Trump consolida la mayoría conservadora en Corte Suprema

El hombre propuesto al máximo tribunal tiene 49 años
El mejor juez de Estados Unidos". La frase es de Donald Trump, fiel a su estilo de usar esa palabra como si estuviera hablando de un producto manufacturado, o de los materiales de construcción de un edificio. Así, en medio de una suerte de inciso de reallity show, el presidente estadounidense presentó el martes a Neil Gorsuch, su selección para ocupar el cargo en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de EEUU que dejó vacante Antonin Scalia con su muerte el año pasado.

Lo hizo mediante una transmisión en vivo en Facebook Live, y no se supo quién sería el elegido sino hasta el momento en que Trump lo anunció desde el estrado.
De esa forma, Trump consiguió algo no menor: que el Partido Republicano controle los tres poderes del Estado, ya que también tiene la mayoría en el Congreso.


La nominación de Gorsuch, que llega tras solo 11 días de administración, viene a concluir un tema recurrente en el país durante el 2016.

En parte, la importancia de estas elecciones estaba centrada en la posibilidad de elegir un reemplazo para ese puesto vacante, cuyas decisiones pueden alterar el futuro de diversas cuestiones que tocan la vida cotidiana de los estadounidenses como los derechos de diversas comunidades, la inmigración, la libertad religiosa, la eutanasia, la protección ambiental y muchas otras.


Y el tema se discutió de forma recurrente puesto que durante todo el año pasado, los demócratas intentaron colocar en esa silla a Merrick Garland, juez de perfil más liberal y que hubiera inclinado la balanza dentro de la CSJ a favor de posturas en esa línea.

Haciendo uso de sus mayorías, los republicanos bloquearon sistemáticamente la nominación, incluso cuando al presidente Obama le quedaban más de 10 meses en su puesto.

Los republicanos llegaron incluso a asegurar que harían lo mismo durante una eventual presidencia de Hillary Clinton. Ahora, con sus mayorías conservadas y un presidente, pueden elegir al juez de su preferencia.

Efectivamente, de los nueve jueces de la CSJ, el balance ahora es de cinco magistrados de perfil conservador contra cuatro de perfil más liberal, consignan los medios estadounidenses. Una mayoría de este tipo puede eventualmente modificar viejos progresos en otros asuntos de la vida pública.

Pero a pocas horas de haberse conocido la decisión, la reacción parece de relativo alivio en algunos de los grupos opositores a Trump. Gorsuch es una selección conservadora dado su perfil y procedencia, pero en líneas generales se parece mucho a una nominación de un presidente republicano estándar, señalan medios como Vox.com o Politico.

Dadas las órdenes ejecutivas de la actual administración en asuntos como inmigración, la reacción es de cierta calma incluso en algunos círculos opositores al estilo de Trump.

"Realmente no puedo pensar en una sola cosa que el presidente Trump haya hecho bien en los últimos 11 días desde su investidura. Eso fue hasta el martes, cuando nominó a un extraordinario juez y hombre, Neil Gorsuch", escribió en The New York Times Neal K. Katyal, un exintegrante de la administración Obama.

Junto a su currículo, desde ayer se presentó a Gorsuch en diferentes medios como un juez de alto nivel intelectual incluso en lo que refiere a su producción literaria, y a un hombre de perfil pragmático, del cual lo primero de lo que se habla al mencionarlo es de su extrema competencia y cierta libertad de pensamiento más allá de su afiliación ideológica o estilo.

Gorsuch, de 49 años y durante 10 un juez de apelaciones radicado en la ciudad de Denver, es hijo de una exdirectora de la agencia ambiental (la famosa EPA) que fue forzada a renunciar durante la administración de Ronald Reagan y fue compañero de clase del expresidente Obama en Harvard.

Pero si bien su perfil es aceptado por todos los círculos, el asunto de la forma en que los republicanos se quedaron una vez más con una elección de juez (la mayoría de los jueces de la CSJ fue nominada por gobiernos de este partido, desde hace un siglo y medio) sigue siendo tema de discusión.

En la misma edición del New York Times, la editorial dice que "en tiempos normales, el juez Gorsuch –un juez ampliamente respetado y joven a sus 49 años–sería una elección obvia para un presidente republicano. Pero estos no son tiempos normales".

"Gorsuch es un conservador, pero uno elocuente y reflexivo", sentenció Vox.com. "La silla en la que Gorsuch espera sentarse es una que debería haber sido llenada por Garland, un veterano de 20 años en los juzgados que está más calificado y es más moderado que Gorsuch.

La destructiva lección que los senadores republicanos enseñaron en este proceso es que la obstrucción paga", señala el texto, que reclama a los legisladores por no haber avalado lo que señalan era un derecho constitucional que correspondía a la anterior presidencia.

Rex Tillerson

El Senado estadounidense confirmó ayer al empresario petrolero Rex Tillerson, exjefe de ExxonMobil, al frente del Departamento de Estado, donde numerosos diplomáticos expresaron su disenso con Trump.

Con esta autorización del Congreso el nuevo secretario de Estado podría prestar juramento hoy o mañana para ponerse al frente de la enorme maquinaria diplomática estadounidense.

ONU y Vaticano

Mientras el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, exigió ayer al gobierno de Donald Trump que elimine el veto migratorio "lo antes posible" porque viola principios básicos y le recordó que, como cualquier país, Estados Unidos tiene la obligación de gestionar sus fronteras de una manera "responsable", el Vaticano –en su primera manifestación pública sobre el asunto– también mostró su preocupación al respecto.

En ese sentido, la ONU reiteró que los países miembros no pueden discriminar a las personas por su origen o fe religiosa.

"Los países tienen el derecho, pero también la obligación, de gestionar las fronteras de una manera responsable para evitar la infiltración de terroristas", declaró el ex primer ministro portugués, al tiempo que consideró que "cualquier forma de discriminación relacionada con la religión, etnia o nacionalidad es contraria a los principios fundamentales y valores de nuestras sociedades".

El mismo día, el Vaticano dijo estar preocupado por las medidas migratorias adoptadas por Estados Unidos, en el primer comentario de la Santa Sede desde el decreto de Trump que prohibió el ingreso de personas procedentes de siete países de mayoría musulmana.

"Ciertamente hay preocupación, porque somos mensajeros de otra cultura, la de la apertura", dijo el subsecretario de Estado del Vaticano, el arzobispo Angelo Becciu, en un canal de televisión católico italiano al ser consultado sobre la orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense.

Becciu, tercero en la jerarquía vaticana, fue consultado sobre el decreto, así como por la promesa de Trump de construir un muro en la frontera con México.

"El papa Francisco, de hecho, insiste en la capacidad de integrar a los que llegan en nuestras sociedades y culturas", afirmó en TV2000. En febrero de 2016, al volver de México, Francisco comentó que la idea de Trump de construir un muro fronterizo "no es cristiana".


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