Un cuento argentino

Kóblic, con Ricardo Darín, convierte los "vuelos de la muerte" en wéstern
La última vez que Ricardo Darín colaboró con el director Sebastián Borensztein la clave era cómica.
Malhumorado y frío, Darín hacía las veces de Roberto, un ferretero que acoge a un joven chino que, pese a no saber una sola palabra de español, busca frenético a su tío en algún lugar del país.

Sin embargo, una nueva colaboración entre el actor y el realizador se aleja de las risas de incomprensión que articulaban Un cuento chino (2011), alpreferir una historia y un paraje igual de sombríos.

Con Kóblic, que se estrenará hoy en los cines uruguayos, Borensztein imprime sinceridad y crudeza a un episodio neurálgico de la historia de Argentina: los "vuelos de la muerte", tratados en el filme sin eufemismos.

Con Darín en el rol principal de Tomás Kóblic, el filme se aleja de lo meramente testimonial y opta por conjugar el wéstern con el cine negro. De esta forma, la película retrata la historia de un piloto de la Armada que, invadido por una repentina conciencia de sus actos, decide abandonar esa fuerza militar en 1977, uno de los momentos más crudos de la dictadura que gobernó ese país entre 1976 y 1983.

Tras participar de uno de los "vuelos de la muerte", Kóblic huye a un pueblo del interior del país, la colonia Santa Elena, donde un amigo lo refugia y le da trabajo. En dicho pueblo, Kóblic recuperará algo de su humanidad perdida de la mano de Nancy, interpretada por Inma Cuesta, quien, junto a Clara Lago (Al final del túnel, 8 apellidos vascos), es considerada una de las jóvenes promesas actorales de España.

trailer ricardo darín

Sin embargo, las dificultades también lo encontrarán con la suspicacia de Velarde, el comisario local, que se obsesionará con descubrir qué hace Kóblic en el pueblo.

Según comentó Darín en una conferencia de prensa, uno de los mayores desafíos fue "no juzgar" al personaje que tuvo que interpretar.

"En este caso Kóblic es un hombre que ha decidido no cometer un crimen, pero que en lugar de ir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos a denunciar los asesinatos, prefiere huir como una rata de campo".

Para Borensztein, el principal atractivo del protagonista es que "entra en una contradicción moral que desarrolla a lo largo de la película. Una buena persona no se levanta a la mañana y se sube a un avión para lanzar gente al mar".

El realizador, además, señaló que la preferencia por la estructura del wéstern, con su clásico forastero, fue "el único abordaje posible para (...) evitar que la historia tenga un vuelco moral hacia ningún lado".
El propio autor lo asegura al Diario Popular de su país:"No hay nada que definir moralmente en todo esto porque está claro de qué se trata desde un comienzo. La idea era plantar un personaje de cine negro, taciturno, muy callado, con mucho adentro, que genera suspenso a cada paso".


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