Un antes y un después

Brasil cumplirá el anhelo de ingresar con carne vacuna refrigerada al mercado de EEUU, un hecho que significará un nuevo desafío para Uruguay, que deberá aumentar la diferenciación de su carne
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Cuando a mediados de 2003 Uruguay logró el ingreso a EEUU sin necesidad de abandonar la vacunación contra la fiebre aftosa empezó una revolución en la ganadería uruguaya que trajo cambios tecnológicos fuertes, un aumento marcado en el precio de exportación y la llegada de las principales empresas frigoríficas brasileñas al territorio uruguayo.

Para esas empresas la puerta que Uruguay había abierto les permitía poner sus marcas en las góndolas de EEUU –principal consumidor mundial de carne vacuna– algo que tiene un altísimo valor.

Ahora ese valor lo alcanzarán directamente. Tal vez ya en este mes de agosto que está por comenzar, las empresas brasileñas estén embarcando contenedores rumbo a EEUU con carne vacuna refrigerada. El ministro de Agricultura de Brasil, Blairo Maggi, espera firmar esos acuerdos en estos días.

Al respecto, Miguel Gularte, presidente para el Mercosur de JBS, la mayor empresa productora de carne del mundo, aseguró que espera la habilitación plena en los próximos 15 días, y ese hecho marca un antes y un después para la ganadería uruguaya.

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Si EEUU efectivamente aprueba la entrada de Brasil significará al menos una de dos cosas: que la fiebre aftosa como barrera paraarancelaria ha perdido vigencia y ha entrado en decadencia, o que el grado de excelencia sanitaria de Brasil es realmente importante. Es difícil pensar que un país tan extenso, con zonas de selva con ganadería, y una extensa frontera seca con Paraguay con ganaderos brasileños a ambos lados sea recibido sin resistencia alguna por los celosos ganaderos estadounidenses.

Una cosa es el diminuto Uruguay con sus transparentes praderas; otra cosa es la potencia exportadora brasileña con sus diversidades geográficas y sociales, y su gigantesco potencial exportador.

Sin embargo, Gularte fue contundente tras hacer consultas con los funcionarios del gobierno brasileño. En su opinión, el mercado estará operativo el mes que viene. "Y cuando digo en agosto digo la semana que viene o la otra", acotó.

Hace un año EEUU había modificado sus reglamentaciones sanitarias de modo tal que Brasil y Argentina quedaban mucho más cerca de acceder a ese mercado.

Ahora parece que el momento en el que los contenedores brasileños naveguen al norte en competencia con los uruguayos ha llegado.

Por un lado puede tomarse como un indicio de una demanda muy fuerte que debe ser satisfecha. La otra mirada es la que obliga a acentuar en la necesidad de aumentar la diferenciación por un lado y bajar costos o aumentar la productividad por otro.

El mayor exportador del mundo –descontando a India–, y sin dudas el país con más potencial productivo por desarrollar, ya pelea codo con codo con Uruguay en China. Dispone de las mayores empresas del mundo en materia de carnes y con una integración vertical formidable. Y apunta a abrirse paso en el mundo.

El cupo al que Brasil puede acceder es el triple del que tiene Uruguay.

Tal vez sea un cambio que empiece a poner a toda la economía brasileña nuevamente de pie. Pero que en un plazo no muy largo ponga también a la carne brasileña en el resto del Nafta: Canadá y México.

Gularte estimó el cupo para Brasil entorno a las 60 mil toneladas anuales, un volumen que triplica al de Uruguay. También estimó que los productos que Brasil exportaría no serían muy distintos a los que ya está colocando Uruguay en ese mercado.

De esta forma, Brasil se consolida como un gran exportador próximo a liderar a nivel mundial superando a India –que en realidad tiene una oferta diferente– y a Australia, que tiene menor potencial de crecimiento en el mediano plazo.

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La apertura de Brasil es naturalmente muy importante en sí misma. Brasil es un enorme productor y un exportador de primera línea. Que además está también cerca de entrar a un cupo fundamental para las exportaciones de carne uruguaya en Europa, el 481.

Brasil tiene un rodeo estimado entre 215 y 225 millones de vacunos que crece establemente en 6 millones de animales cada año, la mitad de todo el rodeo uruguayo –que no crece–. Exportó el año pasado 1,7 millones de toneladas de carne vacuna, que serán 1,85 millones este año y posiblemente sea el año próximo el primer país en alcanzar los 2 millones de toneladas exportadas en un año, porque además el consumo interno se mantendrá limitado por la incertidumbre económica.

Pero es un dato relevante además porque anticipa otras aperturas de mercado que seguirán ocurriendo en la región y que continuarán recortando las exclusividades que Uruguay tiene.

A la competencia en el mercado de China se viene la llegada de exportadores de la región al Nafta. Argentina en buena relación con EEUU no demorará en negociar su regreso a ese mercado. Y Paraguay ya trabaja en eso, y antes de entrar en EEUU estará ingresando en el mercado de China, donde sumará su competencia con un precio más bajo sobre la carne uruguaya.

Los ganaderos de los demás países del Mercosur están apostando al crecimiento. En el caso de Brasil, después de una cierta liquidación de su rodeo, con una faena de vacas superior a los 11 millones en 2012 y 2013, ha sostenido en 2014 y 2015 una faena baja de vacas, que puede estimarse en 10,5 millones. Y este año se mantendrá en niveles similares. Es decir una apuesta a la expansión de la producción que se expresará con fuerza a partir de 2018.

Lo mismo está sucediendo con las ganaderías de Argentina y Paraguay. No solo están gradualmente acercándose o abriendo mercados en los que Uruguay antes exportaba sin competencia regional. Además están todos los países de la región en una lógica de retener vientres para expandir la producción de mediano plazo. Aunque Argentina demorará en aumentar la competencia, en dos años empezará a aumentar su producción, mientras que Brasil y Paraguay ya crecen en forma sostenida.

Uruguay deberá acentuar sus esfuerzos de diferenciación para mantener un lugar destacado en el mundo y construir un precio que sea capaz de resistir la oferta de los países vecinos, que tal vez no tengan atributos que el producto uruguayo tiene, pero que ejercerán una rivalidad muy fuerte y tendrá capacidad para proponer precios más bajos a los importadores.

Brasil se consolida como el gran proveedor de carne a nivel mundial en sus tres variantes. Nuestro diferencial sanitario con los países de la región tiene sus días contados. Empieza una etapa más exigente para la cadena cárnica uruguaya.

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Brasil prevé una década de crecimiento en carne


El Ministerio de Agricultura de Brasil y Embrapa divulgaron proyecciones para el agro del país por los próximos 10 años y las previsiones confirman una fuerte expansión en la producción de carne vacuna, de ave y de cerdo.

En la agricultura, continuaría la expansión del maíz y la soja, más moderadamente del trigo y una caída persistente en el área de arroz.

En lo que refiere a las carnes, la de mayor crecimiento en producción será la de pollo, que sostendría un crecimiento promedio de 3% por año a lo largo de la década. La carne porcina crecería 2,7% y 2,4% la vacuna. En el acumulado los números de Brasil impresionan: pasará de 26 a 34 millones de toneladas. Un aumento de 30%.

Dado que el crecimiento de la producción será a una tasa mayor que la del crecimiento del consumo interno, las exportaciones de carne vacuna tendrán una fuerte expansión. De los 1,9 millones de toneladas de carne vacuna que exportará este año, pasará a 2,6 millones exportadas en 2026. Ese aumento de las exportaciones será gradual este año y el próximo porque se mantendrá la retención de vacas. La producción y exportaciones aumentarán marcadamente entre 2018 y 2020, de acuerdo a las proyecciones divulgadas esta semana.

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