Trump busca recuperarse tras vivir una de sus peores semanas

Varias situaciones expusieron negativamente al candidato republicano
La semana pasada no fue de las mejores en la campaña electoral del magnate Donald Trump. Entre denuncias de agresión a su jefe de campaña, su rechazo a apoyar a otro candidato del Partido Republicano que no sea él y declaraciones sobre "castigos" a las mujeres que aborten, Trump ha acrecentado aún más el espectro de detractores a su plataforma política. Sus opositores, además, mantienen la esperanza de que finalmente, este conjunto de derrapes terminen por costarle la llegada a la Casa Blanca.

La primera de estas situaciones "desafortunadas" involucró a su jefe de campaña, Corey Lewandowski, que el pasado martes fue acusado formalmente de agredir a la periodista Michelle Fields durante una conferencia de prensa en la ciudad de Júpiter, Florida. Según los reportes, Lewandowski "tomó con fuerza" el brazo de la periodista cuando esta pretendía realizar una pregunta luego de que la conferencia había finalizado. El funcionario enfrenta ahora cargos que podrían acarrearle hasta dos años de prisión.

Trump negó la agresión y rechazó despedir a su jefe de campaña, además de acusar a Fields de exagerar los hechos e incluso ser una amenaza para su seguridad. Además, el mismo día que defendió a Lewandoswki, Trump se anotó otro punto en contra en un foro de la cadena estadounidense CNN al romper su promesa de apoyar a otro candidato de su partido que no sea él, ya que expresó que se lo trata "muy injustamente", dada la cantidad de miembros que detestan su demagogia o su xenofobia.

Además, Trump también se contradijo en torno a la polémica por las armas nucleares, al declarar que, pese a que está en contra de la proliferación nuclear, está a favor de que Japón y Corea del Sur desarrollaran armamento de este tipo para defensa, algo que el actual mandatario Barack Obama ha rechazado. "(Trump) no sabe mucho ni de política exterior, ni de política nuclear, ni de la península coreana ni del mundo en general", declaró categóricamente Obama.

Sin embargo, el episodio que generó más dolores de cabeza al empresario fueron sus declaraciones sobre el aborto, en las que expresó que las mujeres que abortan deberían recibir "algún tipo de castigo". Esto desató una catarata de declaraciones en su contra, entre las que se destacaron las palabras de la precandidata demócrata Hillary Clinton, que calificó los dichos de Trump como "horribles y reveladores". Además, Ted Cruz, senador de Texas y el gobernador de Ohio, John Kasich, también expresaron sus diferencias con el planteo. Cruz, incluso, lo comparó con Kim Kardashian, famosa por sus reality shows, dado que "se sienta ante Twitter y hace mucho ruido, pero no tiene soluciones para arreglar los problemas".

Ante esto, Trump intentó solucionar el embrollo al asegurar que la responsabilidad de la práctica de los abortos debería estar legalmente relacionada con los médicos que los practican, y no con la mujer.

A todo esto se le suma una demanda contra el candidato por instigación a la violencia durante sus actos de campaña. Según los litigantes, estos habrían sido objeto de insultos racistas en varios de los mítines de Trump en el estado de Kentucky.

Trump ya se puso en campaña para mejorar su imagen tras una semana lamentable. Una de sus estrategias será utilizar a su esposa, la eslovena Melania Knauss, como invitada a los actos de campaña, para así reconquistar el voto femenino, clave en el electorado, que había perdido luego de sus dichos sobre el aborto. "Ella va a hacer campaña. Nunca lo ha hecho antes. Va a ser fascinante. Llega Melania", expresó Donald Trump.

Fuente: Basado en EFE

Populares de la sección