruguay", dijo. En setiembre se les termina el subsidio del Estado.

"Yo me siento bien en Uruguay y me quiero quedar acá. Al principio me demoré para adaptarme pero ahora bien, me falta más dinero y trabajo", señaló Mohammed en su español poco fluido.

El sirio Jihad Ahmad Diyab, que se encuentra recluido en Venezuela luego de que sorteara diferentes pasos de frontera en Uruguay y Brasil, está esperando que el gobierno bolivariano lo deporte.

En los últimos días, el canciller de la República, Rodolfo Nin Novoa expresó en conferencia de prensa su disgusto con el sirio: "El señor Diyab tiene un apartamento que le dio el Estado con cuatro dormitorios, precisamente para reunificarse con su familia. Me parece que decir que prefiere irse a Guantánamo en vez de estar en Uruguay es propio de una persona muy mal agradecida".

Christian Mirza, el interlocutor y vocero del gobierno para este tema, señaló que "si bien hubo una improvisación y algún golpe que otro, ahora se puede decir que los refugiados están mejor en comparación a los primeros meses de estadía en el país".

En contrapartida, Nicolás Guigou, doctor en antropología social, con experiencia de trabajo en las Naciones Unidas para refugiados en Uruguay, catalogó el proyecto del gobierno como "un verdadero fracaso".

"No se trata de las intenciones, porque realmente está bien que Uruguay lleve adelante este tipo de cosas (...). Pero digamos también que acá falta mucho por hacer, esto fue una improvisación total", cuestionó Guigou.

El doctor en antropología social también indicó que "debió de ser necesario un estudio previo de la situación". "No podíamos hacer esto de ir viendo sobre la marcha lo que pasaba, eso no es así y a la vista está este fracaso", afirmó.

Fuente: DW

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