Un conflicto que comenzó con dos despidos y puso en riesgo el abastecimiento del supergás

El gobierno apuesta al diálogo, pero la planta de Riogas está paralizada desde hace un mes y eso afecta a todo el mercado
Ya van más de 30 días desde que el servicio de envasado y distribución de supergás se vió desestabilizado como consecuencia de un conflicto entre la empresa Riogas y el Sindicato Único de Trabajadores de Supergás (Suts). Un conflicto que para el Ministerio de Trabajo es "extraño" y que fue caracterizado por los distribuidores de supergás como "el peor en la historia" del sector.

Pese al riesgo constante de desabastecimiento y las varias instancias de negociación, el gobierno aún no ha podido poner punto final a este asunto que, según el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, está en situación de "intransigencia" de ambas partes.

"Estamos ante una intransigencia en este momento de ambas partes. Desde el ministerio hemos venido haciendo propuestas reiteradamente y en este momento podemos decir que desde la empresa y trabajadores no encontramos respuestas a las propuestas que hemos hecho desde el gobierno", dijo el pasado domingo Murro a Telemundo.

Consultado el domingo por Telemundo, Murro reconoció que se está al frente de "un conflicto extraño" y que se están "barajando distintas alternativas" para solucionarlo, pero que el diálogo seguirá siendo la apuesta principal. Del mismo modo se expresó este lunes, luego del Consejo de Ministros: "Estamos a la espera de las negociaciones que en este momento están sucediendo en el Ministerio de Trabajo".

El conflicto

A principios de setiembre, la empresa Riogas despidió a tres trabajadores de un local en Maldonado que fueron encontrados manejando un arma de fuego (rifle) durante la jornada laboral. El sindicato de trabajadores manifestó el inmediato rechazo a la medida por entender que los despidos fueron "arbitrarios". A partir de allí, comenzaron medidas de protesta en la planta de envasado, solicitando el reintegro de los trabajadores.

El conflicto se agravó semanas después cuando Riogas despidió a otros 11 trabajadores de la planta de envasado. Las medidas sindicales se endurecieron y conllevaron a un paro nacional en todas las plantas de envasado y, por lo tanto, desabastecimiento.

Luego del paro, las demás plantas retomaron su normal funcionamiento pero no así la de Riogas que envasa cerca del 43% de las garrafas que se distribuyen en el país.

Según el gobierno, al momento no hay desabastecimiento pero sí demoras en el servicio. En tanto, desde la Asociación de Distribuidores de Supergás (Adisup) aseguran que el desabastecimiento existe y que la inactividad de Riogas pone en riesgo a unos 2.500 puestos de trabajo.

Desde la asociación responsabilizan a las autoridades por no tomar medidas al respecto, por lo que evalúan la posibilidad de hacer un juicio contra el Estado por daños y perjuicios.

La estrategia del gobierno

Hasta el momento, la estrategia del gobierno para destrabar el conflicto ha sido la apuesta al diálogo entre las partes y el planteo de propuestas que, como dijo Murro a Telemundo, no encontraron aprobación por parte de los involucrados.

Otra de las tácticas fue emitir el decreto que autoriza el envasado de garrafas de cualquier color, para hacer que las demás empresas envasen las garrafas de supergás y así poder cumplir con la demanda. Sin embargo, esta medida terminó por agravara la situación y molestar a la empresa Riogas, al entender que la medida "atenta contra la seguridad del consumidor".

Pese a la duración del conflicto, el gobierno es partidario de evitar el decreto de la esencialidad. "No podemos vivir de esencialidad en esencialidad, sino dialogando para encontrar solución a las diferencias", dijo en setiembre el subsecretario de Trabajo, Nelson Lustaunau, cuando el sindicato decretó un paro.

Esta postura fue reiterada luego por el Director Nacional de Trabajo, Juan Castillo, quien aseguró que se estaba trabajando para evitar "la declaración de los servicios esenciales".


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