UE confía en la cintura de Tusk para un momento complejo

El polaco fue reelecto y buscará restaurar la unidad del bloque
El polaco Donald Tusk, a quien los mandatarios europeos renovaron ayer jueves su mandato al frente del Consejo Europeo, tendrá como principal tarea mantener la unidad de los 27 durante las negociaciones del brexit, después de forjarse una imagen de líder en las crisis griega y migratoria.

Tusk fue reelegido hasta noviembre de 2019 como una señal de "estabilidad", en un momento en que el bloque debe hacer frente a las negociaciones de divorcio con Reino Unido.

Sus inicios como coordinador del trabajo de los dirigentes europeos y como representante de la UE ante el mundo a partir de diciembre de 2014 no fueron fáciles, ya que no quería "realmente implicarse en la crisis griega", como explica Janis Emmanoulidis, del European Policy Center.

"Pero finalmente tuvo que tomar la situación entre sus manos. En la cumbre del euro, en julio de 2015, obligó a todas las partes a encontrar un compromiso y contribuyó para prevenir lo peor", añade el analista de este centro de análisis de Bruselas.

A partir de entonces, el exprimer ministro polaco (2007-2014), de ceño firme y ojos azul acero, empezó a ganarse la imagen de líder hábil para mantener la unidad en situaciones críticas para el bloque, que se puso de manifiesto de nuevo durante la crisis migratoria.

Durante el pico de llegadas de migrantes en 2015, Tusk se distanció de la política de solidaridad defendida por su mentora, la jefa del gobierno alemán Angela Merkel, al abogar por una mayor defensa de las fronteras exteriores del bloque, algo que no resultó del agrado de Berlín.

Sin embargo, Tusk apostó por "el caballo ganador, ya que Merkel tuvo que recalibrar su política", apunta Emmanoulidis.

Ahora, la canciller alemana defendió su reelección como "una señal de estabilidad para la Unión Europea", e incluso su homóloga británica Theresa May consideró que hizo "un buen trabajo".

El estilo del segundo presidente del Consejo Europeo, quien se ganó la reputación de pesimista por no decir apocalíptico, contrasta con la de su predecesor Herman van Rompuy (2009-2014), un político belga amante del haiku y también conocido por su sentido del compromiso.

"La dura verdad es que el brexit será una pérdida para todos nosotros, no habrá tartas en la mesa para nadie, solo habrá sal y vinagre", advirtió Tusk en octubre sobre la futura salida de Reino Unido, la primera de un país en casi 60 años de proyecto europeo, y que de cumplirse los plazos previstos, le tocará vivir como presidente del Consejo.

Su elección en 2014 representó la influencia cada vez mayor en Europa de los expaíses de la órbita soviética un cuarto de siglo después de la caída del muro de Berlín, un "símbolo" de que la UE tuvo "en cuenta la sensibilidad de los países del centro y del este de Europa", según una fuente diplomática europea.

Tusk, nacido hace 59 años en Gdansk, perteneció al movimiento Solidaridad que hizo caer el sistema comunista en Polonia.

Bajo ese régimen, este historiador llegó a crear una empresa de pinturas en un contexto de control de la economía.

Protector de valores europeos

En 2007, Donald Tusk se convirtió en primer ministro de Polonia al arrebatar el poder a los hermanos gemelos conservadores Kaczynski, tras lo cual se generó una campaña en su contra para que no fuese reelecto como presidente del Consejo Europeo.

Desde su vuelta al poder en 2015, el partido conservador Derecho y Justicia recrudeció sus críticas contra Tusk por "violar brutalmente" su neutralidad.

Pero Tusk defendió su imparcialidad y su papel como protector "de los valores y principios europeos".

Fuente: AFP

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