Turquía enfrenta ola terrorista y tiene varios frentes abiertos

El Estado Islámico y los kurdos ganan espacios en un socio clave para frenar la crisis migratoria
Una serie inédita de atentados atribuidos al grupo yihadista Estado Islámico o relacionados con la reanudación del conflicto kurdo levantaron en los últimos meses la tensión en Turquía, un país que desde enero vive en estado de máxima alerta. Los ataques terroristas y las intenciones del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de fortalecer sus poderes, preocupan a las potencias europeas al ser Turquía un país que juega un papel clave en la crisis migratoria que atraviesa el viejo continente.

Mientras atentados suicidas atribuidos al Estado Islámico golpearon en enero y marzo zonas turísticas de Estambul, los rebeldes kurdos volvieron esta semana a poner en jaque al gobierno turco con dos nuevos ataques que se suman a acciones similares realizadas por esos grupos insurgentes entre febrero y marzo.

El Estado Islámico busca no perder terreno ante la intención de la coalición internacional por derrotarlo, al tiempo que los kurdos son una etnia que reclama su independencia en esa zona de Asia menor y tienen como brazo armado a los rebeles del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), organización considerada por Turquía como grupo terrorista.

Por un lado el Estado Islámico apunta a zonas turísticas. En tanto, cuando se trata de ataques contra las fuerzas de seguridad las autoridades suelen apuntar a los rebeldes kurdos, que están enfrascados en combates contra el ejército en el sureste del país.

Turquía, miembro de la OTAN y de la coalición antiyihadista liderada por Estados Unidos en Irak y Siria, intensificó en los últimos meses sus operaciones contra el Estado Islámico en el norte sirio, donde los extremistas controlan numerosas zonas fronterizas. En el segundo frente terrorista, el nuevo primer ministro turco, Binali Yildirim, promete mano dura contra los kurdos.
Según algunos analistas, eso hace que el país sea más vulnerable ante el riesgo de atentados.
Los actos terroristas también tuvieron consecuencias económicas, ya que en los últimos meses se registró una caída del turismo en Turquía.


Otra interna

Ankara también vive momentos de realineamiento político interno. A inicios de mayo el conservador Erdogan sumó poder a su gobierno tras la salida del Poder Ejecutivo del exprimer ministro Ahmet Davutoglu, que pese a ser de su partido era más moderado, sobre todo en las negociaciones con Europa y con los kurdos. Con la asunción en ese cargo de Binali Yildirim, un hombre leal a Erdogan, el líder turco pretende de una vez por todas poner en marcha una reforma constitucional que fortalezca el régimen presidencialista.

Mientras, la Unión Europea sigue de cerca los acontecimientos en una zona geopolítica fundamental para frenar la crisis migratoria. Un acuerdo firmado el 18 de marzo prevé la expulsión a Turquía de todos los inmigrantes que entren ilegalmente en Grecia, una ayuda financiera de 6.000 millones de euros a Ankara y el levantamiento en junio de los visados impuestos por la UE a los ciudadanos turcos.

El conflicto con los kurdos


Once personas murieron el martes en Estambul y 36 resultaron heridas en un atentado con coche bomba contra un vehículo que trasladaba policías, un hecho que el viernes se atribuyó un grupo radical cercano al PKK. El miércoles, cinco personas murieron y 51 resultaron heridas en otro atentado con coche bomba que explotó frente al edificio de la Policía en la ciudad de Midyat, en el sureste de Turquía, una zona de mayoría kurda cercana a la frontera con Siria.
El PKK retomó la lucha armada contra el poder central turco en el verano boreal de 2015, después del fracaso de dos años de negociaciones de paz con el gobierno turco. Desde entonces, se producen violentos combates en el sureste del país.

Turquía afirmó que "neutralizó" a miles de rebeldes en el país y en el vecino Irak, donde el movimiento armado dispone de retaguardias en el norte. Sin embargo, varios centenares de miembros de la fuerzas turcas perdieron la vida en estos combates.

Al asumir, Yildrim afirmó que pondría la reforma constitucional en marcha en el plazo "más breve" posible y prometió profundizar la lucha contra el PKK. "Los trámites para cambiar la Constitución actual y pasar a un sistema presidencial serán lanzados en los más breves plazos", aseguró.

La ambición del jefe de Estado turco de presidencializar el régimen genera preocupación en su país y en el exterior.La canciller alemana Angela Merkel expresó hace dos semanas su "profunda preocupación" tras el levantamiento de la inmunidad parlamentaria a numerosos diputados prokurdos, expuestos a ser encausados judicialmente. Ello podría beneficiar al partido oficialista AKP, que no tiene una mayoría suficiente en el Parlamento para revisar la Constitución y reforzar las prerrogativas de Erdogan, un proyecto al que la oposición se opone claramente. (AFP)

Problemas con Alemania


El gobierno turco prepara un "plan de acción" contra Alemania luego de que el Parlamento germano votara una resolución en la que reconoció el genocidio armenio cometido por el Imperio otomano. Turquía recibió con furia el jueves pasado la votación de la cámara baja del Parlamento alemán, el Bundestag, de una resolución sobre el genocidio armenio, y llamó en consulta a su embajador en Berlín. En plena crisis migratoria en Europa, en la que Turquía tiene un papel determinante, esta votación del Parlamento alemán complica las ya tensas relaciones entre Ankara y Berlín.

Ataques en cadena que no tiene fin


La sucesión de ataques terroristas en Turquía comenzó en enero cuando en un atentado suicida el Estado Islámico mató a 12 turistas alemanes en el centro histórico de Estambul, la ciudad más grande de ese país. Dos meses después, el 19 de marzo, otro suicida yihadista se hizo estallar en una zona comercial del centro de la misma ciudad y mató a cuatro turistas extranjeros, entre ellos tres israelíes y un iraní.

En abril, Estados Unidos advirtió a sus ciudadanos de la existencia de "amenazas creíbles" de atentados contra los turistas en Estambul y Antalya, una ciudad ubicada en el sur de Turquía.
Los ataques perjudicaron al sector turístico turco, con una caída del número de visitantes del 28% en abril de este año respecto al mismo mes de 2015, según datos oficiales. La caída fue la mayor en 17 años y preocupa a medida que se acerca la temporada de verano.

En marzo, un atentado suicida con coche bomba del grupo armado Halcones por la Libertad de Kurdistán cerca de una parada de ómnibus en Ankara había dejado 37 muertos y más de un centenar de heridos.

Aunque se sabe poco de sus estructuras y fines, el grupo armado se presenta como una escisión radical del Partido de Trabajadores de Kurdistán, la guerrilla kurda de Turquía que se viene atribuyendo diversos ataques y atentados contra civiles desde 2004.

Este grupo reivindicó también un atentado en febrero contra un convoy militar en el centro de Ankara cometido con un coche bomba que era conducido por un suicida; la explosión causó 28 muertos, en su gran mayoría militares.

Los últimos ataques de los kurdos ocurrieron esta semana mediante dos atentados que dejaron 16 muertos y 87 heridos y además ocurren más sobre el inicio de la temporada de verano. Desde 1984, el conflicto kurdo ha dejado más de 40 mil muertos. (AFP)

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