Un búmeran para el gobierno

La masiva protesta de los productores agropecuarios es mucho más que un reclamo de un sector por el ajuste fiscal

La masiva protesta de los productores agropecuarios el martes es mucho más que un reclamo de un sector por el ajuste fiscal a través de las tarifas de servicios públicos. Es una advertencia al gobierno, en una rebelión pacífica pero estentórea, contra un encarecimiento abusivo que amenaza al sector más dinámico de la economía, esencial en momentos en que el crecimiento decae. La comparte, además, la casi totalidad de la población, castigada por igual por los aumentos. Así quedó demostrado a lo largo del tránsito enlentecido por la concentración simultánea de miles de productores rurales en 11 puntos en rutas nacionales de todo el país.

Normalmente manifestaciones de este tipo provocan una reacción adversa de quienes ven dificultado su tránsito. Pero en este caso, quienes pasaban por los puntos ocupados por los productores expresaban su apoyo con gritos de aliento y bocinazos. El respaldo incluyó hasta a turistas argentinos. Todos recibían de buen talante los panfletos que distribuían los manifestantes, que expresaban con precisión que “sin el campo, Uruguay no tiene futuro”. Pese a la generalización de la protesta, sin embargo, el gobierno mantiene el rumbo equivocado de no explicar con transparencia. A nadie se le escucha reconocer públicamente que la grave situación financiera del país es culpa directa de los errores de gestión de los dos primeros gobiernos del Frente Amplio, por el gasto descuidado y excesivo en la terminada década de bonanza.

Al contrario, cuando alguien habló fue para tratar de disfrazar la realidad. Así lo hizo el subsecretario de Economía y Finanzas, Pablo Ferreri, con la ingenua argumentación de que no se trata de un ajuste fiscal. Otra intervención desafortunada fue de la senadora Lucía Topolansky. Afirmó que la movilización del agro, del gremio de camioneros y de todos los que la apoyaron, tenía una motivación política generada por la oposición. Que partidos opositores traten de sacar rédito de protestas contra un gobierno entra en el juego de un sistema democrático. Pero es irreal presumir que los miles de participantes en las manifestaciones, de terratenientes hasta pequeños tamberos y granjeros, pertenecían todos, sin excepción, a partidos opositores.

Topolansky sostuvo también, en declaraciones por televisión, que las deudas impagas al sector lechero por ventas a Venezuela es un problema entre privados del cual el gobierno es inocente. Fue el gobierno, sin embargo, quien concluyó un acuerdo con el régimen del presidente Nicolás Maduro para el pago a los exportadores, anunciado con bombos y platillos por el presidente Tabaré Vázquez como “oxígeno puro” para el país. Pero los US$ 267 millones con que ANCAP saldó una deuda por petróleo venezolano y que iban a quedar en Uruguay para pagar a los exportadores terminaron misteriosamente en un banco de China, dejando a los productores con un palmo de narices y en blanco al presidente. El resultado es que muchos productores ya no pueden solventar su funcionamiento y enfrentan hasta el cierre de sus actividades. Ya hemos señalado la renuencia del sistema político, bajo diferentes gobiernos, a sacarle el cuerpo a sus culpas y a tratar de eludir claudicaciones en vez de admitirlas y explicarlas. Ha vuelto a ocurrir ahora, víctima de una falta de transparencia que, por distorsión de la realidad, se está convirtiendo en un búmeran contra la administración Vázquez.


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El Observador

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