Un combate teatral y multimedia a tres voces

El Auditorio albergará el musical de los españoles Albert Pla, Fermín Muguruza y Refree
Con solo tres intérpretes en el escenario y algunos cubos sobre las tablas, el combate es el telón de fondo. Explosiones, conciertos por la paz y bombardeos invaden la gran pantalla de Guerra, un musical multimedia que llega hoy al Auditorio Adela Reta por única oportunidad de la mano de los músicos españoles Albert Pla, Fermín Muguruza y "Refree", Raül Fernández.

En la dinámica bélica, cada artista tiene su rol, amparado por una misión de paz que llega a una ciudad indeterminada y desata su voluntad sobre ella. Mientras que Pla hace las veces de soldado, primero ingenuo y después desbordado por la violencia y el autoritarismo del conflicto, Muguruza es la ciudad, híbrido entre animación y realidad, que muestra su propia evolución, endureciéndose cada vez más ante la imposición ajena. Refree, en tanto, encapuchado y misterioso, se impone entre los dos bandos, una presencia casi inexplicable, definida por el concepto de los mercados, cuyos intereses también están en conflicto.

A lo largo del espectáculo, canciones, proyecciones y diálogo mediante, la disputa se presenta como la única salida, tanto para los personajes como para la reflexión que los artistas buscan despertar. La "guerra" que da título al espectáculo no es tan explícita como su concepto, sino que siempre se debate en las implicancias de las fuerzas humanitarias y las misiones de paz, planteadas por Pla como conceptos oximorónicos, que hacen que Guerra sea un espectáculo irreverente tanto sobre los estragos de los enfrentamientos como las contradicciones del lenguaje.

En ese planteo, que también versa sobre el control y el temor, el público a veces es ubicado en el lugar "de espectador del espectáculo, a veces de espectador pasivo de la guerra, que ves cada día, que te rodea. Creo que en algún momento el público se siente así", comenta Pla.

Reconocido y polifacético cantautor de origen catalán, Pla lleva 25 años de carrera tanto en música como en teatro y cine, y, más recientemente, en literatura, con la obra España de mierda. "Yo ya había hecho bastantes espectáculos de teatro, con dramaturgia, y tal vez lo más entretenido (de Guerra) fue la parte de los videos y el mapping, con lo que yo había trabajado muy poco, y coordinar las sincronías y las escenografías que van planteando los videos, o los personajes que se pueden sacar de allí", agregó el barcelonés.

Con una escenografía tangible, despojada, la pantalla cobra un lugar fundamental, aliado de ambos bandos. El mapping "ayuda a explicar otros puntos de vista y te sumerge en paisajes, puedes ilustrar canciones o enmarcarlas en un sitio muy complejo, puedes jugar con ello. Es muy sugerente", agrega Pla.

Oscilando desde el pop, el hip-hop y el rap hasta el rock industrial y la electrónica, la música de Guerra fue compuesta por Refree, cantautor mayoritariamente abocado al jazz, quien generó las "bases musicales" sobre las que Pla y Muguruza construyeron el texto. "Es un poco rara la obra, entonces cada uno ha tenido que sumergirse en mundos bastante desconocidos", comenta Pla, quien ha despertado la atención del público tanto por su estilo interpretativo como por sus declaraciones sobre España y la independencia catalana. Para Muguruza, quien cumple su primer rol como actor, las canciones de Guerra implican ir por un costado más melódico de lo usual, diferente del estilo punk de su banda Kortatu, y del reggae y dub de su segunda agrupación, Negu Gorriak.

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