Un negocio pujante entre zombis, hombres bomba y serpientes

Con el mundo como mercado, ocho empresas de videojuegos están siendo incubadas en Ingenio, como parte de una iniciativa de apoyo a un sector no tradicional pero con potencial
Por Florencia Pereira

Zombis, serpientes, luchadores, hombres bombas y bailarines son algunos de los personajes que toman vida en los videojuegos que 27 jóvenes están desarrollando en la incubadora Ingenio, ubicada en el LATU.
Son ocho las empresas que están dando sus primeros pasos allí luego de haberse presentado a un llamado de la Dirección Nacional de Telecomunicaciones (Dinatel) que busca apoyar el desarrollo de un sector con mucho potencial y que ha generado ganancias más que interesantes. Una empresa mediana llega a facturar US$ 1,5 millón por año en un mercado pujante.

Hace 10 años que Ingenio organiza el Concurso Nacional de Videojuegos y realiza cuatro o cinco charlas por año. En ese contexto, vieron que participaban muchos interesados. "En la edición del año pasado en la WinterJame, asistieron entre 50 y 60 participantes y se formaron grupos que luego se incubaron", contó la coordinadora de Proyectos de Ingenio, Paola Pitta.
Light Arrow, Pincer Games, Curse Box, Golden Bite, Kraken Bit, Polyraptor Games, The Good Guys y My Box esperan seguir el recorrido de Trojan Chicken: una empresa que estuvo incubada desde noviembre de 2009 hasta mayo de 2011 y hoy se ha posicionado como referente en el mercado de videojuegos.

La imaginación, el compañerismo, las ganas y el entusiasmo se perciben en el ambiente de las oficinas del edificio Los Naranjos ubicado en la sede central del Latu. Aunque saben que el camino no es fácil y las primeras experiencias dejaron aprendizajes duros, los jóvenes sueñan con ver sus videojuegos posicionados en un mundo muy competitivo.

No queda otra que emprender

Pablo Cidade (Curse Box) tiene 23 años y junto a su novia Lucia Riccitelli (23) estudiaron animación de videojuegos en la Universidad ORT. Su suegro Luis Riccitelli es el analista programador del equipo, un pilar fundamental para el desarrollo de los videojuegos.
"Para meterte en el mercado no te queda otra que emprender. No hay muchos lugares en los que te puedas emplear en Uruguay para desarrollar esta carrera; son muy escasas las posibilidades", afirma Cidade.

Un juego de terror en 3D fue el primer producto que lanzaron al mercado, un nicho muy específico. "Fue un gran aprendizaje. Golpeamos las puertas de varias publicaciones donde se recomiendan este tipo de juegos. En algunos casos ni sabían que Uruguay existía o que hacíamos videojuegos. Comercialmente no nos fue del todo bien pero fue una gran experiencia, ya que acá nadie ha hecho un juego de terror", señala rodeado de dibujos de zombis hambrientos.
Sasha Alerton tiene 21 años y junto a Sebastián Garat, de 22, forma parte de Kraken Bit. Alerton, que lleva puesta una camiseta con el logo de la legendaria Atari, es una de las pocas mujeres que integra el grupo de emprendedores.

Según la encuesta de Dinatel, menos del 8% de quienes trabajan en el sector son del género femenino, pero este no es el único desafío. "En Uruguay el videojuego no es considerado cultura. En Alemania o Francia se considera un bien cultural. Acá todavía no se visualiza del todo el potencial", señaló.

No es tan sencillo

Gastón Martínez (27), Franco Balerio (22) y Mauricio Figueira (21) fundaron Light Arrow Games luego de cursar juntos la carrera de Desarrollo de Videojuegos en la Academia de Artes Visuales A+ y haber ganado el segundo puesto en un concurso nacional.
Están incubados en Ingenio desde octubre de 2014 y van a lanzar al mercado su primer juego basado en hombres bombas.

"Nuestro mercado es el mundo, no solo EEUU. El objetivo es mejorar los juegos a los que accedíamos cuando éramos chicos", dice Martínez quien dejó a la mitad la carrera de licenciatura en sistemas en cuanto descubrió que existía la posibilidad de formarse en la creación de videojuegos.
Juan Lagisquet (26), de Polyraptor Games, señala que aunque en Uruguay no hay costumbre de pagar por los videojuegos, por lo que el mercado local no es una opción atractiva para la mayoría de las empresas.

"Podés desarrollar para las Ceibalitas pero ya hay empresas que se dedican específicamente a esto", afirma Lagisquet.

Santiago Rosas (29), Diego González (29) y Marcelo Guaraglia(21) son parte de The Good Guys y llegaron a Ingenio en 2015 donde crean juegos de pequeño porte y con mecánicas simples.
Estudian ingeniería en computación en la Udelar y decidieron dejar sus trabajos y tirarse al agua.
"El desafío es que el negocio no es muy tradicional. Antes de entrar acá yo pensaba que hacías un videojuego y ya estaba y cuando llegás te das cuenta de que no es tan sencillo; tenés que cambiar la cabeza en el modelo de negocios", señala González que abandonó su puesto en El Correo para sumarse al emprendimiento.

35
videojuegos se han desarrollado entre 2013 y 2014, y hay 20 empresas del rubro, según una encuesta de Dinatel.

60%
de las ventas son destinadas al exterior.

80%
de los trabajadores de estas empresas son menores de 35 años. Casi la mitad del personal se dedica a Programación y Arte.

Una cámara que ayude a posicionar

Uno de los objetivos de los creadores de videojuegos es reunir a las empresas en una cámara para dar impulso a la industria y ayudar a posicionar a Uruguay en el mercado internacional. El coordinador ejecutivo para la Mesa de Trabajo de Videojuegos y fundador de Golden Bite, Gabriel Vainsencher (23), considera que hay un proceso en marcha donde varias instituciones están trabajando para que el sector se convierta en una industria rentable y pujante. "Se están plantando muchas semillas y se necesitan ver los frutos. La vara para nosotros está muy alta luego de la experiencia con Kingdom Rush (Nr: exitoso juego creado por la uruguaya Ironhide). A partir de lo que pasó con ellos se establece un estándar de calidad y el mensaje es que no hay excusas para no hacer buenos productos en Uruguay", sentencia.


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