Un ángel en el exilio

Rimbaud en Java, El viaje perdido, del periodista y escritor estadounidense Jamie James, es un emocionante ejercicio de crítica literaria sobre uno de lospoetas más revolucionarios de la historia

Los buenos libros tienen siempre una frase menor, un pasaje a veces que emociona al lector de forma particular, y que logra hacer volar su imaginación más allá de todo cálculo previo del autor.

Quizá por ello Jorge Luis Borges consideraba que los lectores eran cisnes aun más tenebrosos que los propios escritores, y por algo también todo amante de los libros tiene en su haber esa obra menospreciada por el mundo, que sin embargo él coloca en un altar personal y convierte en fetiche.

Es difícil hallar esa línea menor en los poemas de Arthur Rimbaud (1854-1891) que se reproducen en este estupendo Rimbaud en Java, el viaje perdido, de James, sobre el niño prodigio de las letras francesas, pues tanta es su perfección literaria, tanta su luminosidad cósmica. Pero sí es posible encontrar un sinfín de disgresiones deliciosas que aporta el autor a lo largo de todo el volumen, que hacen que el lector se detenga y vuele con sucesos mencionados lateralmente por este crítico literario de elegante prosa y mente inquisitiva.
En una página, por ejemplo, se dedica a reflejar lo que significó Oriente para los europeos del siglo XIX: la aventura, el sexo sin límites, las drogas, los paisajes paradisíacos, los usos y costumbres de otras culturas, los ídolos ancestrales. Y es imposible no reflexionar al leerlo sobre el agotamiento del mundo actual, su previsibilidad, donde no hay ya un rincón que no haya sido descubierto, ni monumento fotografiado, ni cultura sin su correspondiente documental, ni paraíso escondido.

Estos momentos mágicos de la literatura ocurren constantemente al leer este libro donde se conjugan perfectamente la biografía con la crítica literaria, el Oriente con el Occidente, la aventura del hombre y la del poeta.

Parte el viaje de la propia obra de Rimbaud, una fuerza de la naturaleza que a los 15 años era capaz de producir “imágenes que pertenecen a este mundo, pero que no lo describen”, porque Rimbaud “no escribió sobre la condición humana; aspiraba a una condición inhumana”.

Después de analizar con brillantez la obra del autor de Una temporada en el infierno, James cuenta su tormentosa vida, sus decisiones más insólitas como abandonar la literatura a los 21 años, su amor prohibido con el también poeta Verlaine y su constante búsqueda de una percepción superior a través del ajenjo y el hachís.

Y solo después, cuando el lector está empapado de la mística, del aura de excepcionalidad que rodeaba al poeta, comienza a relatar el episodio que da título al texto, el inverosímil viaje de Rimbaud a Java como fusilero a las órdenes del ejército colonialista holandés.
James traza diversas hipótesis de lo que pasó durante los seis meses que Rimbaud estuvo desaparecido en la isla, ya que desertó a las dos semanas de tocar tierra firme y reapareció en Francia para fin de año sin dar explicaciones. Nada se sabe de esa aventura, no hay documentos, ni testigos; es un misterio aún sin aclarar al que el autor dedica varias páginas interesantes en las que vuelca su amplio conocimiento del territorio, ya que vive en Bali, Indonesia.

La amenidad de sus elucubraciones sobre el viaje, el exotismo descrito, y las magníficas páginas finales del libro dedicadas a la cultura oriental completan un trabajo sobresaliente. Como Alejandro, como Byron, Rimbaud transformó su vida en una obra de arte casi tan perfecta como sus inolvidables versos en prosa. Este libro lo cuenta todo, y de manera ejemplar.


Fuente: Andrés Ricciardulli

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