Tres meses después, China no envió las condiciones para negociar TLC

Vázquez instruyó a cancillería seguir buscando el acuerdo hasta "el final"
Una gran muralla separa las aspiraciones del gobierno de seguir adelante con la posibilidad de firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China y la voluntad del gobierno de Xi Jinping de pisar el acelerador para que el compromiso que mostró en octubre del año pasado en Pekín se transforme en una realidad.

El 18 de octubre, el gobierno chino le dio la "bienvenida" al TLC con Uruguay y ambos presidentes encomendaron a su cuerpo diplomático que iniciaran los trabajos exploratorios a los efectos de acordar cuáles son los términos de referencia que guiarían el proceso de negociación.

Uruguay se movió rápido y a los pocos días que Tabaré Vázquez y Xi Jinping estrecharon sus manos, el gobierno chino recibió cerca de 30 términos de referencia. Sin embargo, tres meses después de que Uruguay y China se comprometieran a firmar el TLC en 2018, la cancillería uruguaya aún no recibió una respuesta sobre la propuesta que envió ni los términos de referencia que China estima pertinentes, dijeron fuentes de cancillería a El Observador. Es decir: los dos países ni siquiera acordaron la línea de trabajo que les resulta aceptable para encarar una posible negociación.

A pesar de este freno de mano que el gigante a asiático puso, Vázquez mandató al canciller, Rodolfo Nin Novoa, seguir adelante con el TLC "hasta el final".

"Un Tratado de Libre Comercio lleva tiempo. Nadie puede aventurar cuál es el resultado final. Lo qué estamos absolutamente convencidos y comprometidos es que el Poder Ejecutivo va a llevar esto hasta el final. Y si China quiere hacer el tratado vamos a hacer el tratado. Y será el Parlamento el que después aprobara o rechazará el mismo", dijo ayer a la prensa el ministro de Relaciones Exteriores luego comparecer ante la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara de Senadores.

No es que China no quiera avanzar en un TLC con Uruguay. En su libro blanco de diciembre de 2016 –un documento que delinea la doctrina en materia de política exterior– China pone como prioritario el cambio de calidad en la relación con América Latina y establece expresamente la utilidad de los TLC como herramienta al servicio de ese fin. Ese es el marco en el que China buscó impulsar las negociaciones. Sin emabrgo, el gobierno de Xi Jinping entiende que el contexto mínimo para entablar las negociaciones con Uruguay no está al alcance de la mano.

Esas condiciones imprescindibles son dos: paz interna y regional, dijo a El Observador el director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica, Ignacio Bartesaghi. El académico estuvo reunido hace poco con autoridades de primera línea de la cancillería china quienes le transmitieron la voluntad de ese país de avanzar con Uruguay si eso no "molesta" en la región y si las diferencias internas que existen en el país se pueden allanar.

Para Bartesaghi, que la carpeta del TLC con Uruguay esté en el congelador de la cancillería china no sólo se debe a la respuesta negativa de parte de Brasil y al deseo de Argentina de avanzar en bloque, sino a los pocos esfuerzos que ha hecho Uruguay por pararse firme ante el Mercosur y negociar una salida con los socio mayoritarios que dé una señal diferente a la cancillería china.

Durante la visita oficial a Pekín, Vázquez dijo que no habría inconvenientes para recibir la anuencia de los vecinos y ese fue el mensaje que la diplomacia china subrayó. Pero esa posibilidad no está en la agenda próxima de los socios mayoritarios del Mercosur. El gobierno espera un movimiento de China para abordar el camino de la flexibilización o la negociación en bloque con el Mercosur.

"Hasta que no tengamos las bases del tratado establecidas y aceptadas por China no podemos presentarles a los demás países del Mercosur a ver si nos quieren acompañar o no nos quieren acompañar. Lo que sí siento es que hay cada vez más discursos sobre la flexibilización de Uruguay, del Mercosur y del comercio internacional", dijo Nin Novoa.

Pero la espera se puede eternizar en la medida que China no vea que el gobierno de Vázquez haga algo por facilitar esas condiciones mínimas que son tan necesarias para China. Por lo pronto, todo parece indicar, que completar las negociaciones para 2018 es más una aspiración que una realidad alcanzable. l

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