Un atisbo de esperanza para poner fin a la guerra en Yemen

Anoche comenzó un alto el fuego después de un año de combates
Un alto el fuego en la guerra en Yemen entró en vigor anoche. El objetivo de la medida auspiciada por la ONU es sentar las bases de una solución en las negociaciones de paz previstas el 18 de abril en Kuwáit.

Esta nueva tregua tiene más posibilidades de éxito que las anteriores, estiman los expertos. Llega precedida de una desescalada en los combates entre los rebeldes chiitas proiraníes hutíes y Arabia Saudita, a la cabeza de una coalición árabe-sunita que los combate desde marzo de 2015.

La intervención saudí y sobre todo los presuntos atropellos cometidos por la coalición árabe han suscitado críticas y presiones occidentales discretas sobre Riad para hallar una salida al conflicto.
"Por primera vez, los grupos que pueden poner fin a las operaciones militares de más alcance, en particular los saudíes y los hutíes, parecen más dispuestos a hacerlo", afirmó April Longley Alley, experta en Yemen en el International Crisis Group (ICG).

Este acuerdo puede "conducir a un cese total de las acciones militares y abrir perspectivas claras para el diálogo interyemení en Kuwáit", agregó Abdesalem.

El portavoz de la coalición árabe, el saudí Ahmed Asiri, ya había anunciado en marzo el próximo final "de las principales operaciones" militares en Yemen.

Estados Unidos lo aplaudió, al igual que las organizaciones humanitarias, preocupadas por las víctimas de esta guerra.

Los combates y los bombardeos aéreos continúan en distintos frentes, pero el conflicto parece estancarse. Ni las fuerzas progubernamentales, apoyadas por la coalición árabe, ni los hutíes y sus aliados -o sea las unidades del ejército partidarias del expresidente Alí Abdalá Saleh- logran avances significativos sobre sus contrincantes.

"Se han ejercido fuertes presiones internacionales sobre los protagonistas y sus aliados regionales para acabar con las hostilidades", asegura Riad Qahwaji, director del instituto de Oriente Medio y el Golfo para los análisis militares (Inegma). "Yendo a negociar a Riad, los hutíes optaron por una solución unilateral, excluyendo a su aliado Alí Abdalá Saleh", añade.

La marginación de Saleh, todavía influyente en Yemen, país que dirigió durante más de 30 años, puede agradar al presidente Abd Rabbo Mansur Hadi y a Riad pero también podría obstaculizar un proceso político.

Sobre todo porque el clan Hadi está debilitado por la reciente destitución del primer ministro Jaled Bahah.
"Aunque se ponga fin a las operaciones militares de mayor alcance, el camino de la paz en Yemen será largo y difícil y el conflicto interno puede continuar por un tiempo", advierte April Longley Alley.
Un oficial saudí coincide con ella: "Hacer la guerra es una cosa, estabilizar un país es otra muy distinta".

Fuente: AFP

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