Trump impone su candidatura a fuerza de votos y lengua larga

El multimillonario será el candidato pese a ser resistido en la cúpula del Partido Republicano
Si es elegido en noviembre presidente de Estados Unidos promete construir un muro en la frontera mexicana, pagado por México, para combatir la inmigración ilegal. También quiere expulsar de Estados Unidos a los 11 millones de inmigrantes indocumentados, en su mayoría de origen latinoamericano. Frente al terrorismo, habla de prohibir la entrada de los musulmanes a suelo norteamericano.

Insulta a las mujeres, a sus rivales electorales, se tiñe el pelo de un color casi anaranjado sin disimular ni un poco y, sin embargo, basado en un estilo de cruda honestidad, el multimillonario Donald Trump desafió la corrección política y ganó un espacio en el electorado estadounidense.
También afirma que "destruirá" al grupo yihadista Estado Islámico y "tomará el petróleo".

Aunque hace 11 meses nadie le otorgaba la menor chance en el camino hacia la Casa Blanca, a fuerza de declaraciones y votos, el empresario inmobiliario cambió el curso de la campaña y se impuso como el candidato republicano indiscutido, pese a la oposición de su partido.

Trump quedó ayer sin adversarios en la disputa por la nominación presidencial del Partido Republicano, tras vencer el martes en las primarias del estado de Indiana.

El resultado de Indiana llevó a que se bajara de la campaña al senador ultraconservador, Ted Cruz, que lo seguía en la lucha pero cada vez desde más lejos. El otro republicano que permanecía en carrera, el gobernador de Ohio, John Kasich, quien estaba aun más lejos de Trump que Cruz, también se bajó ayer de su candidatura.

Con el camino despejado, la Convención Nacional Republicana, que se celebrará el próximo julio en Cleveland (Ohio), designará oficialmente a Trump como candidato presidencial.

Electorado propio

Con un estilo que tuvo eco en las urnas, el multimillonario demolió las tentativas de bloquear su marcha a la nominación anticipada para forzar una negociación en la convención partidaria.

Cruz y Kasich decidieron aunar esfuerzos hace unas semanas para frenar las aspiraciones de Trump, intentando impedir que el magnate consiguiera los 1.237 delegados necesarios para la nominación automática y plantear así una convención disputada donde tener posibilidades frente al magnate.
Incapaz de encontrar una alternativa a Trump, la dirigencia del Partido Republicano terminó por apoyar su candidatura luego de su claro triunfo en Indiana.

La situación había quedado definida a tal punto el martes que el presidente del Partido Republicano, Reince Priebus, publicó ese día un mensaje en la red Twitter en que admitió el virtual triunfo de Trump y llamó a los electores conservadores a cerrar filas para noviembre.

Y el mismo martes Trump, fiel a su estilo, no disimuló su euforia. "Ganaremos en noviembre, y ganaremos a lo grande, y pondremos primero a Estados Unidos", dijo.

El modelo Trump

Hábil en la retórica y conocedor de lo que sus votantes quieren escuchar, Trump juega con estadísticas y sus promesas carecen generalmente de planes concretos.

Pero siempre sale ganando. Sus declaraciones le aseguran una cobertura mediática con la que los otros candidatos solo sueñan.

La cobertura de los medios sobre Trump fue incluso uno de los reclamos que el presidente Barack Obama realizó el sábado en su octava y última gala anual para corresponsales de la Casa Blanca.
En ese encuentro, donde se espera que el mandatario haga reír al repasar temas de actualidad, Trump fue el plato principal de la cena show animada por Obama.

Entre otras ironías, el presidente se burló del conocimiento del candidato en política exterior al aludir a los certámenes de belleza que presidió como empresario y propietario de Miss Universo. "Ha pasado años reuniéndose con líderes de todo el mundo: miss Suecia, miss Argentina, miss Azerbaiyán", dijo Obama. Pero las burlas del sistema político no frenan su ascenso ni su lengua. Incluso, en la campaña, Trump denunció a los "idiotas" que dirigen el país y promete "hacer a Estados Unidos grande de nuevo", su eslogan de campaña.

Miles de estadounidenses, afectados por la globalización y que se sienten traicionados por las élites políticas, acuden a sus actos. Impecablemente vestido, Trump llega en su Boeing 757, rotulado en letras gigantes con su nombre.

Por doquier lanza insultos a sus rivales. Es carismático, brutal, y se imagina que es el salvador de Estados Unidos, a su juicio un país moribundo y convertido en el chiste del mundo.

Sanders ganó en Indiana pero sigue lejos

En las primarias del Partido Demócrata en el estado de Indiana, el senador Bernie Sanders logró una sorprendente victoria sobre la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, a quien derrotó por unos siete puntos porcentuales. Sin embargo, como los demócratas distribuyen sus delegados a partir de un criterio proporcional, la victoria de Sanders no modifica el cuadro actual ni disminuye de forma perceptible la enorme ventaja de Clinton.

Para revertir la avasallante marcha de Clinton hacia la nominación entre los demócratas, Sanders precisaba vencer de forma aplastante en Indiana para lograr una diferencia significativa en el número de delegados, y repetir la tendencia en las primarias que aún restan.

El paso más importante será la primaria de California, prevista para junio, y donde Sanders ha apostado todas las fichas que le restan.

Fuente: Agencias

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