Tutor versus mentor

¿Qué es lo que necesita para su emprendimiento? El Consultor en Desarrollo Emprendedor, Santiago Aramendía, expone sus diferencias

Buscar apoyo en los primeros años de vida del emprendimiento, cuando el mismo es más frágil, es muy recomendable. Afortunadamente existen instituciones y redes dispuestas a ayudar a los emprendedores y brindarles apoyo profesional y experimentado.

Es allí donde suelen surgir las figuras del tutor y del mentor. Pero, ¿cuál es la diferencia? y como emprendedor, ¿qué necesitas; un tutor, o un mentor?

No siempre queda clara la diferencia de roles y cuándo recurrir a uno u otro. Si bien ambos son deseables en los comienzos, un tutor es mayormente recomendable en la etapa de diseño y gestación del proyecto para un mejor aterrizaje de la idea en un modelo o plan de negocios.

Por otro lado, será más provechoso el consejo de un mentor en las etapas de puesta en marcha y desarrollo inicial, donde el día a día del negocio y la realidad de mercado suelen ser agobiantes para el emprendedor, y el consejo y la mirada externa (descontaminada) de alguien que ha vivido (y sobrevivido) a experiencias similares en su negocio, es muy preciado.

Es común encontrarse con emprendedores que recurren simultáneamente a varias instituciones de apoyo, donde muchas de ellas ofrecen fortalecimiento mediante tutorías o mentorías.

Lo que suele suceder es que los diferentes tutores y/o mentores les recomiendan líneas de acción distintas. ¿A quién hacerle caso? ¿Qué sería lo correcto hacer? En negocios, al igual que en la vida, nunca hay una única respuesta a determinado problema, y por mayor asesoramiento que tenga, la decisión última recae siempre en el emprendedor. No hay otro responsable.

El tutor suele tener un perfil profesional de tinte más académico, si bien no necesariamente se dedica a la docencia. Puede ser un consultor que ayude al emprendedor en determinada temática.

El mentor por otro lado, es alguien que ha vivido el proceso de creación y desarrollo de un negocio, u ocupa una posición destacada dentro de una organización; y habla desde la experiencia.

Al igual que los médicos, están los tutores que son especialistas en determinada área de actividad, o aquellos muy buenos generalistas que ayudan a organizar el negocio, atendiendo varios frentes de batalla.

En mi experiencia, el emprendedor muchas veces viene con lo que cree es un problema en comercialización (precisa promocionarse y vender más), pero cuando uno empieza a indagar y a realizar preguntas para establecer un diagnóstico inicial, nota que existen grandes problemas de base que deben ser atendidos primero, para cimentar la estrategia y las acciones futuras.

Esos problemas suelen referir a baja productividad por inexistencia de procesos definidos, un modelo de negocio poco claro o no validado, una estructura de costos elevada y precios que dejan un margen pequeño, productos con escasa diferenciación y valor percibido, entre tantos otros.

Y es que cuando se trata de emprendimientos, difícilmente haya un problema que sea solo de ventas, o solo de finanzas o de producto, sino que suelen ser multicausales; y es ahí donde un tutor generalista es el más adecuado para ayudarlo en una primera instancia.

Para ello, es conveniente que el tutor tenga conocimientos de marketing, finanzas, algo de tecnología e e-commerce, además de manejar con soltura las herramientas para modelado de negocios y metodologías ágiles en desarrollo de proyectos.

Luego, y a demanda, el tutor más generalista servirá de nexo para involucrar a otros profesionales especialistas que refuercen determinadas áreas específicas del emprendimiento (contabilidad, contratos o aspectos legales, comercialización, tecnología, etc).

Otra gran diferencia es que el tutor es remunerado en su función, mientras que el mentor suele ofrecer su tiempo de forma honoraria, donde su motivación principal pasa por devolverle algo a la sociedad, contagiarse de la energía y la pasión del equipo emprendedor, a la vez de mantenerse actualizado y al día con las tendencias, aprendiendo de nuevos negocios.

Tanto el tutor como el mentor suelen aportar sus redes de contactos (su network) al emprendedor, las dos muy valiosas en cualquier etapa del proyecto.

Ambos enseñan, pero mientras que el tutor lo hace mayormente desde la teoría, el mentor aconseja desde la experiencia. Los dos juegan el rol de “abogado del diablo” realizando preguntas a veces incómodas, que hagan reflexionar al emprendedor.

Puede suceder que se den ambos roles simultáneamente, o se confundan debido a la experiencia emprendedora que pueda tener el propio tutor/consultor. Pero no le pidas a un mentor que te ayude a realizar un plan de negocios; es una tarea más propia de un tutor. Las preguntas que le hagas a uno y otro, deberían ser distintas.

La mentoría no solamente se limita a aconsejar sobre el negocio, sino a motivar y provocar cambios en los valores, las actitudes y las competencias personales del emprendedor. Para ello, el mentor no suele imponer o dar una respuesta directa, sino ayudar a que el emprendedor la descubra, realizándole las preguntas adecuadas. 

El mentor, a veces termina invirtiendo en el proyecto, por lo que si buscas inversor, es muy aconsejable que comiences pidiéndole mentorazgo, en lugar de dinero. Una vez que se conozcan y establezcan una relación de confianza, mientras el negocio avanza, es más probable que despierte su interés en invertir en ese equipo.

* Consultor en Desarrollo Emprendedor


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