Tres minutos que siguen corriendo

Vecinos de Dolores recuerdan cómo vivieron la furia del tornado
Hace una semana la furia de la naturaleza destruyó en tres minutos una gran parte de la ciudad de Dolores. Todos recuerdan ese 15 de abril. El momento en el que comenzaron a escuchar los estallidos de vidrios. En el que niños gritaban por ayuda en una escuela, en el que increiblemente los autos se estrellaban entre sí o contra el techo de un comercio como si fueran de papel. Esos dos o tres segundos en los que todo fue un estruendo y que a su paso dejaron solo destrucción. Minutos, segundos, que parecen haber quedado detenidos en el tiempo, en cada historia.

"Ya va a pasar, ya va a pasar", le decía a su hijo de 11 años Jorge Corgatelli mientras ambos se abrazaban en el cuarto. "Quedate quietito", le había dicho, luego de poner en su cabeza un casco para protegerlo. De haber demorado un poco más, no habrían corrido la misma suerte, dice Corgatelli.

Cuando llegó el tornado, Paulina López, de 17 años, estaba en el liceo. Recuerda que se pusieron contra la pared y solo pudieron atinar a taparse con los cuadernos. "Las paredes hacían presión" y "cuando salimos era un desastre, todo estaba destruido", contó a El Observador mientras recorría con su novio los barrios de la ciudad del departamento de Soriano intentanto ayudar a los vecinos a limpiar las calles, casas y sacar escombros.

"No me dio tiempo a nada, me sacó toda la ropa del ropero", recordaba otra de las vecinas de Dolores. La intensidad del tornado, en una escala del 0 a 5, fue de nivel 3, lo que implica que la velocidad del viento fue de entre 250 y 330 kilómetros por hora.

El tornado dejó como saldo cinco muertes y cientos de heridos. Y destruyó un tercio de la ciudad: nueve manzanas a lo ancho, de este a oeste. Unas 700 viviendas, que serán reconstruidas a partir de subveciones del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. Según el intendente de Soriano, Agustín Bascou, al menos unos US$30 millones serán necesarios para reconstruir la ciudad, aunque todavía no se tiene una dimensión certera de los daños.

Uno de los lugares más afectados fue la Cooperativa Agraria de Dolores, donde el tornado mostró primero su furia. Arrasó con todo a su paso. "Se llevó todo menos a nosotros", relató a El Observador uno de los trabajadores del lugar, Luis Villalba, quien luego de que pasó lo peor vio cómo la cooperativa se había volado a su alrededor y cómo el tornado seguía sin pausa hacia el centro de Dolores.
Los tres minutos siguen corriendo, mientras la ciudad sigue buscando cómo arrancar de cero.

Un ruido ensordecedor

Mónica, directora de la escuela Nº97

"Fueron dos segundos", relató la directora de una escuela Nº 97 de Dolores, ubicada frente a la Cooperativa Agraria de Dolores (Cadol), uno de los lugares más afectados.

El viento, como a todos, la tomó de imprevisto. "Quise salir a meterme con los niños a un salón interno de la escuela, y no nos dio el tiempo", contó a El Observador. Explotaban tanto los vidrios que decidió regresar con ellos a la dirección. Se amontonaron en un rincón para evitar las ventanas y lo que restó fue abrazar a los niños para intentar consolarlos. "No sabían qué les pasaba, gritaban como pidiendo auxilio", relató. Lo único que escuchó fue un ruido tan ensordecedor que se le taparon los oídos.

Volaron las cerchas, un galpón con elementos para educación física, el patio de juegos. Al lado de la escuela no quedó un galpón en pie.

En el ojo de la tormenta

Juan Pablo, comerciante

Juan Pablo sintió la puerta abrirse y cerrarse de golpe. Cuando fue a agarrar la llave para trancarla sintió el estruendo. Los vidrios del ventanal le cayeron encima, y la fuerza del viento lo tiró hacia atrás unos tres o cuatro metros. El impacto del tornado se ve en su cara, rasgada por los vidrios.

"El ojo de la tormenta pasó por esta calle" , relató Juan Pablo, un comerciante de Dolores. "Vi cómo volaban y caian montones de cosas. Fueron unos minutos, pero fue tremendo", relató a El Observador en la noche del 15 de abril.

En el medio del tornado, vio como un auto se daba contra la pared frontal de su comercio y pegaba justo a la altura del techo. "Fue de un segundo a otro: estaba todo normal, y después pasó esto", dijo, afirmó.

"Ya va a pasar"

Jorge Corgatelli, vecino de Dolores

"Nos arrinconamos contra una pared, contra la viga, él lloraba y yo le decía: 'Ya va a pasar, ya va a pasar'. Gracias a Dios no nos pasó nada, pero rompió todo en todos lados. Fueron segundos", contó Jorge Crogatelli, un constructor de la ciudad de Dolores.

Según relató, ese día, al ver la tormenta decidió ir a buscar a su hijo más temprano al club de niños Gurisitos. Pensaban ir a repartir pizzas a beneficio de la escuela local, pero la tormenta cambió sus planes. Abrazados en el cuarto, Jorge le puso un casco a su hijo Andrés. "Quedate quietito", le dijo, mientras esperaban que el tornado llegara a su casa. Por el viento, el cajón de la persiana del cuarto cedió y se rompió el vidrio de la ventana. Algunos cristales cayeron sobre los cascos . "Me salvó la vida", reconoció Andrés luego de pasado el peor momento.

Se llevó todo

Luis Villalba, trabajador en Cadol

La Cooperativa Agraria de Dolores (Cadol) fue el primer lugar donde la turbonada provocó destrozos. Luis Villalba, uno de los empleados, contó que en la tarde de ese viernes vieron unas nubes blancas y comenzaron a filmar, pero no se imaginaban lo que vendría.

El viento fue tal que tuvieron que entrar a la oficina. Intentaron trabar las puertas pero esto fue casi imposible. "Pensamos que iba a ser viento y cuando vimos que se puso bravo nos tiramos en el suelo. Todo se movía, los vidrios se rompían. Cerramos los ojos y no quedó nada", contó. Un techo de la oficina se desprendió, la oficina se había volado entera y los galpones estaban destruidos. Había chapas por todos lados. "Se llevó todo menos a nosotros", relató, todavía sorprendido por la situación.

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