Turquía ingresa al conflicto sirio con ataques a yihadistas y kurdos

Erdogan abre un nuevo frente mientras empieza a acercarse otra vez a Estados Unidos
El gobierno turco comenzó a enviar señales de que endurecerá su posicionamiento contra el Estado Islámico (EI) y que además se meterá de lleno en el conflicto sirio, una guerra civil que tiene a uno de sus países limítrofes en crisis hace cinco años y medio. La decisión turca tiene también el objetivo de combatir a las fuerzas kurdas, un enemigo histórico de Turquía que se ha hecho fuerte en la frontera del lado sirio y logrado avances militares que le acercan a controlar una franja territorial continua sobre la línea divisoria.

Turquía fue acusada durante mucho tiempo de hacer la vista gorda ante los combatientes yihadistas –muchos de ellos extranjeros que ingresaban a la zona de conflicto a través de su frontera–, pero en el último tiempo, en medio de presiones internacionales y tras una serie de atentados en su territorio, sus dirigentes buscan establecer que el gobierno de Recep Tayyip Erdogan tiene una posición activa contra el grupo.

Turquía lanzó ayer su mayor operación militar en Siria con el objetivo de obligar a los militantes del Estado Islámico a distanciarse de su frontera. Además busca evitar nuevos avances de los kurdos sirios que están aliados con separatistas turcos de su misma etnia que también tienen presencia en la conflictiva zona.

La ofensiva, que marca una escalada en la participación de Turquía en su país vecino, ocurre semanas después del golpe de Estado fallido de sectores del ejército para derrocar al gobierno de Erdogan.

La acción también es posterior a una serie de atentados de yihadistas y kurdos en ciudades turcas.

La operación supone un nuevo frente para Erdogan, que aunque inicia un acercamiento con Estados Unidos mantiene distancia de otras potencias de Occidente que lo criticaron por la persecución y encarcelamiento de más de 35 mil disidentes, realizada tras el intento de golpe de Estado del 15 de julio.

Otro elemento que le agrega complejidad a la acción turca es el enfrentamiento que hasta ahora mantuvo con el régimen sirio de Bachar al Asad. Si bien Siria reclamó por la invasión de ayer, el acercamiento en el último tiempo de Erdogan con Rusia e Irán, socios del dictador, y su interés prioritario en derrotar a los kurdos, puede abrir canales de diálogo con Damasco (ver nota aparte).

El ataque

Fuerzas especiales, tanques y aviones turcos respaldados por la coalición internacional liderada por Estados Unidos lanzaron ayer la operación en la ciudad de Jarablos para expulsar a los yihadistas de esa zona. Esa ciudad es el último pasaje de la frontera turco-siria controlado por el EI.

A última hora de la tarde, los rebeldes sirios apoyados por el gobierno turco afirmaron haber conseguido su objetivo.

Turquía y Estados Unidos esperan que al remover al EI de la frontera puedan privarle de una ruta por la que han conseguido aumentar sus filas con combatientes extranjeros y llenar sus arcas con comercio ilícito.

Esta es la primera vez que aviones de Turquía ingresan a Siria desde noviembre, cuando fuerzas turcas derribaron un avión ruso cerca de la frontera. También es la primera incursión importante de las fuerzas especiales turcas desde una breve operación para reubicar la tumba de Suleyman Shah, una importante figura otomana, en febrero del 2015.

El presidente turco dijo que la operación tenía como blanco al EI y al partido kurdo PYD, cuyos avances en el norte de Siria han alarmado a Turquía.

El gobierno turco considera que PYD es una extensión de los militantes kurdos que están combatiendo en su propio territorio, lo que le generó tensiones con Estados Unidos, que considera al grupo un aliado en la lucha contra EI.

Turquía ha estado luchando contra sus propios separatistas kurdos del Partido de los Trabajadores de Kurdistán durante décadas, una organización que tilda de terrorista. Ese conflicto estalló de nuevo el año pasado cuando las negociaciones de paz colapsaron.

La operación ocurre cuatro días después de un atentado en una ciudad kurda de Turquía, Gaziantep, cerca de la frontera con Siria, que causó 54 muertos durante una boda y que parece obra del EI. Antes hubo otros ataques como el del aeropuerto de Estambul que en junio dejó 41 muertos y 230 heridos.

Por su parte, los kurdos sirios han tratado de tomar el control de las principales ciudades y pueblos a lo largo de la frontera con Turquía y eso alarmó al gobierno turco.

En los últimos días, Turquía fue blanco de disparos de mortero y de cohetes lanzados desde ciudades sirias controladas por el EI.

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, llegó a Turquía horas después de que se diera inicio a las operaciones, aunque ese viaje ya estaba previsto. Biden es el funcionario estadounidense de mayor rango que visita Turquía desde que el fallido intento de golpe de Estado socavó la confianza en la capacidad del gobierno de Erdogan de intensificar los enfrentamientos contra el EI.

Turquía reclama a Estados Unidos la extradición del predicador musulmán en el exilio, Fethullah Güllen, acusado por Ankara de haber impulsado el fallido golpe de Estado.

Un alto funcionario que viajaba con Biden dijo a la agencia Reuters que Estados Unidos quería ayudar a Turquía a alejar a los militantes de su frontera, y que le está ofreciendo apoyo aéreo y haciendo coordinaciones en torno a sus planes en Jarablos. Sin embargo, el informante señaló que los bombardeos están atacando blancos del grupo EI y no a fuerzas kurdas.

Tire y afloje con el régimen de Al Asad

Turquía ha sido un feroz oponente del presidente sirio Bachar al Asad y un proveedor principal de los rebeldes que desde el año 2011 buscan derrocarlo. Pero el gobierno de Recep Tayyip Erdogan es igualmente opuesto a los acelerados avances realizados por los kurdos sirios durante una guerra de más de cinco años que ya se cobró 290 mil víctimas en ese país.

La intervención militar que ayer Turquía inició en Siria generó la reacción inmediata del régimen de al Asad.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Siria consideró la acción militar una "violación flagrante" de la soberanía del país.

En un comunicado, el régimen sirio "condena el cruce de la frontera turco-siria por tanques y blindados turcos en dirección hacia la ciudad de Jarablos con cobertura aérea de la coalición liderada por Washington".

Más allá de las diferencias, la coyuntura parece acercar a Turquía y Siria. Tras el golpe de Estado fallido en su contra del 15 de julio, Erdogan reclamó por la falta de apoyo de las potencias de Occidente y al mismo tiempo comenzó a negociar con Rusia e Irán, dos gobiernos aliados de Al Asad.

Por el momento ninguna potencia occidental condenó la operación turca, que ha coincidido con un viaje del vicepresidente estadounidense Joe Biden a la capital turca, Ankara.

De todos modos, esa cercanía con Rusia e Irán puede ser una carta de acercamiento de Turquía al régimen sirio.

El primer ministro turco, Binali Yildirim, reconoció por primera vez hace unos días que el presidente sirio Al Asad es uno de los "actores" en Siria y que como tal es posible "hablar con él para la transición".

Para el director del programa de investigación turco en el Washington Institute, Soner Cagaptay, la caída de Al Asad ha dejado de ser el principal objetivo de Turquía, y ahora la prioridad es detener el avance de los kurdos en el norte de Siria.

Fuente: The Washington Post y agencias

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