Un inusual trabajo de verano

Las madres de los niños modelos cambian la diversión veraniega por las audiciones citadinas para forjar a sus una carrera entre una multitud de infantes fotogénicos
Por Zoe Greenberg, The New York Times

Cinco niños, en camisetas de colores brillantes y arrugados pantalones vaqueros cortos, conversaban en una oficina de un octavo piso en Manhattan un reciente día de junio, tomando descansos para chupar paletas heladas y jugar con muñecos de Spider Man. Parecía una cita para jugar, de puros estadounidenses, del tipo que pueden aparecer en las revistas.

Y ese era, exactamente, el punto.

Es verano en Nueva York, y eso significa que los aspirantes a niños modelos (junto con, la mayoría de las veces, sus madres que aspiran a serlo de modelos infantiles) viajaron desde todo Estados Unidos a la ciudad para intentar llegar al estrellato.

Melia Breuer y Grace Nelson, ambas de 11 años, dijeron que estaban emocionadas por andar por los edificios de oficinas en Nueva York, aunque sus amigas en Cincinnati pasaban el verano nadando, en campamentos de futbol y jugando pelota en la entrada del coche. Las niñas se mudaron con sus madres por siete semanas a la Ciudad de Nueva York para hacer las audiciones. Las cuatro viven juntas en un pequeño departamento en Chelsea.

Aunque las niñas tienen cuentas en ciernes en Instagram, el verano en Nueva York ofrece algo mucho más atractivo que los me gusta y los corazones en internet.

"Quiero estar en una revista que la gente lea de verdad, como en el salón de belleza", dijo Melia.
Ella y sus pares necesitarán paciencia, resistencia y buen karma. Sin embargo, más que ninguna otra cosa, van a necesitar un agente, razón por la cual llegaron temprano a la oficina de Charlie Winfield, el proveedor de Popsicle y director de operaciones de la agencia FFT/FunnyFace Today Inc. Model Management.

Él pasa varios meses al año viajando a convenciones por todo Estados Unidos, buscando modelos jóvenes que pudieran querer viajar a Nueva York en el verano.

"Los niños del verano" como se les conoce en el sector, buscan asegurar audiciones y trabajos en el mercado de modelaje más competido del país.

El niño modelo promedio que trabaja todo el año podría, potencialmente, ganar US$ 20,000, según Joey Hunter, el ex presidente de Ford Models que fundó la división infantil allí. Sin embargo, para estos niños, el éxito puede significar ganar US$ 13 la hora como extra de televisión, si tienen suerte.

Como es la norma en la mayoría de las agencias, la FFT no les garantiza trabajo a los jóvenes modelos que hacen el peregrinaje y no da dinero por adelantado. A los agentes se les paga un porcentaje de lo que ganan los modelos.

El tipo de esfuerzo para forjarse una carrera que trae a multitudes de niños y sus padres a Nueva York, no es barato y no están garantizados los rendimientos. La madre de Melia, Julie Baker, está divorciada del papá de ella y trabaja como gerente en una zapatería en Cincinnati. Tiene licencia médica por una operación de rodilla y el tiempo de la recuperación lo está pasando en la ciudad.

Estima que, en el último año, ha gastado entre US$ 7,000 y US$ 10,000 en los costos de modelaje de Melia, quien ha ganado entre US$ 300 y US$ 500 en ese tiempo. Para pagar el viaje a la Costa Este, Baker creó la página GoFundMe y organizó una fiesta de despedida en la que amistades y familiares dieron dinero.

En las oficinas de FFT, los niños aprenden de Winfield. Tiene buen trato con ellos y un sitio muy adecuado: un librero está cubierto con recuerdos de Spider Man y sobre su escritorio hay un enorme contenedor de plástico cubierto con pegatinas de caritas felices y lleno de dulces.

Con todo, Winfield tiene un negocio y les habla francamente a los niños.

"¿Se acuerdan que sus padres les han dicho: 'No juzguen un libro por su portada'?", les preguntó a los niños, que estaban inquietos en las sillas mientras escuchaban. "Bueno, en esta actividad, porque se trata de modelar en cine y televisión, eso es lo primero que hará la gente. Va a juzgar un libro por su portada. Así es que su trabajo es causar una primera buena impresión".

Nueva York siempre ha sido un destino de verano para los niños que aspiran a tener carreras de modelos. Sin embargo, la cantidad de soñadores ha estado aumentando.

La televisión de realidad y los medios sociales son la causa, dijo Marlene Wallach, la presidenta de Wilhelmina Kids & Teens, una agencia de manejo de modelos y talentos. "Todos ven estos programas de realidad y todos quieren ser estrellas", comentó. "Un pasatiempo favorito para 'mi mami y yo' fue 'America's Next Top Model'".

Con 33 familias asentadas este verano en la ciudad que buscan oportunidades de modelaje infantil con la FFT, Winfield pronuncia el mismo discurso durante diversas sesiones.

Unas semanas antes, Catrina Black estaba sentada en una reunión de orientación parecida y escuchaba las mismas palabras. Había viajado desde Birmingham, Alabama, con su hija Erin Black, quien acababa de cumplir 11 años. Erin es cinta negra, primer grado, en Taekwondo y ha estudiado ballet durante siete años. Tiene ojos color avellana y se ríe con frecuencia.

Black está orgullosa de la oportunidad de llevar a su hija. Cuando ella tenía 18 años, contó, tuvo la oportunidad de ir a Nueva York a ser modelo. Estaba empacando, alistándose para salir de Birmingham, pero su padre y su madrastra la convencieron para que no fuera.

"Es algo que lamento hasta el día de hoy y tengo 46 años y medio", dijo. "Cuando Erin tuvo esta oportunidad, dije: 'No voy a dejar que lo lamente el resto de su vida como yo'".

Black aceptó un empleo de medio tiempo vendiendo suplementos dietéticos homeopáticos para poder viajar con su hija.

La gente le ha dicho: "No puedes vivir tu vida por medio de tu hija", dijo Black. Sin embargo, refuta con rapidez ese punto de vista: "No es así. Ella es la que va a ser modelo, no yo".

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