Trump cada vez más expuesto en su vinculación con Rusia

Sessions ocultó reuniones con embajador ruso; se recusó de las investigaciones del tema
El gobierno de Donald Trump se vio envuelto nuevamente en un escándalo político al conocerse ayer que el secretario de Justicia y fiscal general designado por su gobierno, Jeff Sessions, ocultó que había mantenido contactos con un diplomático ruso durante la campaña electoral del año pasado. Durante su audiencia de confirmación en el Senado norteamericano, Sessions fue consultado sobre eventuales contactos con funcionarios rusos, que él negó.

Sin embargo, surgieron evidencias de reuniones mantenidas en su despacho de senador el año pasado con el embajador ruso en Washington, en medio de la campaña electoral. Por ello, ayer Sessions se vio obligado a dar una conferencia de prensa, en la que aseguró que "nunca" se reunió "con ningún funcionario o intermediario ruso" para abordar las elecciones estadounidenses, por lo que no piensa dimitir del cargo.

Sin embargo, sí admitió que se reunió en su despacho con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, algo que omitió mencionar antes cuando declaró en el Senado luego de su nominación. "He decidido desvincularme de cualquier investigación existente o futura sobre cualquier asunto relacionado de cualquier forma a las campañas para presidente de Estados Unidos", dijo Sessions. El secretario de Justicia y Fiscal General aclaró que esto "no debe ser interpretada como confirmación de la existencia de cualquier investigación o sugestiva del alcance de tal investigación".

Como secretario de Justicia, Sessions es responsable del FBI o cualquier otra investigación. A la luz de las revelaciones sobre los encuentros de Sessions con Kislyak, políticos de los dos partidos estadounidenses pedían como mínimo que tuviera ese gesto de alejarse de las investigaciones sobre la injerencia rusa en las elecciones. Pero Sessions añadió que tanto él personalmente como el Departamento de Justicia "nos resistimos a confirmar o negar la existencia misma de investigaciones".

El secretario de Justicia dijo además que un emisario del embajador ruso agendó una visita, y que él recibió al diplomático en su oficina del Senado, aunque aseguró no recordar cualquier conversación de contenido político. Esa reunión, añadió, "ocurrió durante la temporada de campaña, pero no recuerdo ninguna discusión política específica". El funcionario reveló que ayer mismo comunicó al personal de la Casa Blanca de su decisión de mantenerse alejado de cualquier investigación sobre el tema.

También ayer el presidente estadounidense declaró tener "total" confianza en su secretario de Justicia y Fiscal General. No obstante, Trump dijo a la prensa, durante una visita a un portaaviones en el estado de Virginia, que "no estaba al tanto" de que Sessions mantuvo reuniones en su despacho con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, en medio de la campaña electoral. Al ser consultado si mantenía confianza en Sessions, Trump respondió: "Total". Este episodio, es solo la última muestra de que la controversia por su vinculación con Rusia pende como una nube sobre la presidencia del republicano Donald Trump.

El comienzo

En octubre del año pasado, agencias de inteligencia estadounidenses afirmaron que hackers rusos eran responsables del pirateo y divulgación de correos electrónicos de Hillary Clinton y del Comité Nacional Demócrata en plena campaña para las elecciones. Tres meses más tarde, el 6 de enero, responsables de varios de esos órganos de inteligencia publicaron un informe parcial de lo ocurrido, donde afirmaban su "confianza" en que el presidente Vladimir Putin estaba personalmente involucrado en el pirateo de los correos, para afectar la campaña de Clinton. Desde entonces, el Departamento de Justicia, el FBI y las agencias de inteligencia mantienen abiertas investigaciones sobre la interferencia de Rusia en las elecciones.

El papel de Trump

Las investigaciones que se realicen en el Congreso se concentran en los contactos entre el comité electoral de Trump y funcionarios rusos durante la campaña presidencial, para determinar si hubo complicidad con las tentativas rusas de influenciar la votación.

Varios auxiliares próximos de Trump mantienen negocios de larga data con Rusia o con políticos ucranianos respaldados por Moscú, incluyendo su ex jefe de campaña presidencial, Paul Manafort, quien renunció en agosto precisamente a causa de esas relaciones.

La primera baja

Fueron precisamente revelaciones sobre contactos entre el grupo de Trump y funcionarios rusos que provocaron la primera baja importante del nuevo gobierno. El pasado 13 de febrero, el consejero presidencial de Seguridad Nacional, Michael Flynn, fue destituido sumariamente por Trump después de que surgieron evidencias de contactos con el embajador ruso.

De acuerdo con esos datos, el mismo día que el entonces presidente Barack Obama expulsó del país a 35 funcionarios rusos –por la convicción de los órganos de inteligencia sobre el pirateo de correos–, Flynn se puso en contacto con el embajador.

Trump pidió a Flynn la renuncia alegando que su asesor no había transmitido al vicepresidente Mike Pence informaciones completas sobre ese contacto.

Las investigaciones abiertas en el Congreso buscan ahora descubrir si Flynn, en su conversación con el embajador Sergei Kislyak, discutió aspectos de las sanciones económicas que el gobierno de Obama preparaba contra Moscú por la supuesta injerencia durante las elecciones.

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