Turismo vigoriza el sector exportador

Los buenos resultados lo ponen en disputa con la carne, la celulosa y la soja por el primer puesto en ventas al exterior

Los buenos resultados de la temporada turística ponen a esta industria en la pelea con la carne, la pasta de celulosa y la soja por los primeros puestos entre los rubros principales de exportación. Representa obviamente una diversificación beneficiosa en materia de ingresos fiscales y de creación de puestos de trabajo. Pero sus alcances sufren ineludiblemente limitaciones geográficas y climáticas. Otros destinos turísticos se benefician de un flujo permanente de visitantes a lo largo de todo el año. Ocurre con las islas caribeñas, varias en el Pacífico, Nueva York y una larga lista de ciudades europeas.

Pero nuestra industria turística, tanto en el este como en el litoral y en Montevideo, está restringida en gran proporción a la corta temporada veraniega, cuando el tiempo ayuda, a una corriente regional sujeta a vaivenes políticos en nuestros vecinos y a la competitividad según fluctúe el dólar. Este año incidió decisivamente, como primordial factor de éxito, el restablecimiento de la avalancha de argentinos, que representaron alrededor del 80% de los turistas extranjeros en los dos primeros meses del año. Se había reducido considerablemente durante los aciagos años de gobierno kirchnerista, con el bloqueo de los puentes fronterizos y las restricciones monetarias impuestas para salir a gastar fuera del país.

Estas trabas fueron levantadas por el más amigable gobierno del presidente Mauricio Macri, lo que facilitó multiplicar la tradicional preferencia de los turistas argentinos, especialmente por Punta del Este, balnearios de Rocha y el litoral. Esta situación se mantendrá presumiblemente en el mediano plazo, aunque siempre atada a las vicisitudes políticas y al todavía complejo futuro de la economía de nuestro vecino platense. Los visitantes de otros países, especialmente Brasil y Paraguay, mostraron también mejoras pero de menor volumen.

De todos modos es alentador que por primera vez en la historia el flujo en enero y febrero superó 1 millón de personas, de las que 846 mil fueron argentinos, según anunció la ministra de Turismo, Liliam Kechichian. Hubo 103 mil brasileños y cifras menores de chilenos, paraguayos y de otras nacionalidades. El total representó un aumento del 23,6% con respecto a igual período del año pasado. Los paraguayos fueron individualmente los más gastadores, en tanto el flujo total dejó US$ 909 millones, con un aumento del 42% en el gasto por persona y por día. Como es habitual, Punta del Este fue el foco central de atracción para casi un tercio del volumen general, seguido por Montevideo, Rocha, las termas del litoral, Costa de Oro y Colonia en ese orden.

Los buenos resultados fueron ayudados por adecuadas campañas de promoción en el exterior, algunas ventajas financieras dispuestas por el gobierno para los visitantes extranjeros y, a diferencia de otras temporadas, una relativa moderación en los precios por parte de los comercios y alojamientos en los centros de recreación. El único punto discordante en la temporada fue la queja de las empresas inmobiliarias, que vieron reducidos sus ingresos por la competencia informal de porteros de edificios y, principalmente, por las reservas hechas a través de las plataformas digitales. Esta es una realidad difícil de cambiar y que no incide en el mérito del buen manejo oficial y privado para aprovechar nuestra breve temporada turística.


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El Observador

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