Un héroe y un asesino en el alma de un champión

Cómo nació el nombre y el slogan de Nike

Los íconos populares creados para consumo de la masa tienen esa sustancia que, indefectiblemente, los condena a terminar su breve vida gastados por el uso. Pero, de alguna forma, esos símbolos transitorios también están hechos con la sangre que corre por la venas y por el barro que pisan aquellos que los idolatran.

Es así que, por fuerza de publicistas más o menos inspirados, el alma de una de las marcas de championes más populares de las últimas décadas está moldeada con las palabras de un sospechoso y veloz héroe de la antigua Atenas, y de un auténtico y despiadado delincuente condenado a muerte.

El primer actor de esta moderna representación está parado en la ciudad de Maratón en el año 490 antes de Cristo donde se enfrentan las tropas del rey persa Darío I que pugnaba por conquistar Atenas. Una versión de los hechos dice que un tal Filípides corrió 42 kilómetros (iniciando la distancia de las futuras maratones) hasta Esparta para pedir ayuda a los disciplinados soldados de aquel lugar.

Otra versión, tal vez igual de falsa pero sin duda más eficaz, cuenta que Filípides corrió esos 42 kilómetros que lo separaban de Atenas para anunciarles a las mujeres de la ciudad que el invasor había sido repelido. Esta noticia resultaba vital puesto que las mujeres de Atenas habían acordado, en caso de derrota, suicidarse y matar a sus hijos para que no cayeran en manos del enemigo.

El que cayó exhausto fue Filípides pero, antes de morir, pudo gritar en griego la buena nueva: "¡Niké!" (Vencimos).

Aquel soldado ateniense ya había decidido, 2500 años antes de su creación, el nombre del calzado moderno de marras. Solo faltaba implantarle un eslogan fácil de recordar que alentara a los corredores a seguir gastando suelas.

Entonces, en la década de los '80, un publicista contratado por Nike se acordó de Gary Gilmore, un condenado a muerte fusilado en 1976 tras asesinar a sangre fría al gerente de un hotel y al empleado de un comercio.

Cuando se le preguntó cuál era su último deseo, Gilmore se encomendó a Dios y le pidió a sus verdugos que procedieran rápidamente con el trámite: "¡Let`s do It!" (vamos a hacerlo), apuró el asesino antes de que sonaran los disparos.

Vaya a saber por qué, las palabras de Gilmore quedaron grabadas en el inconsciente colectivo y fueron recogidas por el publicista de turno quien, con una pequeña variante, creó el eslogan "Just Do It" (Solo hazlo)".

En cuanto al logo de Nike, como diría René Magritte, es necesario informar que eso no es una pipa aunque lo parezca. El movimiento ondeado imita una de las alas de la Victoria de Samotrasia, la escultura que reposa en el Louvre y que representa a una de las diosas adoradas por aquel ateniense que corrió una maratón mortal cuando los championes deportivos todavía no prometían aliviarnos los pasos.


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