Un drama de "costumbrismo perverso"

María Onetto habla de Los Corderos, de Daniel Veronese, que se presenta el 22 de marzo en el Solís
Vuelve Veronese al Solís. Así promociona el teatro la vuelta del director y dramaturgo argentino Daniel Veronese y de esa manera se deja constancia que Los Corderos, la obra que se presentará el próximo miércoles 22 de marzo en una única función, no será una obra más. La producción es la primera de una serie de obras internacionales que el máximo escenario montevideano producirá en el año y viene precedida por buenas críticas y la firma de un director reconocido por interpelar a su espectador con textos duros e incómodos.

Esta percepción es reafirmada por la actriz de la obra, la argentina María Onetto, que interpreta el papel de Berta, una mujer que deberá hacer frente a dilemas familiares que involucran la violencia, la mentira y relaciones de un "costumbrismo perverso y un realismo sin magia, terrenal y sucio".

Junto a ella actúan Luis Ziembrowski, Diego Velázquez, Gonzalo Urtizberea y Flor Dyszel.
"Veronese definió el teatro comercial como un teatro que busca el entretenimiento, lo que la gente no habitué espera de una obra", dijo Onetto en un encuentro que mantuvo el viernes con la prensa uruguaya.

"Los Corderos viene al teatro con deseo de proponer un tipo de obra que es incómoda, que puede generar pequeños disensos, que es incómoda en cómo trata el tema familiar, las clases sociales, lo que pasa con las mujeres y los hombres actualmente. Veronese trabaja mucho con la violencia doméstica, tema que le interesa mucho, pero lo desarrolla de forma sutil, no es solemne ni panfletario", explicó Onetto.

La actriz, que a sus 50 años posee una vasta trayectoria en teatro, televisión y cine –actuó por ejemplo en la telenovela Montecristo y en la película Relatos Salvajes–, participa por tercera vez en una obra del director, aunque es la primera que se basa en un texto enteramente escrito por él. Los Corderos tiene la particularidad de que se estrenó por primera vez en Moscú, subtitulada, dado que el director es muy apreciado en Rusia por sus vinculaciones al trabajo de Antón Chéjov.

Si bien la carrera de Onetto se afianzó con fuerza en la actuación, terminó allí por ser un espacio donde su "cúmulo emocional" podía explotar y desarrollarse con fuerza, algo que su licenciatura en psicología, que obtuvo a los 21 años, no le permitía. "Siento que una de las razones por las que soy actriz es porque la vida no me permite ser completamente verdadera, ni genuina ni todo lo intensa que puedo ser, y el teatro sí me lo ha permitido. Cuando sentía que no encajaba, el teatro me tomó y después la gente me acompañó en ese proceso. A veces siento que hay más vida en una de mis funciones que en mi vida cotidiana", dijo Onetto.

La actriz aseguró que gran parte de su evolución como intérprete ha sido por el director de Los Corderos, y que también sirvió como catalizador su creencia de que el actor es "una materia que debe ser obediente".

La obra, además, se presenta en un contexto de lucha por los derechos de la mujer que intenta sacudir los cimientos de una sociedad tradicionalmente machista.

"Siento que Los Corderos, con todo lo que está pasando, se ha ido recontextualizando en esto que está en movimiento, que creo que es imparable y que no tendrá retroceso".

Onetto se crió en un contexto sumamente femenino, por lo que el teatro y la interpretación de ciertos papeles, entremezclados con situaciones personales, la ayudaron a abrazar con "mayor responsabilidad" la lucha de las mujeres en el último tiempo. "En el teatro entendí el lugar más vulnerable de la mujer, nuestra fragilidad", indicó.

Los Corderos tendrá su única función el miércoles 22 de marzo a las 20 horas en la Sala Principal del Teatro Solís . Las entradas están a la venta en Tickantel y boleterías del teatro y van desde $ 280 a $ 450.

Acerca del autor