Un estadio que se convirtió en la casa del pueblo de Dolores

El lugar es base de operaciones y refugio para los desamparados
Dolores recibió otro golpe este domingo. Las lluvias intensas provocaron la crecida del río San Salvador, se inundaron calles y casas y en varios momentos de la jornada la ciudad estuvo aislada porque las rutas no se podían transitar. Las precipitaciones sumaron un problema a la ya compleja situación provocada por el tornado que afectó a casi un tercio de la ciudad.

Dos días después del temporal, las acciones estuvieron enfocadas en satisfacer las necesidades básicas de los miles de damnificados y distribuir las donaciones que llegaron de manera constante.

El estadio municipal de Dolores se convirtió en el centro de referencia para la coordinación de estas operaciones. El viernes se asentó allí la base con los soldados del ejército y pasaron la noche 28 refugiados que perdieron sus casas por el tornado. Ayer se sumaron unos 60 evacuados por las inundaciones. El estadio municipal de Dolores se convirtió en el centro de referencia para la coordinación de estas operaciones. El viernes se asentó allí la base con los soldados del ejército y pasaron la noche 28 refugiados que perdieron sus casas por el tornado. Ayer se sumaron unos 60 evacuados por las inundaciones.

Pablo y sus dos hijos fueron los primeros en acercarse al estadio techado el viernes después del tornado. Habían perdido la casa. "Sabía que en un caso así no me iban a dejar en la calle", relató a El Observador. Pablo estaba muy nervioso porque a esposa, Estela, le estaban haciendo una tomografía en Carmelo. Una de las vigas de la casa le había golpeado la cabeza y la dejó inconsciente luego de provocarle convulsiones. Después del estudio, que no mostró lesiones internas, pasó la noche con su familia. La pareja calcula que estarán un mes como refugiados. "Nos quedamos sin nada", dijo Estela.

Una de las tribunas laterales del estadio de básquetbol se tapó con vestimenta de todos los talles. A los pies de las gradas, cientos de pares de zapatos. Un grupo de voluntarios se encarga de atender a las personas que se acercan al gimnasio a solicitar prendas y también coordina la repartida por los barrios, ya que hay familias que no han querido abandonar sus hogares. Una de las tribunas laterales del estadio de básquetbol se tapó con vestimenta de todos los talles. A los pies de las gradas, cientos de pares de zapatos. Un grupo de voluntarios se encarga de atender a las personas que se acercan al gimnasio a solicitar prendas y también coordina la repartida por los barrios, ya que hay familias que no han querido abandonar sus hogares.

Autoridades departamentales confirmaron a El Observador que la ropa recibida es suficiente. María Fajardo, directora de Acción Social y Familia de la Intendencia Municipal de Soriano, dijo que ahora las necesidades van cambiando: "Precisamos más colchones, frazadas, sábanas, artículos de limpieza, útiles para higiene personal, mucha agua, alimentos no perecederos, pañales, pilas y velas".
El ejército está cocinando para 250 personas en otro estadio cerrado.

En iglesias, capillas y el comedor municipal, se prepara comida para otros cientos. Ayer también llegaron desde Mercedes unas 800 viandas con comida preparada, afirmó Fajardo. La respuesta fue muy rápida, según la jerarca. "Muchas veces hemos colaborado con otros lugares, hoy la semilla floreció y estamos recibiendo de todas partes", agregó Fajardo.

Lucía Olivera es una médica de emergencia que integra un grupo de doctores que llegó desde Montevideo. "Salimos a las ocho de la mañana del Pereira Rossell. Llegamos al hospital de Dolores, ahí la coordinadora nos adjudicó diferentes lugares para trabajar". En el gimnasio municipal improvisaron un centro de atención, donde colaborar diferentes voluntarios de la salud pública y privada. Lucía Olivera es una médica de emergencia que integra un grupo de doctores que llegó desde Montevideo. "Salimos a las ocho de la mañana del Pereyra Rossell. Llegamos al hospital de Dolores, ahí la coordinadora nos adjudicó diferentes lugares para trabajar". En el gimnasio municipal improvisaron un centro de atención, donde colaborar diferentes voluntarios de la salud pública y privada.

El trabajo que Dolores tiene por delante será arduo. Así lo comentaban algunos integrantes de las 45 cuadrillas formadas por psicólogos, arquitectos y asistentes sociales que recorrieron las zonas afectadas para evaluar la situación de las familias y determinar las amenazas en cuanto a seguridad edilicia, social y emocional.

Si bien la emergencia está relativamente controlada (todo depende de las lluvias), se abren muchos frentes en el camino de restituir la vida normal de la ciudad.


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