Trump hace equilibrio entre la elite republicana y su populismo

El presidente electo de EEUU define su equipo de trabajo y la agenda de prioridades
El desfile de figuras cercanas al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, continuó ayer en la Torre Trump, en el centro de Manhattan. El mandatario comenzó a definir los puestos claves de su futuro gobierno y la agenda para los primeros 100 días de gestión, pero ya causó controversia por el nombramiento como principal asesor de una figura de la extrema derecha.

Trump hizo equilibrios entre la base populista que le dio la victoria y la elite republicana que necesita para materializar sus promesas con los nombramientos de Steve Bannon y Reince Priebus como los hombres fuertes en la Casa Blanca.

Bannon, su estratega jefe y asesor principal, es un explosivo operador mediático que antes de sumarse a la campaña de Trump presidía una web, Breitbart News, próxima a la derecha alternativa ("alt-right"), una nueva derecha radical que tiene el nacionalismo blanco como valor fundamental.

Priebus, su jefe de gabinete, es un político de carrera que lidera desde 2011 el Comité Nacional Republicano y, por tanto, está muy bien conectado con las mayorías conservadoras en el Congreso. Además es amigo del presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

Los dos principales asesores de Trump representan, así, dos sectores antagónicos del conservadurismo: Bannon es la ruptura con el aparato por la que el magnate hizo campaña y Priebus es el aparato político al que retó y le ganó.

Tradicionalmente, el jefe de gabinete es la mano derecha del presidente y se le considera el "guardián" de la Casa Blanca.

Sin embargo, en el comunicado del anuncio de los nombramientos, el nombre de Bannon apareció primero y se especificó que ambos trabajarán como "compañeros en igualdad de condiciones".
La elección de Bannon es tan controvertida que lo primero que tuvo que hacer Priebus tras su nombramiento fue defenderlo.

En una entrevista con la cadena Fox, el líder republicano rechazó ayer las acusaciones de xenofobia y racismo que cayeron sobre Bannon. "Fue una fuerza para bien en la campaña. Yo no he visto ninguna de esas cosas que la gente está diciendo. Es un buen equipo, funciona", dijo.

La agenda

Trump reveló el domingo, en su primera entrevista desde que derrotó a Hillary Clinton, que planea establecer una agenda de gobierno de marcado perfil conservador.

Según Priebus, Trump está preparado para gobernar Estados Unidos y el Congreso dominado por el Partido Republicano está listo para trabajar con él.

En sus primeros 100 días de gestión, el magnate inmobiliario abordará el tema de la inmigración ilegal, recortará impuestos, cambiará la ley de cobertura sanitaria adoptada por el mandatario Barack Obama y analizará la política extranjera del país, explicó Priebus en la cadena ABC.

"Pienso que tenemos la oportunidad de hacer todo eso por el hecho de que tenemos la Cámara de Representantes y el Senado, y tenemos un Congreso ansioso por hacer el trabajo", agregó, recordando la "paliza electoral" de los republicanos del 8 de noviembre.

Nombramientos


A menos de una semana de su victoria frente a Clinton en las elecciones del martes pasado, el nombramiento de sus dos asesores principales puede también molestar a un sector de los partidarios de Trump.

Los partidarios de línea dura del magnate contaban con que mantendría su promesa de campaña de que "vaciaría" su gobierno de personajes tradicionales de Washington, y podrían decepcionarse de que haya elegido a Priebus como jefe de gabinete.

En tanto, los republicanos más tradicionales podrían ser reacios a la designación de Bannon, a quien se considera un agitador, en un alto cargo en la Casa Blanca.

La designación de Priebus fue vista como un gesto de Trump a la estructura del partido Republicano, tras una fría relación durante la campaña, y una señal de una gobernabilidad tranquila debido a sus lazos cercanos con el presidente de la Cámara de Representantes.

Del lado opuesto, Bannon, quien dirigió la campaña, es una caja de resonancia de sectores más a la derecha del Partido Republicano y feroz crítico de la dirigencia de ese partido.

Su nombramiento levantó críticas de asociaciones antiracistas, que lo vinculan muy estrechamente con la "alt-right".

Los demócratas también criticaron el nombramiento de Bannon. "La selección de Bannon para un alto cargo en la Casa Blanca no es sorprendente pero sí alarmante. Sus puntos de vista alt-right, antisemitas y misóginos no tienen cabida en la Casa Blanca", dijo en un tuit el legislador Adam Schiff.

La Liga Antidifamación, una organización contra la discriminación de los judíos, criticó el nombramiento de Bannon. (Agencias)

Reconsidera investigar a Clinton

El presidente electo de EEUU, Donald Trump, está reconsiderando su idea de designar a un fiscal especial para enjuiciar a Hillary Clinton por el escándalo de los correos, porque no quiere "dañarla" ni a ella ni a su marido, Bill Clinton. "Voy a pensar en ello, no quiero hacerles daño", expresó Trump en el programa 60 minutos del canal CBS. No obstante, Trump consideró que Hillary "ha hecho muy malas cosas" al usar servidores de correo privados para tratar asuntos oficiales cuando era secretaria de Estado (2009-2013), lo que hizo que su rival demócrata en la contienda electoral fuese investigada por el FBI.

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