Un museo sobre el fútbol que habla por Alemania

Un museo sobre el fútbol que habla por Alemania
Alison Smale - New York Times News Service

En Alemania, los museos son habitualmente sagrados, salas silenciosas de alta cultura. La audaz estructura de hormigón y cristal afuera de la principal estación de trenes de Dortmund, esta ciudad cambiante del Ruhr, rompe el molde. Inaugurado hace solo 16 meses, el museo nacional al deporte nacional del fútbol entró en la conciencia de los visitantes como uno de los grandes regates y zigzagueos del fútbol de Alemania para anotar un gol vital.

Para sus 2 millones de fanáticos en todo el mundo, el fútbol es más que un mero deporte. Es una religión, una obsesión, un pasatiempo que inspira un propósito más elevado en una vida monótona, fusiona lo individual en lo colectivo, e infunde a esa colectividad un sentimiento nacional.

En Alemania, todo esto es cierto y algo más. Desde que el fútbol llegó por primera vez procedente de Inglaterra ha reflejado el orgullo y los aspectos más oscuros de la historia alemana. Es esta crónica la que distingue al museo de Dortmund de santuarios del fútbol similares en toda Europa y en el mundo.

El fussball, como se conoce al fútbol en Alemania, domina la psiquis nacional. En un país de 81 millones de habitantes, la asociación nacional de fútbol tiene poco menos de 7 millones de miembros, con 25.075 clubes locales. Freekickerz, un sitio web dedicado al fútbol, es el sitio de YouTube más grande en Alemania con más de 5 millones de suscriptores. Los hombres, en particular, programan los acontecimientos importantes de su vida, como las bodas, alrededor de los partidos importantes.

"Son tres los deportes más populares en Alemania: fútbol, fútbol y fútbol", dijo Uli Hesse, autor de un libro sobre el fútbol alemán.

"Son tres los deportes más populares en Alemania: fútbol, fútbol y fútbol", dijo Uli Hesse, autor de un libro sobre el fútbol alemán.

En consecuencia, el Museo del Fútbol Alemán en Dortmund tuvo más de 200.000 visitantes en su primer año, y el atractivo está creciendo, según el orgulloso alcalde de la ciudad, Ullrich Sierau.

Los visitantes al museo son recibidos, por tanto, con retratos a tamaño natural del equipo germano occidental de 1954 y biografías de los jugadores, sobre todo del capitán, Fritz Walter, y el entrenador, Sepp Herberger. Un aparato de radio de los años 50 difunde el comentario del partido –un jugador es aclamado como "un dios del fútbol"– y un televisor antiguo muestra imágenes en blanco y negro del encuentro.

Historia a través de la pelota

El museo tiene elementos divertidos, como uno que permite al visitante convertirse en comentarista de partidos desde cabinas de transmisión reales. Los visitantes pueden votar sobre si el famoso tercer gol a favor de Inglaterra –cuando consiguió su única Copa Mundial, frente a Alemania en 1966– cruzó o no la línea.

Pero el museo no evita el pasado de Alemania. El equipo nacional de 1941 es visto ofreciendo el saludo nazi antes de un partido en Suecia. Se proyecta una infame película de propaganda de 1944 que muestra a presos judíos en el campamento Theresienstadt de los nazis cerca de Praga jugando fútbol (en realidad, la mayoría estaban a punto de ser enviados a Auschwitz).

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La prohibición de la Asociación Alemana de Fútbol sobre el fútbol femenino de 1955 a 1970 también es relatada con detalle; así como los considerables logros del equipo de fútbol femenino de Alemania desde entonces. Esa historia, señaló el director del museo, Manuel Neukirchner, ofrece dos de las mayores sorpresas a los visitantes jóvenes. "Preguntamos: ¿Qué piensan que recibieron las futbolistas por ganar su primer título europeo en 1989?", escribió Neukirchner en un correo electrónico. "Los niños dicen dinero. La verdad es: un juego de café".

Los visitantes jóvenes que pueden no ir a un museo de historia absorben el siglo XX desplegado a través del fútbol. La exhibición, por ejemplo, recuerda la división de la Guerra Fría del país y la rivalidad que alcanzó su clímax cuando Alemania Occidental organizó y ganó la Copa Mundial en 1974, pero no sin antes sufrir una inesperada derrota 1-0 frente a Alemania Oriental en una primera ronda.

Lutz Engelke, el diseñador del museo, dijo que entremezclar la historia nacional fue un objetivo primario. "El fútbol y la sociedad están realmente muy estrechamente relacionados", dijo. "El fútbol no es solo un deporte, sino la historia cultural, social y política".