Un espía dispuesto a contarlo todo

Volar en círculos, del inglés John le Carré, es un libro de memorias muy divertido
Si algo bueno tuvo la guerra fría fue la enorme producción artística que surgió durante las más de tres décadas que duró el conflicto entre los países poderosos de occidente liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética. El cine de la época se ocupó exhaustivamente del asunto, pero más aún la literatura, que a partir de la figura carismática del espía incorporó un nuevo género para deleite de los lectores.

Si hay un título emblemático que resuma todo el fenómeno es sin duda El espía que surgió del frío (1963), de John le Carré. Para calcular el éxito de la novela, basta decir que después de publicarla su autor no tuvo que volverse a preocuparse nunca más por sus asuntos financieros.

Él mismo lo confiesa en la introducción de este Volar en círculos, un libro de memorias muy interesante y divertido, que resulta imprescindible para comprender hasta qué punto las vivencias de le Carré como espía del MI6 británico influyeron en su literatura.

Con un estilo dinámico y sin una pizca de autobombo, el autor repasa su vida a través de un anecdotario jugoso que abarca muchos países, varias misiones y un sinfín de relaciones con personajes influyentes de la historia.

Pero lo que hace al libro distinto es la manera en que le Carré vincula los hechos reales que vivió con sus novelas de espías. Porque cada personaje que creó tiene su correlato en el mundo real, desde el funcionario más intrascendente a la personalidad más destacada.

Aunque sobrio en sus planteamientos, el libro tiene un sinfín de historias donde el humor es el gran denominador común. En un capítulo, por ejemplo, cuenta las dificultades que tuvo que soportar a raíz de la publicación de sus primeras novelas, ya que aún se desempeñaba como espía del MI6 cuando lo hizo y sus colegas no le perdonaban su crítica feroz a la política exterior inglesa.

Le Carré nunca cedió y en parte eso explica el éxito de sus novelas, reconocidas tanto por el público como por la crítica, que siempre destacó su objetividad y profundidad al relatar las contradicciones de los países envueltos en la contienda y en especial de su querida Inglaterra. Que además fuera un germanista apasionado, acrecentó su fama de hombre díscolo, nada afecto a las lealtades eternas o a los odios irracionales.

Por el libro desfilan varias personalidades influyentes como el actor Alec Guinness, el líder palestino Yasir Arafat o el más famoso doble espía europeo Kim Philby. Pero también un montón de diplomáticos y espías de medio pelo que, como él, eran solo un diminuto engranaje en la gigantesca maquinaria de espionaje internacional.

Hay varios capítulos sumamente interesantes, como cuando explica el reparto de Alemania tras la segunda guerra mundial y el destino de miles de nazis que no solo nunca fueron juzgados, sino que en la década de 1960, ocuparon altos cargos en la Alemania occidental, desde magistraturas hasta ministerios.

O cuando analiza la estructura de la KGB y el poder soviético, y lo compara, a partir de dos viajes que hizo una vez caído el muro de Berlín, con la situación durante la Perestroika y los primeros años de Boris Yeltsin al mando de Rusia.

No menos atrapante es el capítulo donde cuenta varios secretos familiares que, como fantasmas, lo acosan aún hoy a los 85 años. Y es que le Carré aún no puede aceptar que su padre fue toda su vida un estafador que estuvo varias veces preso y que su madre lo abandonó siendo todavía él un niño. Nunca los perdonó.

Volar en círculos es más que un libro de memorias y algo menos que una gran novela de espías. Y en ese sutil equilibrio entre ficción y realidad radica su encanto irresistible.

Populares de la sección

Acerca del autor

Andrés Ricciardulli