Un festival selecto con residencia en Manantiales

La Fundación Atchugarry recibió la primera edición del festival Highlights con dos presentaciones destacadas

Un festival selecto con residencia en Manantiales

El afluente de veraneantes esteños apenas pudo descansar de la fiesta de música electrónica Corona Sunsets, celebrada el viernes en el balneario Buenos Aires, cuando otra propuesta musical estipulada para el sábado recibió la atención del público internacional que visita Punta del Este durante enero.
El festival Highlights realizó su primera edición durante gran parte del día en la Fundación Atchugarry, creada por el artista uruguayo Pablo Atchugarry y ubicada sobre el km 4,5 de la ruta 104.

Presentado como un "festival boutique" debido a una propuesta que combinaba música, gastronomía y espacios lúdicos orientados hacia el público familiar, el Highlights concentró un público de jóvenes y familias argentinas y uruguayas que se prestaron a una propuesta que combatió en su arranque contra la presencia marcada del sol, que hizo que hasta al atardecer nadie se acercara a los dos escenarios fijados y en cambio buscara refugio en la sombra, pero que al atardecer comenzó a tomar vuelo.

Drexler
Jorge Drexler
Jorge Drexler


La grilla de artistas que se presentó en el evento de origen argentino se destacó por la presencia de pocos artistas conocidos, con Jorge Drexler y Juana Molina entre los más populares, y en cambio dar lugar a una galería de bandas incipientes de Argentina, así como una selección de Djs de ese país con alguna inclusión uruguaya.

De hecho, fueron los cantautores Drexler y Molina quienes dieron dos de las presentaciones más celebradas por el público del festival.

Mientras que el cantautor uruguayo radicado en España se encargó de musicalizar el atardecer, Molina fue quien dio comienzo a una noche que luego fue clausurada con las presentaciones de los argentinos Silvery City y Poncho, abocados a la música electrónica pero desde una construcción escénica con más instrumentación en vivo.

Ambos músicos rioplatenses se presentaron en formato trío pero sus shows fueron completamente diferentes.

Drexler comprobó nuevamente el recibimiento cálido que obtiene Uruguay en cada nueva visita. Basta con que el compositor esbozara con una sonrisa un verso de sus estribillos para que el público se dispusiera a cantar con él.

Acompañado en la batería y el bajo por los músicos uruguayos Martín Ibarburu y Gonzalo Gutiérrez, quienes participaron en la grabación de su disco Eco (2004), Drexler ofreció al atardecer un reencuentro con algunas de sus canciones más populares de su repertorio de la época de aquel álbum y otros trabajos discográficos como Frontera (1999) y Sea (2001).

En resumen, el artista hizo un set reducido pero que logró la satisfacción plena de sus espectadores, quienes no dudaron en aplaudir y corear canciones como Polvo de estrellas, La milonga del moro judío, Guitarra y vos y Frontera. En sus canciones, el uruguayo mostró que sus aptitudes como guitarrista acompañan cada vez más a su talento vocal.

Digno de su personalidad escénica, Drexler conversó con el público y sobre el final de su presentación indicó que esta sería una de las pocas actuaciones en vivo que hará durante 2017 hasta que complete su nuevo álbum, el sucesor de Bailar en la cueva, (2014) que esté planeado para ser lanzado en el año.
Una hora más tarde del set del uruguayo, la argentina Juana Molina pisó el escenario para ofrecer una presentación que funcionó como una contraposición de la velada armónica y relajada de Drexler.

La exactriz, quien hoy se ha posicionado como una de las artistas de la escena independiente argentina con gran recepción por parte de las publicaciones especializadas internacionales, tocó junto a una banda de dos músicos multinstrumentistas integrada por Odín Schwartz y Diego López de Arcaute.

Molina presentó un compilado de pocas canciones, aunque de larga duración, que correspondieron en su mayoría a su último álbum publicado en 2013, Wed 21, que la artista se encuentra despidiendo mientras trabaja en un nuevo disco a publicarse en febrero de 2017.

Cargada de una guitarra eléctrica, un teclado y varios pedales que utiliza para armar pistas que se repiten o alterar su voz, la propuesta de Molina es completamente magnética, como ya lo había comprobado cuando presentó Wed 21 en La Trastienda en Montevideo a fines de 2014. Desde el inicio del show, con la canción que le brinda el título al disco, la música logró que la audiencia que miró a Drexler sentado se parara y hasta bailara, aunque también es cierto que la música de Molina, nada sencilla de definir, no atrajo a las familias participantes del festival que para ya esa hora disfrutaron de la oferta gastronómica presente.

Sin mucho para decir entre canción y canción y dejando que la extrañeza de sus canciones hablaran por ella, Molina se mostró amable y agradecida ante un público probablemente con pocos de sus seguidores, pero que la recibió con entusiasmo en un festival que próximamente tendrá su segunda edición en Buenos Aires.

En tanto, las bandas Villa Diamante e Ibiza Pareo también pasaron por el Highlights.

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