Trump quedó solo en el mundo al retirar a EEUU del Acuerdo de París

Decisión fue reprobada por Obama y líderes mundiales; solo Siria y Nicaragua están afuera
Decepción, alarma, críticas, escepticismo e incertidumbre mundial. Esas fueron algunas de las sensaciones que produjo este miércoles el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de abandonar el acuerdo de París sobre cambio climático.

Con la decisión, Estados Unidos se unió a Nicaragua y Siria en el minoritario grupo de países que no acompañan el pacto firmado en 2005 en la capital francesa, suscrito por 195 países, y para cuya aprobación el expresidente demócrata, Barack Obama, había sido uno de sus principales precursores, junto con China.

Cuando Obama firmó el acuerdo, el propósito de Estados Unidos era reducir de 26% a 28% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2025 respecto a 2005.

Estados Unidos es el segundo mayor emisor de dióxido de carbono (CO2), solo superado por China.

Expertos consideran que el Acuerdo de París contra el cambio climático es la iniciativa más ambiciosa llevada a cabo por la comunidad internacional para evitar las peores consecuencias del aumento global de la temperatura, como por ejemplo devastadores ciclones, tormentas tropicales, inundaciones severas o graves sequías. Investigadores estiman que el retiro estadounidense implicará la emisión de unas 3.000 millones de toneladas de dióxido de carbono adicionales cada año, lo que implicaría un aumento de la temperatura global de entre 0,1 y 0,3 grados antes de fin de año.

De todas formas, la salida de EEUU no se hará efectiva en el acto. El artículo 28 del tratado establece que los países firmantes no podrá abandonarlo hasta tres años después de su entrada en vigencia, en noviembre de 2016.

Al anunciar la decisión, Trump fundamentó la decisión por considerar que es un acuerdo "desventajoso" para los trabajadores y contribuyentes de su país.

"Estados Unidos cesará toda implementación del acuerdo de París y las pesadas cargas financieras y económicas impuestas a nuestro país", acotó. En 2009, los países ricos se comprometieron a mejorar su ayuda a los paíse pobres para financiar infraestructuras energéticas limpias y contrarrestar el impacto del calentamiento global. El compromiso era alcanzar US$ 100 mil millones en 2020. El acuerdo de París indica que esa cifra es un mínimo anual y que deberá fijarse un nuevo objetivo para el año 2025.

La decisión de Trump tiene una razón electoral, pues el acuerdo de París afectaba a las pequeñas minas de carbón, cuyos trabajadores lo apoyaron masivamente en las elecciones de noviembre.

Pero además ha otros motivos: el ala ultranacionalista de su gobierrno, encabezada por su asesor político jefe, Steve Bannon, se opone a los acuerdos internacionales.

Aunque Trump se mostró dispuesto a renegociar un nuevo tratado, esa intención fue descartada de plano en la Unión Europea: Alemania, Francia e Italia subrayaron este jueves su compromiso con el acduerdo y dijeron en una nota conjunta que "no se puede volver" a negociar.

Las críticas a la decisión surgieron en todo el mundo. Mientras el propio Obama, dijo que el retiro del acuerdo es un "rechazo al futuro", el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, señaló que Trump "no entiende" los términos del acuerdo, pese a que en la cumbre del G7 de la semana pasada los líderes europeos trataron de explicarle el proceso de retiro en "frases claras y sencillas".

Pero parece "que el intento falló" agregó.

Hasta las petroleras disienten con Trump

A contrapelo de la decisión del gobierno, algunas empresas estadounidenses, con las petroleras a la cabeza, han desplegado distintos esfuerzos para acoplarse al objetivo mundial de combatir el cambio climático.

En ese sentido, Kevin Moss, un experto del Instituto de Recursos Mundiales, consideró que las empresas de EEUU están incrementando su compromiso en el área climática "porque les ahorra dinerro, reduce sus riesgos y, lo más importante, es una oportunidad de mercado masiva".

Es que las empresas se dieron cuenta de que su imagen está en juego, porque distintas encuestas de opinión pública demuestran que la población tiene al calentamiento global como una de sus principales preocupaciones.

Pesos pesados del sector energético, aquellos que pierden más de lo que ganan con normas ambientales más estrictas, también decidieron acompañar la tendencia marcada por el acuerdo firmado en París.

Por ejemplo, el gigante petrolero Chevron era ferviente partidario de "continuar" con el acuerdo de París, pues ofrece "un primer paso hacia un marco global", dijo su portavoz, Melissa Ritchie.

Su competencia, Exxon Mobil, había exhortado a la Casa Blanca a no abandonar el pacto, como forma de responder con eficacia a los "riesgos" climáticos.

El expresidente de la petrolera y actual secretario de Estado, Rex Tillerson, se mostró a favor de seguir formando parte del pacto.

La posición de Tillerson era compartida por el principal asesor económico de Trump, Gary Cohn. Ambos lideran la denominada "ala globalista" del gobierno republicano. Mientras tanto, una empresa icónica del sector tecnológico como Apple se vanagloria de realizar sus operaciones en EEUU con un 100% de energía renovable.

A su vez, el gigante agroindustrial Monsanto también expresó su compromiso para ayudar a los agricultores a "adaptarse" de forma tal de "mitigar" el impacto del cambio climático.

A su vez, los inversores están abandonado los combustibles fósiles y las empresas se enfrentan a una presión en aumento par adaptar sus modelos de crecimieto a un mundo que prescinda del carbono.

"Nuestros clientes, socios y países exigen tecnología que genere energía, al tiempo que reduzca las emisiones, mejorando la eficiencia energética y reduciendo los costos", dijo el director general de General Electric, Jeff Immelt

Fuente: El Observador y agencias

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