Un amor y varias mentiras

Me casé con un boludo reúne nuevamente a Adrián Suar y Valeria Bertuccelli
La extensa lista de comedias románticas argentinas suma esta semana un nuevo ingreso, con un filme que cuenta con dos caras conocidas al frente y una trama que promete al menos hacer pasar un buen rato en la sala.

Me casé con un boludo está protagonizada por Valeria Bertuccelli (Luna de Avellaneda, Un novio para mi mujer) y Adrián Suar, quien –como suele ser habitual tanto en cine y televisión– también actúa como productor. La dupla ya había trabajado en conjunto en Un novio para mi mujer.

Suar interpreta a Fabián Brando, una estrella de cine tan pedante e insoportable como famosa, quien se enamora de Florencia Córmik (Bertuccelli), una actriz novata, insegura, con poco talento y agredida continuamente por el director de la película que están filmando juntos, que sin embargo es el responsable de que ella esté en la producción, por el simple hecho de que se acuesta con él.

La historia romántica avanza rápido, y pronto la pareja de actores se casa. El problema es que Florencia se da cuenta rápidamente de que en realidad no se enamoró de su colega, sino del personaje que interpretan en la película.

Brando se entera y decide recuperarla. En el estilo habitual de los personajes de Suar, que rápidamente se hacen queribles y simpáticos, reclutará a un guionista para que le arme una guía que incluya todo aquello que el personaje tiene y él no, para convertirse en la persona que su esposa busca.

La película cuenta con la dirección de Juan Taratuto, responsable también de Un novio para mi mujer, así como de los filmes No sos vos, soy yo y Papeles en el viento, la adaptación de la novela de Eduardo Sacheri que se estrenó el año pasado en los cines locales.

Me casé con un boludo cuenta además, tal como ya lo muestra el tráiler de adelanto, con la aparición de varias figuras populares argentinas, como Vicentico (esposo de Bertuccelli), la actriz Griselda Siciliani o la cantante e intérprete Lali Espósito, quienes configuran una galería de cameos al mejor estilo de las comedias románticas estadounidenses (Esta chica es un desastre, por nombrar un ejemplo reciente).

Esto también cumple la función de reírse del mundo de la farándula y de los propios actores, tanto por la propia trama de la película como por la burla a momentos y personajes habituales del mundo mediático argentino.

A modo de curiosidad, la película originalmente llevaba por título Infelices, aunque Suar, en su papel de productor, decidió en el último día del rodaje cambiarlo por el definitivo, una decisión que generó una división entre el elenco pero finalmente fue aceptada, según publica el diario argentino La Razón.

Si bien la película busca establecer una polémica al remarcar que se necesita actuar para agradarle a los demás, desde sus avances también se percibe que es una comedia romántica clásica y con todos los condimentos necesarios para ser efectiva.


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